"Quién hubiera dicho que estos poemas de otros iban a ser míos, después de todo hay hombres que no fui y sin embargo quise ser, si no por una vida al menos por un rato..." Mario Benedetti.
A los amantes de los árboles,... localización, poesía, cuentos/leyendas, etc.
LUCÍA GARCÍA, en "Cadena SER Sociedad" Un pueblo de Tenerife llora la pérdida de un árbol centenario: "Plantaba otro drago mañana"
El alcalde del municipio de Los Realejos no se opone a replantar otro drago. Los técnicos del Cabildo se han llevado esquejes y ramas para intentar reproducir la especie y crear nuevos ejemplares Un ruido ensordecedor estremeció las casas de los vecinos del Realejo Bajo durante la tarde de este miércoles. El emblemático drago de San Francisco se había partido y roto en mil pedazos. Todo ocurrió en torno a las ocho y media de la noche cuando se escuchó un gran estruendo, seguido "del sonido cuando se araña la chapa de un coche". Así es como los vecinos describen el ruido, incluso "Como una bomba. Yo pensé que era el Teide", añade una señora que, aún habiendo pasado más de 12 horas, todavía mantenía el susto en el cuerpo. "Susto, disgusto y pena", dicen algunos, quienes todavía no se creen haber perdido el símbolo del municipio, en concreto de San Francisco. Un ejemplar de casi 300 años, según los historiadores, que afirman tener registros de esta especie allá por el año 1750. El paisaje no es el mismo, sin duda, "falta algo". Gaspar es el vecino que más cerca vive, su casa está más cerca del drago que la propia puerta del cementerio de San Francisco. "Apenas a 10 metros estoy, menos mal que cayó para la carretera y no encima de mi casa", comenta Gaspar. Ha explicado que ya no podrá decir "mi casa es la que está debajo del drago", algo que le apena enormemente, pues en sus 40 años que lleva viviendo ahí, "siempre lo veía desde donde fuera que me asomara". Desoladora imagen Toda la calle está consternada por la pérdida de este ejemplar: "jugábamos ahí de pequeños, yo vendí flores para el cementerio a la sombra del drago, es como si perdiéramos a un familiar"...Son los comentarios que durante la mañana de este jueves se escuchaban entre las decenas de personas que se reunieron para ver aquella imagen desoladora. Al menos seis coches resultaron dañados, algunos con afecciones serias: "Me lo darán por siniestro total", decía uno de los vecinos que tenía una furgoneta totalmente sepultada por las ramas. Otros tenían menores daños, como arañazos o golpes en las defensas. Todos fueron fotografiados por los peritos para hacer las pertinentes reclamaciones. A lo largo del jueves, aunque es probable que se tarde más de una jornada, se irán retirando los restos del drago, no sin antes que los técnicos del Cabildo hayan rescatado algunos esquejes con la finalidad de replantar. No aseguran que funcione, ya que el ejemplar tiene muchísimos años y la reproducción es compleja, "pero se va a intentar".
Sacar nuevos ejemplares Adolfo González, el alcalde del municipio, ha asegurado que el objetivo de que se recojan esas ramas es replantar para "sacar nuevos ejemplares de esquejes que se están retirando y poder hacer replantes de esta joya botánica que hemos perdido en Canarias, en Los Realejos desde luego, pero es una joya botánica de Canarias". En cuanto a las causas de lo ocurrido, han acudido al lugar expertos de Sanidad Vegetal del Gobierno de Canarias, profesionales del Jardín Botánico de Puerto de la Cruz y del Parque del Drago de Icod de Los Vinos. Todos con el objetivo que obtener información para sacar las primeras conclusiones y emitir los informes correspondientes. No obstante, tanto los técnicos como el propio alcalde apuntan a la hipótesis que ha tomado más peso: "La lluvia de estos días ha hecho que el agua en exceso en la copa, que era muy amplia, y un tronco que no era excesivamente ancho, el peso del agua produjo que se desplomara el drago que no tenía afecciones en el tronco", explica González.
Se baraja la hipótesis de las abundantes lluvias Efectos de la propia naturaleza y del ciclo de la vida. Algo que no termina de convencer a algunos vecinos cercanos: "Faltaba mantenimiento, nadie lo cuidaba y estaba algo torcido, no se le ponía la atención que debería y esto se podía haber evitado". No obstante, el alcalde asegura que, "mínimo desde 2021 se le ha estado haciendo un seguimiento a la salud del ejemplar, incluso haciendo frente a una fuerte plaga de cochinilla que le afectó hace tiempo". Insiste en que la causa no fue falta de cuidado.
¿Y ahora qué? Los vecinos se niegan en rotundo en que ahora se use ese espacio para ampliar el cementerio o crear una plaza sin más: "Queremos otro drago que dure otros 300 años más". Y el alcalde no parece ponerle pegas, ya que aseguró que, si fuera por él, "pondría un drago otra vez mañana mismo". En cambio, hay que esperar a los informes y a las tareas de reconstrucción de la zona que ha sido gravemente afectada y se encuentra dentro del Conjunto Histórico del Bien de Interés Cultural del Realejo Bajo.
06 marzo 2026
MANCOMUNIDAD DE MUNICIPIOS RINCÓN DE ADEMUZ Patrimonio arbóreo monumental del Rincón de Ademuz
El Rincón de Ademuz por sus características ambientales e históricas, posibilita la existencia de una gran diversidad de especies vegetales leñosas, algunas de las cuales adquieren medidas espectaculares y una gran longevidad, representando una parte singular del patrimonio, y es, por tanto, de evidente interés público su protección y conservación, como patrimonio natural vivo, reservorio ambiental, cultural y monumental. La palabra monumental, del latín “monumentum”, se aplicaba a las estatuas, inscripciones o sepulcros erigidos en memoria de un personaje, o de un acontecimiento conmemorativo. Su uso se extendió a cualquier construcción que poseyera un valor histórico, artístico o arqueológico, cumpliendo la función de hito o símbolo por su visibilidad. Se consideran árboles monumentales aquellos que destacan entre los demás por su gran tamaño, porte o longevidad, que han alcanzado dimensiones poco habituales para su especie, o contienen un valor contemplativo, relacionados con la historia o las tradiciones, o con especial valor para la ciencia y el medio ambiente.
Imelsa 2014. Roble fotografiado por Janini, año 1914, Vallanca
Desde que se creó la Ley 4/2006, de 19 de mayo, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Comunitat Valenciana, la Conselleria de Transición Ecológica ha presentado la quinta actualización del Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares, incorporando 271 ejemplares nuevos, un 12% más respecto a la última actualización de 2020, convirtiendo así a la Comunidad Valenciana en la autonomía de todo el estado español con más árboles protegidos, con un total de 2.439, siendo Valencia la provincia con mayor número de ejemplares. Dicho catálogo se revisa y amplía de forma periódica, siendo su última actualización en fecha 23 de Marzo de 2023. El árbol más representado en el catálogo es el olivo (Olea europaea) con 660 ejemplares, seguido de la palmera datilera (Phoenix dactylifera) con 254, la sabina albar (Juniperus thurifera) con 246, al igual que el algarrobo (Ceratonia siliqua), y la palmera de abanico mexicana (Whashingtonia robusta) con 122 ejemplares. En el Rincón de Ademuz destacan los municipios de Puebla de San Miguel y Vallanca, con 233 y 36 ejemplares respectivamente, siendo la sabina albar (Juniperus thurifera) la más representada con 231 ejemplares de los 246 catalogados en toda la comunidad, joyas del parque natural Puebla de San Miguel, conformando un paisaje único a nivel mundial de esta especie. Abundan también los pinos laricios (Pinus nigra) con 10 ejemplares, alzados majestuosamente entre praderas de montaña, salviares y tomillares aprovechados por la abundante cabaña ganadera que ha poblado históricamente, hasta antes de ayer, estas tierras. El resto de especies destacables son el álamo negro o chopo (Populus nigra) con 6, el nogal (Juglans regia) con 5, y el álamo blanco (Populus alba) también con 5 ejemplares, creciendo al amparo de las numerosas fuentes y cursos de agua que surcan el territorio, patrimonio hidráulico del Ricón de Ademuz. La lista queda completada con las quercineas o robles, carrasca (Quercus ilex) con 8 ejemplares, quejigo (Quercus faginea) con 5, y coscoja (Quercus coccifera) con 1, que pese a su origen común, la bellota, ocupan una amplia diversidad de condiciones climáticas, orográficas y edafológicas, muestra de la gran variabilidad de ecosistemas que jalonan nuestra comarca.
Paraje de Las Blancas. Parque Natural Puebla de San Miguel.
Mención especial merece el pino albar (Pinus sylvestris), aunque solo catalogado el Pino del Remolque de Leña que alcanza los 350 años de edad, tenemos que destacar al Pino Vicente, o Pino de las Tres Garras, que el guarda forestal Vicente Tortajada, en los años 60 del siglo pasado, dijo que no se debía cortar. Está asentado en el "Vago de la Culebra" gozando de unas condiciones óptimas de sombra y humedad, alcanzando los 5 metros de perímetro normal y los 14 metros de altura, es un icono del parque natural. Otro icono del parque es el Paraje de Las Blancas, con sabinas que alcanzan una longevidad cercana a los mil años de edad, con 8 metros de perímetro en su base y 12 metros de altura. Ambos parajes forman parte de las 13 microrreservas de flora del Rincón de Ademuz.
Pino Vicente o Pino de las Tres Garras. Parque Natural Puebla de San Miguel
Para contemplar la majestuosidad de estos árboles podemos disfrutar del sendero circular del Paraje Natural Municipal de la Umbría de la Huerta en el municipio de Vallanca, que recorre la vega del río Bohigues y el monte de El Plano, donde en tan solo 4 kilómetros encontraremos 10 árboles catalogados, recorrido interpretativo que en breve será declarado Paraje Natural Municipal. Hay instalados atriles interpretativos en los que se describen las principales características y se dan a conocer sus singularidades. Tomando el sendero 131.8, Alto de las Barracas, podemos conocer algunos de los 233 árboles catalogados en el municipio de Puebla de San Miguel y disponemos de 9 recorridos mas de la red de senderos que atraviesa el Rincón de Ademuz. Pese a que la distancia total de la ruta completa es muy elevada, podemos realizar el tramo circular de 20 kilómetros, que comenzando y finalizando en el casco urbano, nos descubrirá las microrreservas de Las Blancas y el Pino Vicente, subiendo al Alto de Las Barracas, que con sus 1.836 metros de altitud ostenta el techo de la Comunidad Valenciana.
Sendero Umbria de La Huerta. Vega del Vohigues. Vallanca.
Podemos localizar cada uno de estos árboles singulares en el visor cartográfico de la Generalitat Valenciana pinchando en este enlace y obtener tanto la ubicación de todos ellos, como las características de los mismos. Pese a que el resto de municipios no presenten árboles catalogados, exceptuando Ademuz con 4, se localizan árboles majestuosos por todo el territorio, que simplemente no se han catalogado. Para que un árbol sea considerado monumental, merecedor de PROTECCIÓN GENÉRICA sin necesidad de una resolución singularizada, se valoran las siguientes características:
+ de 350 años de edad. + de 30 m de altura. + de 3,5 m de perímetro a 1,30 m. + de 25 m de diámetro mayor de copa.
La dendrocronología estudia los anillos de crecimiento de los árboles para determinar su edad en zonas de clima estacional, donde se forman anillos de madera por debajo de la corteza, siendo el más antiguo el que se ubica en el centro del tronco. Los árboles caducifolios tienen un único periodo de crecimiento al año, cuando llega el invierno pierden sus hojas y este crecimiento se detiene, por lo cual solo poseen un anillo por año. Los árboles perennifolios tienen un ciclo de crecimiento constante, estos poseen dos anillos por año, uno que indica el periodo estacional más favorable (un anillo de color claro) y otro que señala el periodo en que creció menos (un anillo más oscuro). En algunas zonas tropicales también podemos encontrar anillos (bosques tropicales secos o inundados estacionalmente), ya que en las estaciones secas los vasos se hacen más pequeños y oscuros, sus paredes se engrosan para proteger el agua, y en las estaciones húmedas se producen anillos anchos y claros. El estudio de los anillos aparte de darnos a conocer su edad, nos permite reconstruir los eventos que han afectado al árbol durante su crecimiento: el clima, incendios, avalanchas, plagas, talas, etc. Para acceder a esta información se utiliza la barrena de pressler. El árbol vivo más viejo del mundo se llama Matusalen (Pinus longaeva), que alcanza los 4.850 años de edad, situado en el Bosque Nacional de Inyo, Sierra Nevada, al este de California (Estados Unidos).
Sección de carrasca. 131 años. 1’23 m de perímetro. Agres, Alicante
El perímetro del tronco es el contorno de la sección del tronco perpendicular a su eje longitudinal, situado a una altura de 1,30 m sobre el nivel del terreno, expresado en centímetros, teniendo en cuenta las salvedades por deformidades del tronco especificadas en el Anexo I del Decreto 154/2018, de 21 de septiembre, de patrimonio arbóreo monumental de la Comunidad Valenciana. El árbol con mayor grosor de tronco es el Ciprés de Montezuma (Toaxodium mucronatum), que crece en Santa María de Tule, Oaxaca (México), cuyo perímetro alcanza los 46 metros. Según la leyenda local fue plantado por un dios azteca de la tormenta. La altura se mide como la distancia intersectada entre los planos horizontales formados por la base del tronco y el punto más alto del ejemplar, expresado en decímetros. Cuando el ejemplar está inclinado se toma como altura la distancia del eje longitudinal entre la base y el ápice. El árbol más alto del mundo se llama Hyperion (Sequoia sempervirens), localizado en el Parque Nacional Redwood, al norte de California (Estados Unidos), y mide 115 metros de altura. El diámetro mayor de copa es la longitud de la recta más larga, que pasando por la base del ejemplar, une dos puntos de la proyección del contorno de la copa sobre un plano horizontal, expresado en decímetros. El árbol con mayor copa del mundo es conocido como Thimmamma Marrimanu (Ficus benghalensis), situado en la Reserva Forestal de Kadiri, en la región del estado indio de Andhra Pradesh, se trata de un bosque muy singular que cubre más de 19.000 metros cuadrados, compuesto por un solo árbol. Bajo sus ramas se ubica un templo dedicado a Thimmamma, que cuenta la leyenda se habría inmolado en ese lugar al morir su esposo en 1434.
Álamo blanco de la Fuente del Chopo. Negrón. Vallanca.
Serán protegidos expresamente aquellos ejemplares que sean declarados monumentales o singulares por parte de la Generalitat, mediante una resolución de la dirección general con competencia en la gestión del medio natural, según establece la Ley 3/1993, Forestal de la Comunidad Valenciana. Dicha declaración ordenará su inclusión en el Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares de la Comunidad Valenciana. El procedimiento para su protección expresa podrá iniciarse de oficio, o a petición de persona o entidad interesada, que en caso de no ser la propietaria deberá aportar acuerdo con el titular, dando audiencia a los propietarios y a los ayuntamientos en todo caso, y presentando un informe técnico sobre los valores a proteger. También puede valorarse para una PROTECCIÓN SINGULARIZADA DE INTERÉS LOCAL el factor ambiental, teniendo en cuenta la funcionalidad que tiene para otras especies de seres vivos a los que puede albergar. Algunos árboles viejos pueden llegar a ser un ecosistema en sí mismos, y servir de refugio o de atalaya para especies de fauna consideradas de interés, comportándose como islas de biodiversidad, incluso en espacios de tipo urbano o suburbano. Así mismo, a menudo los ejemplares incluidos en el catálogo están ligados a su simbolismo e interés cultural a nivel local, que encierran un importante significado histórico o simbólico, y aquellos que recogen tradiciones religiosas o sociales, con alto valor etnobotánico.
Nogal de La Balsa. Vega del Turia. Ademuz.
Los ayuntamientos, mediante acuerdo del pleno de la correspondiente corporación, también pueden declarar árboles monumentales de interés local, aquellos ejemplares que destaquen por sus características de tipo biológico, paisajístico, histórico, cultural o social. Tras comunicar dicha declaración a la conselleria competente en medio ambiente, se procede a su inscripción en la correspondiente sección del catálogo. Cada ayuntamiento está obligado a gestionar su correspondiente catálogo de árboles monumentales de interés local.La Dirección General de Medio Natural y de Evaluación Ambiental, a través del equipo de patrimonio arbóreo del Centro para la Investigación y la Experimentación Forestal (CIEF), además de las labores de catalogación, desarrolla las tareas de seguimiento y conservación de los ejemplares, así como la asistencia técnica a otras administraciones, propietarios, y entidades interesadas, respecto a la catalogación y conservación de los árboles protegidos o en trámite de declaración,con el objetivo de mantener o mejorar su estado. Su catalogación es un instrumento dinámico y la información se revisa y amplía periódicamente. Los árboles catalogados, o bien se localizan en campo y se inventarían por parte del equipo CIEF, o son los agentes medioambientales o técnicos municipales quienes cumplimentan elmodelo de ficha para la toma de datos. Posteriormente se introducen en la base de datos de patrimonio arbóreo para su catalogación, muy útiles en la realización de investigaciones y estudios comparativos. Su descatalogación sólo se produce con la muerte del ejemplar. La conservación de los ejemplares catalogados corresponde a: La conselleria, los ayuntamientos y los propietarios.
Estos árboles gozan de una protección legal específica, al menos en un radio de 10 metros a partir del límite de la copa, y queda prohibido:
Dañar, mutilar, deteriorar, arrancar o dar muerte a los árboles, así como modificar física o químicamente su entorno.
Poseer ejemplares arrancados, trasplantarlos o comerciar con ellos.
La recolección masiva de sus ramas, hojas, frutos o semillas, y la
instalación de plataformas, objetos o carteles que puedan dañar
significativamente su tronco, ramaje o raíces.
Instalar cualquier objeto o estructura que obstaculice su visión, sin motivo estrictamente justificado
Mover tierras u otras obras en un radio de 10 m desde el límite de la proyección de copa.
El árbol continuará protegido aunque se venda el terreno.
Quedan autorizados los siguientes aprovechamientos y actuaciones:
Las actuaciones de conservación del árbol y su entorno que lleven a cabo las administraciones competentes.
Los trabajos de cultivo.
La recolección de frutos y sus producciones por parte de los
propietarios, así como los restos podas y la madera proveniente de la
muerte del ejemplar, aunque las administraciones competentes podrán
adquirir esta madera con fines científicos, culturales o educativos.
Las actividades manuales necesarias para la recolección de frutos, como el vareo u otras prácticas tradicionales.
Las podas leves y de fructificación, los tratamientos
fitosanitarios, el pastoreo moderado, y aquellas otras actividades
tradicionalmente acometidas para el mantenimiento de los árboles,
siempre que no pongan en peligro su supervivencia.
Sabina albar indeterminada. Sesga. Ademuz.
Los árboles viejos, robustos, pasajeros del tiempo, aquellos que han
servido de sombra durante siglos en las siegas, en las fuentes, a los
pastores en el camino, aquellos que han servido incansablemente al
forraje del ganado, a ofrecernos sus frutos, su madera para elaborar
aperos, o sostener tejados, producir brea para los barcos y los cueros, o
simplemente aquellos que por su singular belleza merecen ser
preservados, pervivirán, cuando nosotros no estemos aquí, ellos estarán,
y nuestros hijos lo agradecerán.
MARÍA ÁNGELES MORENO, en "Heraldo de Aragón", enero26 El muérdago en los bosques de Teruel se ha duplicado en dos décadas y empieza a matar árboles.
La DGA pone en marcha tareas silvícolas e investiga posibles usos de la planta para atajar la plaga en la provincia de Teruel
El Pino de los Sasos, en Alcorisa, murió a finales de 2023 tras dos veranos extremos y su alta colonización por muérdago, Fernendo Zorrilla
El muérdago se ha convertido en la gran amenaza para la conservación de los bosques de la provincia de Teruel, por encima, incluso, de la oruga de la procesionaria. Los efectos de esta planta parásita en los pinos en los que se asienta están siendo letales en el contexto de cambio climático que se registra en la actualidad, con sequías pertinaces y olas de calor que estresan y debilitan al árbol, haciéndolo más vulnerable a enfermedades y ataques de insectos. Es una de las principales conclusiones del estudio desarrollado durante cinco años por la sección de coordinación de Red Natura y Adaptación al Cambio Climático del Gob. de Aragón en Teruel. Otro de los corolarios del trabajo es la necesidad de hallar fórmulas para atajar la plaga e investigar sobre posibles usos del muérdago que ayuden a frenar su imparable expansión. El estudio alerta de que en dos décadas se ha mas que duplicado la extensión de masa forestal infectada de muérdago al pasar de 30.400 en 2002, a 72.500 en 2022. El trabajo de campo se ha realizado en las 500.000 ha. de monte públicos que gestiona la DGA pero se sospecha que similar evolución habrán sufrido el resto de los bosques en manos de particulares. Hace 20 años eran 77 los parajes afectados, hoy son 156. Cuando en 2001 el Laboratorio de Sanidad Forestal de Mora de Rubielos puso las bases de este estudio al calcular por primera vez la superficie forestal colonizada por el muérdago, las comarcas más afectadas eran Bajo Aragón, Matarraña, Albarracín, Andorra-Sierra de Arcos, Bajo Martín y Gúdar-Jabajambre. Y en menor medida Maestrazgo y Jiloca. Estaban libres de la plaga la Comunidad de Teruel y la Comarca de las Cuencas Mineras. Pero estos dos territorios ya se han incorporado a la lista de zonas perjudicadas, en particular la Cuencas Mineras con 500 Ha dañadas.
De corteza muy fina
El pino carrasco, el pino silvestre y el pinus nigra son tres de los preferidos por el muérdago para hacer al poder extraer con facilidad de su fina corteza el agua y los nutrientes del árbol y todas estas especies son muy abundantes en la provincia de Teruel, así lo explica el jefe de coordinación de Red Natura y Adaptación al Cambio Climático del Servicio Provincial del Medio Ambiente en Teruel, Felipe Rosado, quien destaca que la mayor afección se da el los bosques naturales y no en los repoblados por el hombre. La plaga, advierte, avanza hacia el interior de la provincia tras haber estado contenida históricamente, en la fachada mediterránea del territorio y puede causar mucha mortalidad. De hecho en los últimos tres años ya han comenzado a morir árboles el mas conocido el pino de los Sasos de Alcorisa, el de mayores dimensiones del Bajo Aragón y considerado un ejemplar singular. Ante esta situación el Gobierno de Aragón ha puesto en marcha tareas silvícolas que consisten en podar las ramas colonizadas por muérdago estas labores se llevan a cabo en 140 Ha situadas entre Muñecas, Cortes de Aragón, Josa, Alcaine y Oliete, donde el nivel de infectación es aún incipiente. Otra de las medidas es anillar el tronco del árbol colonizado con un corte de sierra que provocará su muerte en pie. De esta manera el bosque no pierde densidad y las aves que transportan de un lado a otro las semillas del muérdago pegada en su pico o alas, especialmente los zorzales o tordellas, tienen mas complicado posarse en un árbol dominante. Además, a esta planta parásita, no le gusta la sombra.
Proyectos a nivel europeo
Para evaluar la efectividad de los tratamientos silvícolas en Teruel, la DGA, ha participado en dos proyectos: uno desarrollado a través del Centro de Investigación Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y el otro junto algunas universidades europeas. Rosado explica que el aumento de la masa forestal, junto con el abandono de actividades agrícolas y ganaderas tradicionales, es lo que ha disparado el crecimiento del muérdago, antaño alimento de los rebaños de ovejas. Ahora solo unos pocos industriales de Valencia y Catalunya acuden a los montes de Teruel, con sus preceptivos permisos, para coger ramas de esta planta como motivo navideño. La solución es difícil, asegura Rosado. No se ha encontrado un tratamiento químico adecuado para controlar el muérdago que, por otro lado, contribuye el mantenimiento de la biodiversidad al proporcionar alimento a aves en época invernal. Desde el CITA se intenta valorizar para la producción de bioplásticos, pero aún no hay resultados. También está en fase de ensayo la idea de una empresa de la localidad turolense de Agua Viva para usarlo, junto a otros residuos agrícolas, como cama para caballos; por ello se está a la espera de descubrir un uso que permita limpiar y sanear los bosques de esta planta parásita.
JENARO IRITIA, en "eldiariorural" Los chozones sabineros, una joya a conservar
Los
chozones sabineros eran utilizados por los pastores para guardar el
ganado. Asistimos a la renovación de la techumbre de uno de ellos en el
Alto Tajo.
Los estudiosos no se ponen de acuerdo desde cuándo los pastores de cabras y ovejas comenzaron a construir estos apriscos tan naturales para su ganado. Lo cierto es que todavía son bastantes los que se encuentran en zonas casi inaccesibles del Parque Natural del Alto Tajo en Guadalajara. Se sabe que también eran típicos en la provincia de Soria. Mimetizados con el medio ambiente, los chozones están construidos con árboles tan robustos como la sabina y paredes de piedra seca. En la mayoría de los casos se escogía una sabina de buen porte y amplio diámetro, que servía como eje de sustento para la estructura del tejado, al igual que la pared de piedra caliza que siempre solía ser como de un metro y medio de alta y casi un metro de ancha. Su forma original era redonda, aunque más tarde se fueron ampliando a otras formas cuadradas y rectangulares, dejando así el recinto sin estorbos para el ganado. Incluso existían y todavía perduran algunos chozones que disponían de corral. Una vez formada la pared circunvalando la sabina, esta se podaba y con fuertes ramas y las de otras se iban colocando sobre las podadas del árbol principal, intentando coger la mayor inclinación posible para que cuando lloviese resbalara el agua y no entrara ni una gota en el interior. Colocados los ramones o cabrios que iban a servir para construir la cubierta, la siguiente tarea consistía en ir tapando todos los huecos comenzando desde abajo con ramas más pequeñas de sabina, conocidas como “bardas”, hasta crear una techumbre hermética que lo mismo servía para evitar el frío que el calor. Lo curioso es que no se utilizaban clavos ni cuerdas para sujetar los palos. Todos se engarzaban de la mejor manera posible para aguantar año tras año. La barda se renovaba cada dos o tres años, pues las pequeñas ramas se resecaban y perdían efectividad.
CLEMENTE ÁRVAREZ, en "El País", julio-2025 La muerte sin llamas de los árboles: investigadores advierten de la degradación de los bosques por el clima
Aunque
se presta más atención a los incendios, en zonas como Cataluña la
sequía ha impactado desde 2012 en tantas hectáreas como las que han
ardido en 40 años.
Árboles muertos por la sequía en las montañas de Prades en Tarragona (Cataluña), en una imagen cedida por CREAF
En un árbol, el primer síntoma de que algo va mal por la sequía
o las altas temperaturas es el cambio de color, ocurre porque cierra
sus estomas (los poros de las hojas) para evitar perder agua y esto
reduce la fotosíntesis. Luego llega la pérdida de hojas, la defoliación,
y si se agrava la situación, puede producirse la muerte. Este es un
fenómeno difícil de medir en las masas forestales del país, pues algunas
veces, con la llegada de las lluvias los ejemplares se recuperan, y
otras quedan moribundos, sentenciados, pero tardan años en sucumbir. Aun
así, los episodios recientes de muerte masiva de ejemplares en Cataluña, Comunidad Valenciana o Murcia han mostrado la magnitud de un proceso que se espera vaya amplificándose con la crisis climática
y que tiene importantes implicaciones tanto para el paisaje como, en
los casos más extremos, para el futuro de los bosques y los numerosos
servicios ambientales que proporcionan (en forma de biodiversidad,
madera, alimentos, absorción de CO₂, regulación de cursos del agua,
protección del suelo...).
Josep Maria Espelta, científico del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF),
asegura que en cerca de una década, de 2012 a 2023, la sequía en
Cataluña afectó de forma significativa a un 10% de su superficie
forestal, uno de cada diez árboles. Esto no incluye solo árboles
muertos, por la complejidad para confirmar su fin, sino también
ejemplares con afecciones de decoloración o defoliación que se cree
están relacionadas con el clima extremo. Según recalca, esto supone unas
120.000 hectáreas, una cifra similar a la superficie quemada en 40 años
en esta comunidad.
“Hoy en día somos muy conscientes del
problema de los incendios, pero no lo tenemos tan integrado con la
sequía”, incide el biólogo. “Obviamente, la perturbación no es de la
misma magnitud, pues el fuego suele destruir toda la cubierta vegetal,
pero la afección por las sequías es muy preocupante, no estábamos
acostumbrados a ver masas tan grandes de árboles muertos o moribundos”.
Existen
diferentes iniciativas que monitorean la situación de las masas
forestales del país. Las más amplias son las redes de seguimiento que
lleva el Ministerio para la Transición Ecológica, dentro del programa ICP-Forest,
un proyecto europeo puesto en marcha en 1985 como consecuencia de la
gran alarma provocada en aquellos años por el deterioro de los bosques
del norte del continente a causa de la lluvia ácida (problema en este
caso originado por la contaminación atmosférica). El informe de 2024
de la denominada red de nivel I, señala que la mayoría de las especies
arbóreas presentan defoliaciones medias “ligeras”, pero considera
notable el número de variedades con una pérdida de hojas superior al 25%
en su copa (en comparación con un ejemplar con un follaje ideal), entre
ellas, las especies de carácter más mediterráneo como el alcornoque, la
encina, el quejigo, el acebuche, el pino carrasco y la sabina albar.
Este trabajo concluye también que la principal causa de este decaimiento
es la sequía, seguido de los insectos. Y, a partir de estos mismos
registros de la red de nivel I, el último dossier del ICP-Forest
muestra unos gráficos de evolución desde 1990 que, en el caso de
España, reflejan un cada vez mayor deterioro de los bosques por este
proceso de defoliación.
El
seguimiento de las redes del ICP-Forest destaca por su amplitud en el
territorio y continuidad en el tiempo, pero acerca solo una parte de la
realidad, pues no monitorea el conjunto de los bosques sino una
selección. En concreto, en España, 620 parcelas repartidas por todo el
territorio que comprenden unos 14.880 árboles, una cantidad pequeña en
comparación con los 7.000 millones de ejemplares estimados para todo el país hace unos años. Sobre todo, para rastrear los muertos.
“Los
incendios forestales tienen una alta repercusión social, el decaimiento
de los bosques no tiene el mismo impacto, es mucho más silencioso, pero
está ahí, es algo que está debilitando los bosques y que puede provocar
cambios en el paisaje, como la transición de especies, por ejemplo”,
comenta Mireia Banqué, también investigadora del CREAF y coordinadora de
Deboscat,
una red de seguimiento de los bosques en Cataluña. Aunque todavía no
han hecho públicos sus datos de 2024, esta ambientóloga incide en la
mejoría del estado de las masas forestales en esta comunidad desde las
lluvias otoñales del año pasado. Muchos ejemplares de especies de
frondosas o planifolias (con hojas planas, como las encinas) que
parecían moribundos, y que habían teñido de marrón laderas enteras, han
vuelto a brotar. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con las coníferas
(con hojas en forma de aguja, como los pinos). “Cuando las coníferas
sufren este proceso de decoloración y defoliación, no pueden sacar
nuevos brotes. Si un pino tiene la copa marrón, está sentenciado”,
detalla.
Acaben muriendo o no los árboles que han perdido
su color verde, para Banqué lo significativo es el decaimiento general.
A una escala más pequeña, la red Deboscat sí monitorea todos los
bosques de Cataluña. No obstante, con apenas 13 años de existencia, no
cubre un periodo de tiempo suficientemente grande para detectar
tendencias. Aun así, la investigadora tiene claro que algo está
cambiando. “Sin tener datos empíricos, la gente que vive en el
territorio sí percibe que los pinos tienen copas menos frondosas”,
destaca. “Si te fijas un poco o si vives cerca del entorno más rural, es
fácil darse cuenta que hay muchos más árboles muertos que hace 10
años”.
Paloma Ruiz es profesora del departamento de Ciencias de la Vida en la Universidad de Alcalá y una de las coordinadoras de la Red Española de Seguimiento del Decaimiento Forestal.
Esta iniciativa, creada hace solo un año, a través de la Asociación
Española de Ecología Terrestre, no toma mediciones sino que busca poner
en común el trabajo de los especialistas que trabajan en este campo.
Esta ambientóloga incide también en la dificultad para evaluar la
degradación de los bosques y relacionarlo con factores climáticos como
la sequía o las altas temperaturas. Sin embargo, ella misma ha publicado
junto a otros investigadores distintos trabajos que apuntan en este
sentido. A partir del Inventario Forestal Nacional, que da una detallada
radiografía de los bosques cada 10 años, han mostrado cómo están
cambiando los patrones de mortalidad y daños en las florestas mediterráneas y cómo en esto está resultando determinante la cada vez mayor intensidad de las sequías. En un último trabajo publicado de forma reciente
también ponen de manifiesto una marcada disminución de la productividad
forestal debido al cambio climático y cómo los eventos extremos
climáticos inciden de forma diferente entre regiones, afectando a
múltiples funciones ecosistémicas. “Es muy importante que haya redes de
investigación en aquellos sitios en los que se están produciendo eventos
de decaimiento, en los que un alto porcentaje de árboles muere o decae,
para entender qué está pasando”, subraya Ruiz.
Si bien
la muerte de una porción de los árboles forma parte del proceso de
reajuste natural de los bosques al calentamiento del planeta, para el
biólogo Josep Maria Espelta “lo ideal sería poder acompañar a las masas
forestales en esta adaptación, para que sea lo menos traumática posible
tanto para el monte como para nosotros”. Una forma de hacerlo es
aumentando la gestión forestal en algunas zonas, para disminuir la
densidad de árboles (reduciendo la competencia entre ellos) y dotar a
los bosques de una mejor estructura. No obstante, para este
investigador, esto no basta y resulta también necesario sustituir
árboles: “En la península Ibérica tenemos muchas especies que se
encuentran en el límite sudoccidental de su área de distribución, como
el haya, el pino albar, el pino silvestre, el abeto. Con el cambio
climático, hay muchas poblaciones de árboles que probablemente ya están
fuera de lo que serían sus condiciones climáticas adecuadas”.
La primera versión del escudo nacional del Perú fue diseñada por el general José de San Martín y aprobada mediante decreto en Pisco el 21 de octubre de 1821. Vemos lo importante que fue el mundo de la quina cuando el 25 de febrero de 1825, Simón Bolívar y el Congreso Constituyente promulgaron una ley que definía nuevos símbolos patrios, estableciéndose un nuevo escudo nacional, similar al que se emplea actualmente, donde figura el árbol patrio de la quina (el mundo vegetal), junto a una vicuña (el mundo animal) y una cornucopia que derrama oro (el mundo mineral). La corteza de quina, también llamada corteza jesuita o corteza peruana, es el nombre histórico del remedio específico para evitar todas las formas de la malaria. Se dio este nombre porque se obtuvo de la corteza de varias especies del género Cinchona, de la familia Rubiaceae, originaria de las regiones orientales de los Andes del Perú, descritas e introducidas por primera vez por sacerdotes Jesuitas haciendo trabajo misional en Perú. Otros términos que refieren a la preparación y su fuente son, "árbol Jesuita", "polvo Jesuita" y "Pulvis Patrum". Es patrimonio natural y símbolo patrio del Perú. Los incas conocían las propiedades medicinales de las plantas que crecían en los Andes y en la selva amazónica, entre ellas el árbol que producía la amarga corteza que utilizaban como antipirético (reduce la fiebre), analgésico (alivia el dolor), lupus (enfermedad autoinmunitaria), y para tratar trastornos como calambres musculares y artritis reumatoide. La palabra quechua kina significa corteza, pero esta corteza se conocía asimismo con el nombre de kina-kina, "corteza de cortezas", dando así origen al nombre quinina. Cuando los europeos portaron la malaria a América, los pobladores se dieron cuenta de que una de sus medicinas tradicionales, la quina o corteza del quino, ofrecía alivio a los síntomas de esta enfermedad, de ahí que la quinina se utilizara como antipalúdico, para tratar la malaria. Algunos consideran a la corteza de cheta como nombre originario de la
quina, “la más importante planta medicinal de ultramar”. El nombre chinchona, así como el nombre científico del género Cinchona, procede de la condesa de Chinchón (esposa de un virrey en Perú, Luis Fernández de Cabrera), quien en 1632 se recuperó de una malaria gracias a esta corteza, lo cual, según la tradición, daría a conocer la quinina en Europa. Debemos apuntar que en España se erradicó la malaria tan solo en el año 1964. La forma de la quinina más eficaz en el tratamiento de la malaria fue encontrada por Charles Marie de La Condamine en 1737. La quinina se aisló y fue nombrada en 1820 por los investigadores franceses Pierre Joseph Pelletier y Joseph Bienaimé Caventou. Antes de 1820, la corteza se secaba primero, se molía en un polvo fino y después se mezclaba en un líquido (comúnmente vino) que era entonces bebido. Alrededor de 1870, la empresa de Jacob Schweppe lanzó la primera tónica comercial, agua carbonatada con quinina, consolidando la bebida. En la India colonial británica los soldados mezclaban ginebra, un alcohol relativamente barato, con agua tónica que contenía quinina para hacer el medicamento más apetecible. La adición de limón o lima por sus propiedades antiescorbúticas, añadió un toque cítrico que perdura hasta hoy. La comercialización de agua tónica por parte de empresas como Schweppes, consolidaron la bebida como el popular cóctel que conocemos. La tónica, aparte de aportar energía por su contenido en quinina, tiene ciertas propiedades: induce la secreción refleja de las glándulas salivares y gástricas, a la que sigue una vascularización de la mucosa gástrica y cierto grado de actividad de la pared muscular del estómago; de esta forma se refuerza el apetito y la digestión resulta más "rápida y completa", confiriendo a la tónica sus propiedades digestivas. El gin tonic se popularizó en la élite británica y se extendió por todo el mundo. Con el tiempo, la cantidad de quinina en la tónica disminuyó, transformando el gin tonic, de una medicina, a un cóctel popular, disfrutado por su sabor refrescante. El quino siguió siendo la única fuente útil de quinina hasta la segunda guerra mundial cuando se intensificaron los esfuerzos para lograr su síntesis. Los químicos americanos R.B. Woodward y W.E. Doergin lograron sintetizarla en 1944. Desde entonces, se han conseguido otras síntesis totales más eficaces, pero ninguna de ellas puede competir a nivel económico con las técnicas de aislamiento y purificación del alcaloide a partir de fuentes naturales, lo que ha llevado a la planta a estar en peligro de extinción. Hoy en día, la
Cinchona officinalis está amenazada no sólo por la sobreexplotación
histórica sino también por los métodos de extracción de corteza que a
menudo matan a los árboles.
Probablemente habréis visto una foto de unas cuantas vacas debajo de un árbol en Tres Cantos con todo lo de alrededor quemado. Está presente en todas las redes sociales y muchos medios de televisión la han puesto en antena. Que esas vacas se salvasen fue un milagro, pero no fue el árbol quien las salvó: fue el milagro de la gente. Yo soy el hijo del dueño de esas vacas y, a eso de las 20:00, entrábamos mi madre, mi padre y yo corriendo en el campo donde estaban los animales mientras todo ardía. Este campo tiene una vaquería y unos corrales para guardar las reses, y cuando llegué, el fuego estaba a tres metros de la vaquería. Con los aproximadamente 2.000 kilos de paja que había dentro, habría ardido en cuestión de minutos. En el momento en el que entramos corriendo en el campo, ya había mucha gente intentando ayudar como podía. Pero poco podían hacer: no tenían agua con la que apagar el fuego. Por suerte, teníamos más de 20 garrafas de 40 litros de agua llenas, preparadas no para un incendio, sino para el día a día en el campo. Toda esa gente que estaba intentando ayudar empezó a vaciar las garrafas en cada frente del fuego que pudiera hacer que se incendiase el campo donde estaban las vacas o incluso la vaquería.
Unas vacas duermen sobre el terreno al día siguiente del incendio de Tres Cantos, el miércoles. Alfonso Santos.
El primer milagro se produjo aquí: además de nosotros, mi hermano y unos primos dueños también del terreno, había unas 15 personas que no nos conocían de nada —alguno que ni siquiera sabía hablar español—, que se jugaron su salud para que el fuego no llegase a tocar el edificio ni incendiase el campo. Literalmente se la jugaron: teníamos fuego por delante y por detrás, y a 10 metros un chamizo que estuvo cinco horas ardiendo con llamas de dos metros. Además, estábamos en el único sitio con pasto sin quemar, por lo que cualquier cambio de viento habría sido fatal. Me gustaría poner el foco, sobre todo, en D., un soldado que no solo nos ayudó a nosotros, sino que cuando vio cómo ardía la hípica donde falleció Mircea intentando liberar a los caballos, fue para allá sin dudarlo, acompañado de otras personas que no conocía de nada, y se metió en el fuego para intentar ayudar en lo posible a Mircea y a las otras personas atrapadas en el incendio. Ninguna crónica que haya contado lo que pasó en la hípica habla de él, pero ahí estuvo como un héroe. Según me consta, fue el primero que fue al coche ardiendo a sacar a quien hubiese allí. Un héroe que, al día siguiente, fue de nuevo a la hípica a ver si podía ayudar en algo. Gracias, D.
Vista del terreno ardiendo durante el incendio de Tres Cantos la pasada madrugada, del 11 al 12 de agosto. Alfonso Santos
Pasado un tiempo, el único campo que quedaba sin quemar era el del árbol milagroso con las vacas, la vaquería y los desconocidos que ayudaban allí. Tuvimos que tomar una decisión con las vacas: era cuestión de tiempo que el fuego entrase en el campo y ellas no podían quedarse ahí. Podíamos llevarlas a la zona donde ya había pasado el fuego, pero esos campos están delimitados con estacas de madera que se habían quemado, por lo que las vacas podían irse a cualquier sitio con el riesgo que eso conlleva. Así que decidimos meterlas en unos corrales de cemento, donde no podían quemarse y, de algún modo, podían protegerse de las llamas, aunque no del humo, del estrés o del calor que se vivía. El tiempo pasaba y el fuego empezó a acercarse a la vaquería con el corral donde estaban las vacas. Tras mucho dilema y con las llamas a unos 700 metros, decidimos soltarlas y obligarlas a que se fuesen a la zona ya quemada para ir a buscarlas al día siguiente. Y en el preciso momento, cuando con ayuda de la Guardia Civil íbamos a sacarlas del corral, sucedió el segundo milagro: apareció a lo lejos un camión de bomberos que protegió la vaquería. No se me olvidará nunca cómo un bombero nos dijo: “Ya estamos aquí, no os preocupéis por las vacas, esto ya lo salvamos nosotros”. Y así, gracias a héroes anónimos, junto con los bomberos, esos 36 animales se salvaron del incendio. Es doloroso escribir esto sabiendo que, a nuestro alrededor, varios amigos ganaderos que viven por y para sus animales los han perdido tan trágicamente. Pero quería agradecer a toda esa gente que probablemente nunca más vuelva a ver en mi vida y que nos ayudó. También a los bomberos, que hicieron todo lo posible para que el dolor fuese menor. Que la imagen del árbol “milagroso” y las vacas descansando debajo pueda servir de esperanza en estos tiempos duros de incendios que están asolando España.