10 enero 2026

La Región, enero 2026, VALOR HISTÓRICO
Ourense suma ya 30 árboles senlleiros con el registro del carballo de Padroso


Este roble en Xunqueira de Ambía es conocido popularmente como “carballo dos abrazos” y es el segundo de su comarca
Ourense suma ya 30 árboles senlleiros | La Región

La provincia de Ourense cuenta con 30 de los más de 200 árboles o formaciones que recoge el Catálogo Galego de Árbores Senlleiras. Este registro público, creado en 2007, recopila árboles y formaciones con especial valor histórico, relevancia cultural o interés científico, además de contar con una rareza, edad o tamaño singulares. A esta selecta lista se sumó el pasado 10 de noviembre el carballo de Padroso, en el Concello de Xunqueira de Ambía, también conocido como “o carballo dos abrazos”, un ejemplar de roble (Quercus robur L.). Este centenario árbol situado en el Camino de Santiago es el segundo de la comarca de Allariz-Maceda en formar parte del catálogo.

Los ahora 24 árboles senlleiros se suman a las seis formaciones de Ourense: el souto de Rozavales, Manzaneda; el teixedal de Casaio; la carballeda de Valdeorras; bidueiral de Xares, A Veiga; los castiñeiros dos Blancos, Os Blancos; los carballos da praza do Campo de Bande y las tileiras prateadas de la iglesia de San Domingos, Ribadavia. Así, Ourense se sitúa a la cola en número de registros dentro del catálogo, encabezado por Pontevedra con 55 árboles y 21 formaciones, seguido por A Coruña con 43 árboles y 14 formaciones y Lugo, con 36 árboles y 7 formaciones “senlleiras”.

En Allariz-Maceda

O Carballo de Padroso, conocido como el “carballo dos abrazos”, se suma a esta lista por encontrarse en las franjas de protección de la Vía da Prata del Camino de Santiago y el especial significado cultural que ha cobrado en los últimos años, entre los que se incluye una fiesta que se celebra a su sombra y la reciente publicación de varios libros dedicados a este roble. El perímetro del tronco del ejemplar hace que se requieran varias personas abrazándolo al unísono para completarlo. No es raro ver a peregrinos acercarse a él para estrechar su conexión con el entorno de la peregrinación.

La comarca de Allariz-Maceda suma así su segundo ejemplar en este registro público, en el que ya estaba catalogado el Castiñeiro de Santa Eufemia (Castanea sativa Mill.), situado en la localidad homónima en el Concello de Baños de Molgas y al lado de la iglesia de Santa Eufemia de Ambía. Este árbol tiene una morfología característica, formada por un amplio número de nudosidades que ensanchan su perímetro hasta cerca de los once metros y complementada por la escasez de ramas. Así, sus dimensiones, características e historia los cualifican para formar parte de las árboles senlleiras.

Baixa Limia
Entrimo presume en pleno Xurés del imponente cerquiño de Queguas 

La provincia posee los dos ejemplares de Quercus Pyrenaica Willd. del catálogo.: el rebolo do Pazo da Pena (Manzaneda) y el cerquiño de Queguas, junto a la ermita de Nuestra Señora de la Ascensión, en las Cortes da Carballeira (Entrimo), un conjunto de pallozas que cobijaban las cabañas ganaderas de vacuno. El único árbol senlleiro de la comarca, en pleno Parque Natural de Baixa-Limia-Serra do Xurés, es un tipo de roble de más de 200 años que se eleva 17,70 metros y presume de un diámetro de 4,63 metros, en pleno. La abundancia de musgo y líquenes que presenta su corteza informan de que la calidad del aire de la zona es muy buena.

 

Monterrei
El castiñeiro de Cerdedelo, en Laza, es uno de los más grandes de Galicia 

En el souto de Cerdedelo, en la parroquia homónima del concello de Laza, se encuentra el conocido como castiñeiro de Cerdedelo. Los fustes de este impresionante ejemplar de Castanea sativa Mill. de tronco hueco superan los 30 metros de altura. Asimismo, su copa alcanza un ancho de unos 24 metros y posee 11,40 de contorno, unas dimensiones que lo convierten en uno de los castaños de mayor tamaño de Galicia. Al único representante de la comarca en el catálogo, con una edad estimada de entre 300 y 600 años, se lo conoce como el “castiñeiro dos dez fillos” debido a que del tronco central surgen diez ramificaciones que compiten por la luz.

Una joya arbórea de 12 metros en el corazón de las Tierras del Bibei

Conso-Frieiras

En la aldea vianesa de Edroso se alza el “castiñeiro de Oreal”, un ejemplar de gran valor natural y patrimonial, como los otros cinco que se extienden por la comarca - cuatro en A Mezquita y uno en Vilariño de Conso-. Con sus 12,5 metros de altura y un perímetro de 14 metros, este castaño centenario destaca por su imponente presencia.

Su tronco, completamente hueco, muestra llamativas protuberancias y deformaciones que revelan el paso del tiempo. Testigo del porvenir de los miembros de esta aldea, de él brotan únicamente las cuatro ramas que no fueron cortadas, responsables de conferirle su singular y peculiar silueta y el carácter propio de los árboles históricos que han sido objeto de cuidados especiales durante décadas.

El perímetro del castaño “senlleiro” de Surribas fascina a los senderistas

O carballiño

En el ayuntamiento de O Irixo se mantiene majestuoso y productivo el “Castiñeiro de Surribas”, situado en el pueblo del mismo nombre, en la parroquia de Froufe. De la especie castanea sativa este gran ejemplar, de unos 15 metros de altura y un perímetro de 4,9 metros, tiene entre 200 y 250 años de edad.

A pesar de su longevidad sigue agradeciendo con sus castañas que un rayo le hubiese desfigurado su tronco dejándole lleno de huecos interiores. De ese modo, quedó inservible para su aprovechamiento maderero al no servir para hacer tablones. Con el paso del tiempo los vecinos de la zona fueron llenando sus huecos interiores con piedras y tierra para darle robustez y así evitar que el viento lo dañara.

La aciñeira de Covas guarda un tesoro de los “mouros” en Enciña da Lastra

Valdeorras | J. C.

La Aciñeira de Covas (Rubiá) es una de las encinas Quercus ilex más grandes de Galicia. Es un árbol con las características propias de los bosques mediterráneos y crece en el parque natural Serra da Enciña da Lastra.

Con una edad estimada entre los 250 y los 500 años, está asentada sobre una base muy ancha, debido en buena medida a que el árbol está engullendo una piedra calcárea de grandes dimensiones, bajo la que se esconde un tesoro de los “mouros”, según la tradición oral. A poco más de un metro de altura, el tronco se divide en tres grandes ramas, que alcanzan 2,30, 3,60 y 2,90 metros de diámetro. Con una altura de aproximadamente 19 metros, la circunferencia de la base es de 6,40 metros. Entró en el Catálogo de Árbores Senlleiros en 2007.

Los primeros castiñeiros domésticos del sur de Europa están en la comarca

A limia

La Carballa da Rocha de Rairiz de Veiga es la más conocida entre los ejemplares de la comarca. Reconocido como monumento natural de Galicia, este roble centenario abarca más de media hectárea y es uno de los robles más altos de España, superando los 30 metros de altura.

Aunque menos conocido por el público, el centenario Castiñeiro de Pexeirós, en Os Blancos, guarda especial importancia histórica, ya que en él se encontraron las primeras evidencias en el sur de Europa de injertos en esta especie. Así, el Carballo Grande de Reboreda en el Concello de Porqueira, es un ejemplar de roble con más de 150 años, que supera los 25 metros de altura. La comarca del río Limia también hospeda a los Castiñeiros de Peninvello, en Xinzo de Limia.

 

Pumbariños, en Manzaneda, el coloso gallego con un inmenso tronco

Terra de Trives

El Castaño de Pumbariños, situado en el corazón del Souto de Rozavales, en Manzaneda, es uno de los gigantes vivos más impresionantes de Galicia y un auténtico símbolo del Macizo Central.

Con 13,85 metros de circunferencia -el mayor perímetro registrado en un castaño gallego- y una edad que supera el milenio, este árbol monumental ha sobrevivido a siglos de historia, clima y generaciones. Su tronco descomunal, de más de 12 metros de perímetro, y una copa que ronda los 20 metros, le han valido la inclusión en el Catálogo de Árbores Senlleiras de Galicia. Rodeado de otros castiñeiros centenarios en el Souto de Rozavales, declarado Monumento Natural en el 2000, Pumbariños fue considerado durante años un “árbol sin tierra”.

Entrambosríos, el castaño que guarda 700 años de historia en Ribeira Sacra

Terra de caldelas

En pleno corazón de la Ribeira Sacra, el Castaño Milenario de Entrambosríos se alza como uno de los árboles más imponentes y antiguos del país.

Con casi 16 metros de altura, más de 9 metros de perímetro y una edad estimada de 700 años, forma parte del Catálogo de Árboles Singulares de Galicia y reina en un soto de cuento. Rodeado de castaños centenarios, antiguos molinos y los restos de tradicionales sequeiros, el árbol sobrevivió al paso de generaciones y fue, durante siglos, un productor excepcional de castaña, pieza clave en la economía tradicional de la zona. Su presencia es la memoria viva de un paisaje modelado por el aprovechamiento del castaño, símbolo de naturaleza y cultura en la Ribeira Sacra.


Lo hemos leído aquí

----- 

07 enero 2026

 

Nos ha llegado la noticia del fallecimiento de Francis Hallé.

No era, en absoluto, una noticia que esperáramos recibir.

Nuestra relación con Francis se inició en 2013, con motivo del congreso de arboricultura celebrado en el Real Jardín Botánico de Madrid, y continuó poco después con la expedición a la Guayana Francesa. En aquel viaje compartimos diez días de trabajo y convivencia junto a Josep Manel Fernández, Santi Uribarrena, Quim Sallés, Kike Castro y Tino Meis. A partir de esa experiencia inicial, y de forma intermitente hasta la fecha, volvimos a coincidir con Francis en distintos eventos y proyectos, siempre con la satisfacción de reencontrarnos.

Quienes compartimos tiempo con él lo recordaremos también por su forma de observar y de pensar dibujando. Para Francis, cualquier papel en blanco era siempre un potencial dibujo. Recordamos además las palabras de su mujer, Odile, al contar que cada vez que pisaba tierra tropical su expresión cambiaba y una leve sonrisa se instalaba en su rostro.

Francis dedicó su vida al estudio de la botánica y a la defensa del arbolado, desarrollando una trayectoria que lo convirtió en una referencia internacional. Su trabajo y su forma de entender los árboles influyeron de manera decisiva en varias generaciones de profesionales, que hoy son a su vez herederos directos de sus teorías e hipótesis sobre la arquitectura arbórea.

Quienes tuvimos la oportunidad de conocerle de cerca destacamos, por encima incluso de su enorme prestigio científico, su forma de relacionarse con las personas. Nunca adoptó una posición de superioridad y trataba del mismo modo a especialistas, trepadores, técnicos o personas simplemente interesadas por los árboles y la naturaleza. No establecía jerarquías en función del conocimiento, sino que valoraba el trato personal, la cercanía y la relación directa de tú a tú. Esa manera abierta y horizontal de estar con la gente fue una de sus señas más reconocibles.

Hasta el final mantuvo una actividad constante, colaborando con editoriales y trabajando en nuevas publicaciones. Recomendamos la lectura de sus obras a quienes estén leyendo este texto, con independencia de su grado de vinculación con la arboricultura profesional.

Su fallecimiento se recibe con tristeza por la pérdida personal y profesional que supone, pero también con la tranquilidad de saber que hasta el último momento siguió dedicado a aquello que más le apasionaba. Para muchos de nosotros fue una referencia constante, no solo por lo que sabía, sino por su manera de estar, de compartir y de tratar a las personas.

Como ocurre con los árboles, muchos pensábamos que Francis era, de algún modo, potencialmente inmortal. Queremos pensar que lo seguirá siendo mientras mantengamos viva su forma de mirar, de trabajar y de relacionarnos, mientras su manera de entender el oficio continúe presente en quienes lo practicamos. En ese sentido, su legado no es solo científico, sino profundamente humano.

Queremos pensar que sus últimas imágenes, o al menos algunas de ellas, estuvieron ligadas a ese bosque tropical que tanto significó para él. Nuestras condolencias a Odile, su esposa, y al resto de su familia.

Firmado,

Enrique Conde
Rubén Fariñas

Nota personal de los autores

Aunque te decimos adiós, sabemos que ese adiós no es para siempre. Como tus explicaciones sobre el “chablis”, cuando un gigante del bosque tropical llega a su fin, este abre un claro de luz en el bosque, un claro de luz donde el ciclo de la vida continua.
Eso has sido tú, un árbol majestuoso y gigante que deja su legado. Te recordaremos siempre como Botánico, pero sobre todo como la persona que fuiste y por los momentos y risas que compartimos a tu lado.
Que la tierra te sea leve amigo.

-----

04 enero 2026

La sequoia, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
La sequoia "Mark Twain"

Algunas de estas fotos son conocidas de forma individual, mostradas mil veces, pero sin conocer la historia real de ese árbol, al que quiero aproximarme un poco. Big Stump Grove es un bosque de secuoyas que toma su nombre del “Viejo Adán”, también conocido como el “Monarca Quemado”, una gran secuoya que aún permanece en pie después de siglos muerta. Este bosque, situado cerca de la entrada suroeste del parque, es uno de los ocho situados en el Monumento Nacional de las Secuoyas Gigantes y el Parque Nacional Kings Canyon (en los condados de Fresno y Tulare) en la Sierra Nevada de California (EEUU). 
     No muy lejos de la entrada, un sendero conduce a un viejo tocón de secuoya al que se accede por medio de unos escalones. A pesar de que las secuoyas se descomponen lentamente y el clima en el parque es bastante fresco, el muñón se ha desgastado. Los anillos son apenas perceptibles, probablemente gastados por los miles de personas que caminaron por el sendero y subieron las escaleras para pararse sobre lo que quedaba de uno de los grandes árboles, que en su momento recibió el nombre de “Mark Twain”, en homenaje al escritor. 
     "Mark Twain" tuvo la desgracia de crecer en un área en las altas montañas de Sierra Nevada llamada Millwood que fue comprada por dos barones de la madera, Hiram T. Smith y Austin D. Moore, quienes tomaron posesión de los 30.000 acres (aprox. 121,5 Km2) de bosques de Secuoya en 1888 y fundaron el Compañía maderera Kings River. 
     Cuando "Mark Twain" fue cortada en 1891, esta secuoya gigante tenía 1341 años y medía 100,9 m de alto y 27,4 m de perímetro en la base. Hoy en día, un tocón es todo lo que queda de aquel árbol, que una vez fue próspero y que todavía podría haber sobrevivido otros mil años. Algunas secciones transversales del árbol "Mark Twain" se cortaron con fines de exhibición y el resto del árbol fue troceado para hacer estacas, postes de cerca y tejas por la Kings River Lumber Company. 
     En 1905 la empresa había arrasado unas 8.000 secuoyas gigantes, todas de más de 2.000 años. Debido al enorme tamaño y peso de "Mark Twain", su agonía a manos de los madereros de la empresa duró ocho días. Una de las fotografías muestra el momento justo antes de que el árbol se derrumbara. El lecho de ramas construido para evitar su rotura por impacto se ve debajo del árbol. Debido a que el árbol de "Mark Twain" tenía magníficas proporciones simétricas, "uno de los árboles más perfectos de la arboleda", fue seleccionado para proporcionar una sección transversal para exhibir en el Museo Smithsonian de Historia Natural, en Washington DC, donde marcaron en sus anillos anuales eventos seleccionados de la historia humana. Su nacimiento en 550 d.C. convirtió a Mark Twain en contemporáneo de Justiniano, emperador del Imperio Romano. Una segunda sección superior fue enviada a Londres para exhibirla en el Museo de Historia Natural que se abrió en 1881. Allí permanece hoy, exhibido en el segundo piso del gran salón central. Concebido como una "catedral de la naturaleza", el museo es representativo de la civilización europea de principios de siglo. El derribo continuado de estos gigantes trajo como consecuencia la toma de conciencia por parte del público y el nacimiento del movimiento conservacionista moderno.

-----

01 enero 2026

RAFAEL ALBERTI (Cádiz, 1902-1999)
Vaivén

Por la tarde, ya al subir;
por la noche, ya al bajar;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

¿Es azul, tarde delante?
¿Es lila, noche detrás?
Yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

Si el pájaro serio canta
que es azul su azulear;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

Si el mirlo liliburlero,
que es lila su lilear;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.

Ya nieve azul a la ida,
nieve lila al retornar;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
-----