LETICIA DORTA LEMUS, en "EL DÍA" dic-2025
Descubren en el Parque Nacional del Teide once ejemplares de cedro canario con más de mil años
El hallazgo de 11 ejemplares de cedro canario con más de mil años en el Parque Nacional del Teide, entre ellos Tara, el árbol vivo más
longevo de Europa, supone un importante descubrimiento
Científicos del proyecto de reforestación y conservación de cedro canario descubren en el Parque Nacional del Teide 11 ejemplares con más de 1.000 años, tres de ellos superan los 1.500 y ocho el milenio. Se trata de un gran descubrimiento que ratifica la existencia de un gran bosque de cedros en Las Cañadas. Los trabajos de prospección y datación mediante carbono-14, iniciados en 2019 y ampliados durante 2025, han datado 25 ejemplares. Estos hallazgos, localizados en zonas prácticamente inaccesibles, "suponen una ventana única al pasado ecológico del parque nacional y refuerzan el valor del cedro canario como símbolo de resistencia, biodiversidad y memoria ambiental", explica José Luis Martín Esquivel, uno de los biólogos del proyecto.
De los tres cedros con más de 1.500 años, la joya es Tara. Da frutos, es fértil y además es el árbol vivo más longevo de Europa. Tiene 1.544 años y supera a Bárbol, el que hasta ahora estaba considerado el más viejo del continente. Aunque hace ya varios años se avanzó información sobre la larga existencia de esta especie en el parque, el 1 de diciembre se hizo oficial el bautizo de este ejemplar.
"Es en femenino, por eso decidimos llamarla Tara", explicó el escalador Javier Martín Carbajal, uno de los descubridores de este especimen. Junto a otras tres personas se encarga de rastrear las áreas escarpadas del parque nacional en busca de más ejemplares de cedros. Se encuentra en una pared de los Roques de García y está a 150 metros de altura. "No lo van a encontrar", dijo Martín Carbajal entre risas por su inaccesibilidad.
El conservacionista tinerfeño lleva 40 años escalando por sus recovecos y un día le comentó al biólogo del parque, José Luis Martín Esquivel, que "conocía un cedro que probablemente fuera más viejo que 'El Patriarca", otro ejemplar de cedro datado en 1.118 años. Al ver a Tara, Martín Esquivel se limitó a expresar: "Es como un libro abierto esperando a ser leído", recordó Martín Carbajal.
Tara fue encontrada hace unos años y su análisis forma parte del proyecto de reforestación y conservación del Cabildo de Tenerife y las fundaciones de Endesa y de la Universidad de Valladolid. El escalador garantizó que "en todos los escarpes de Las Cañadas hay cedros. Allí sobreviven. Es increíble como en algunos sitios a los que llegamos están talados y cómo con sogas la gente podía llegar a esos cedros". Martín Carbajal anunció que todavía quedan ejemplares por analizar en el Parque Nacional del Teide, por lo que no descarta que Tara pierda su reinado como el cedro más longevo.
La presentación de los resultados de estos proyectos se celebró en el centro de visitantes del Teide El Portillo, con la presencia de la consejera de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias del Cabildo de Tenerife, Blanca Pérez; el director Insular de Medio Natural del Cabildo de Tenerife, Pedro Millán del Rosario; el director de Relaciones Institucionales de Endesa Canarias, José Manuel Valle, y el responsable del área de Biodiversidad de Fundación Endesa, Juan Ignacio Ferrer, así como el profesor de la Universidad de Valladolid, José Miguel Olano, y José Luis Martín, biólogo del Parque. En el mismo se dio a conocer que con esta inciativa se plantaron 17.000 cedros.
“En la Fundación Endesa trabajamos para conservar el patrimonio natural mediante proyectos de biodiversidad junto a los parques nacionales”, señaló Juan Ignacio Ferrer, responsable del área de Biodiversidad de la Fundación Endesa. Por eso, la restauración de los cedrales en el Parque Nacional del Teide "es una oportunidad única para devolver a la naturaleza su equilibrio y recuperar un paisaje tan valioso como el del Teide”.
Por su parte, José Miguel Olano, profesor de la Universidad de Valladolid, ha señalado que “este hallazgo demuestra cómo la ciencia aplicada y la cooperación público-privada pueden ofrecer resultados tangibles en la protección del patrimonio natural. La biodiversidad canaria es un tesoro que debemos proteger con determinación”.
A la recuperación del cedro canario, se le unen el cardo de plata (Rhaponticum canariense) y la violeta del Teide (Viola cheiranthifolia), a través del segundo de los proyectos impulsados junto a Fundación Endesa y la empresa Agroforestal, que culminó con la reintroducción de 65 violetas del Teide y 50 cardos de plata en dos nuevas localizaciones del parque nacional.
Martín Esquivel explicó en la presentación de resultados que las especies más amenazadas tienen en la actualidad varios miles de ejemplares. "No obstante, siguen en riesgo, aunque no en extinción", puntualizó.
La violeta del Teide, ubicada principalmente en Guajara, estuvo muy cerca de "ser arrasada por aquellos incendios que asolaron el sur de la Isla hace unos años (2023) y eso nos llevó a la ansiedad de buscar una segunda localidad, para evitar que un evento fortuito pudiera acabar con ella. Ya tenemos una segunda población en el Sombrerito de Chasna", describió el biólogo.
En cuanto al cardo de plata, que es una especie que hace "pocas décadas era de las más amenazadas del mundo, con menos de 200 ejemplares conocidos, ahora tenemos varios miles", dijo para introducir otra problemática: "En las cotas más altas, la especie empieza a sufrir por el cambio climático. Entonces, se subió a más altura, en una nueva localización en las faldas del Teide, a unos 2.800 metros, que garantiza su supervivencia", añadió.
Martín Esquivel se mostró encantado en cuanto a la faceta de conservación que se está llevando a cabo en el Parque Nacional del Teide. Mostró las fases del proyecto hasta llegar al vivero, pasando por el semillero donde se hace prácticamente magia. Allí explicó que la búsqueda y separación de semillas es una tarea ardua y sujeta al tiempo. "Cada una tiene su proceso", señaló el coordinador de estas primeras fases, Ángel Mallorquín. "No hay una fórmula para todas, sino que cada una tiene su particularidad, por lo que el proceso varía en función de la semilla", concluyó.
Una manera de ganarle tiempo al proceso es conseguir las semillas en los excrementos de las aves que comen sus frutos: "Así, en el caso del cedro, tenemos al mirlo capiblanco, que procede del norte de Europa. Se come su fruto y reparte el grano. De esta manera, adelantamos seis meses el proceso", estimó Martín Esquivel.
Tras el banco de semillas, se pasa al vivero. "Es la guardería de las semillas", definieron. Más tarde, cuando son plantas juveniles, el proceso requiere una fase de aclimatación donde se las expone a las difíciles condiciones de vida del parque y, finalmente, se devuelven a sus sectores originales envueltas en vallas, para evitar que los herbívoros se las coman.
Reportaje fotofráfico ------ Lo hemos leído aquí
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