25 julio 2026

Del monte a la casa, la memoria del bosque

ARMAND PAZ RICO, en Facebook
La ebanistería

Perdida la importación, a principios del XX, de la "madera de mobila" (Pinus sps.) expedida desde Mobile (Alabama, USA) los ebanistas de València, los mayores importadores durante dos siglos de mobila en España, hubieron de adaptarse a maderas locales.
     De los pinos peninsulares el más resistente, e inconfundible, por su veteado bicolor, es Pinus nigra subsp. salzmanii. Las líneas oscuras, madera de verano, de poro estrecho, y ricas en lignina, le dan resistencia mecánica y durabilidad.
     La gran diferencia del tamaño del poro se debe al clima mediterráneo, que restringe el crecimiento estival por falta de humedad. Sin embargo el grosor relativo de esos anillos indica una situación idónea para esta especie de media montaña, adaptada a la sequía ligera y al frío invernal.
     En resumen: este dibujo es típico del pino negro de la Serranía de Cuenca; el del Pirineo o de Cazorla tienen el color menos contrastado.
La foto muestra una puerta, hecha al viejo estilo, gruesa y maciza, de Cullera (València) lo que es una féliz casualidad: aquí desemboca el río Júcar, por el que bajaba, hasta los años 40 del siglo XX, la madera de estos pinos, desde Cuenca. De aquí, en barcos de cabotaje se reexpedía a València, que a su vez recibía directamente desde Teruel por su río, el Túria, el pino silvestre (Pinus sylvestris), madera más fina y color uniforme, pero de menor valor y durabilidad.
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22 julio 2026

Premio AEMO 2009, olivera La Morruda

De ValenciaBonita
La Morruda, una impresionante olivera de aproximadamente 1500 años

 
Dentro del término municipal de Segorbe (Castellón), y en pleno Parque Natural de la Sierra Calderona -además de estar dentro de la llamada ruta de las Masías-, se encuentra una de las joyas naturales más importantes de la Comunitat Valenciana, un olivo milenario que ha sobrevivido al paso del tiempo, los humanos y otros factores.
     Se trata de la Morruda, una olivera de la que aseguran que tiene una edad aproximada de 1500 años y que es propiedad de los Hnos. Cortés. Esta joya se encuentra situada en el Mas de Ferrer o Masía Ferrer, bajo las coordenadas de Google Maps 39.770076, -0.459755, siendo rehabilitada y recuperada en abril de 1995.
     Se cuenta que antiguamente, esta olivera, era mucho más grande de lo que es ahora, pero que, con el paso del tiempo, las podas han mermado su altura y envergadura hasta los casi 8 metros de altura desde el suelo hasta la punta de la copa, los casi 15 metros de diámetro de la copa o los casi 7 metros de perímetro del tronco.
     Un curioso texto junto a la olivera, apenas legible, nos sugiere la historia vivida y el respeto que a lo largo de los años han tenido nuestros antepasados por este gran árbol milenario, testigo mudo de los siglos pasados.
     Mis primeros recuerdos quieren ser romanos, aunque mi niñez ya fue visigoda y, muy pronto, mora. Por aquí pasó Jaume I camino de la conquista de Valencia.
     He visto pasar siglos de la historia de los humanos, con sus alegrías y penas. Y, generación tras generación, todos me han cuidado por considerarme el padre de todos sus olivos.
     Como dice uno de mis más antiguos amigos, un anciano que me visita cada día: “es ahí donde uno descansa tranquilo a pensar como antes, con el alma y sin mirar atrás”.

     El olivo es uno de los árboles que mejor representan el carácter mediterráneo. Duros donde los haya, adaptándose a las condiciones más adversas. Resistiendo durante milenios las sequías, los inviernos, las podas, muchas veces aberrantes, otras comedidas, y en ocasiones, deben sobrevivir al abandono. Estas vivencias van forjando un tronco mas bien corto, y habitualmente retorcido y grueso que es característico de la especie.
     El cultivo del olivo se pierde en el tiempo, podemos encontrar multitud de variedades adaptadas a las condiciones climáticas y edáficas mas diversas. Árbol útil por su leña, por sus frutos encurtidos, pero sobretodo, debemos considerar el aceite de oliva un ingrediente fundamental en la dieta mediterránea.
     En 2008, La Morruda fue reconocida como el mejor olivo monumental de España por la Asociación Española de Municipios del Olivo. El excelente estado de conservación de este olivo milenario es fruto de los buenos cuidados que ha recibido este ejemplar durante toda su vida. Es un árbol muy conocido y muy apreciado por los segorbinos, lo que garantiza la supervivencia de esta joya de la Sierra Calderona.
foto de Pavel Trousil
foto de Emilio Sáez Soto
foto de Susana Vázquez

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19 julio 2026

16 julio 2026

ALGARROBO DE L'ALFÀS DEL PI
Alicante, Com. Valenciana


L'Alfàs del Pi, haciendo honor a su nombre, fue de los primeros municipios que creó su catálogo de árboles protegidos por ley. Actualmente tiene bajo su protección 55 árboles, ha editado el catálogo con la ficha de 35 e itinerarios para recorrerlos. Es el municipio que más árboles tiene protegidos de la provincia de Alicante. Dos árboles destacan uno por su significado, el pino de la Plaza Mayor que conmemora la independencia l'Alfàs del Pi de la Baronía de Polop (replantado en 2019) y la garrofera de la Foia de Brel, por su monumentalidad.
     La Comunidad Valenciana formalizó en 2012 la ley que protege los árboles que cumplen alguno de los siguientes requisitos: Cualquier árbol que supere los 6 metros de perímetro de tronco, 25 de diámetro de copa, 30 metros de altura ó 350 años de edad. El catálogo está abierto y está en constante revisión.
     El algarrobo de l'Alfàs del Pi parece tener unos 800 años pasa por ser uno de los más viejos de la Com. Valenciana, junto a los algarrobos monumentales de Chiva, que acaparan año tras año el certamen anual al "Algarrobo del Año". Cuando el Ayuntamiento de l´Alfàs del Pi realizó su propio catálogo de árboles monumentales a mediados del año 2000, observó que el árbol se encontraba en declive y desconocía el motivo. Por ello pidieron a los responsables de Conservación de Recursos Genéticos Forestales del Centro para la Investigación y Experimentación Forestal (CIEF) que investigaran el motivo. La investigación en profundidad incluía la observación constante mediante cámaras de vigilancia, 24 horas del día. Se descubrió que el problema era que docenas de ratas se comían los brotes más tiernos del árbol. Tras el control la población de ratas el algarrobo recuperó su vitalidad.

Datos del Árbol:
Nombre científico: Ceratonia siliqua L.
Localización: Algarrobo de Foia Brell
Municipio: L'Alfàs del Pi, Alicante, Com. Valenciana 
GPS: 38.60185, -0.10042 (Ver en Google Maps)
Altura: 6 metros
Perímetro: 10.10 m
Altura: 6m
Edad: 700 a 900 años

     La zona en la que se ubica este algarrobo tiene un uso agrícola (almendros, olivos, garrofers, ...) con márgenes con pino carrasco. En el momento de la visita realizada el árbol aparece escondido detrás de una valla metálica y bajo la sombra de los pinos carrascos. Al estar tan cerca del pinar podría tener mucho peligro en caso de incendio. Desconozco el por qué de la valla, imagino que es una medida transitoria para la mejor puesta del entorno del árbol por parte de la municipalidad.
     Como se puede ver en la fotografía este garrofer no tiene un tronco al uso, parece desmadejado, un tanto informe, con numerosas ramas que llegan al suelo y muchas oquedades. En informes que hemos leído se dice que presenta evidencias del barrenador de la madera (Zeucera Pyrina L.) y síntomas de podredumbre roja de la madera (Polyporus sulphureus B.). Los informes apuntan que se recomienda hacer operaciones de cirugía arbórea, con el fin de realizar drenajes medulares y pirotratamientos, para evitar el avance de pudriciones internas que puedan poner en peligro la existencia del ejemplar. Asimismo se deben realizar tratamientos fitosanitarios, eliminación de ramas muertas y operaciones mecánicas de anclaje en ramas superiores. Y tener en cuenta también el cuidado con los posibles incendios.
     Para llegar al árbol se recomienda el uso de "Google maps" que se indica más arriba o la página de: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/lalfas-del-pi-algarrobos-centenarios-de-la-foia-brell-y-el-de-la-nucia-31473751

 

Información: 
https://mediambient.gva.es/es/web/cief/cataleg-d-arbres-monumentals-i-singulars
<br>Capa de Árboles Monumentales al Visor de Cartografía de la Generalitat Valenciana.

https://welcomelalfas.com/wp-content/uploads/2022/07/CATALOGO-ARBOLES-SINGULARES.pdf
https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2012/11/25/esencia-arboles-valencianos-12936997.html
https://www.chiva.es/2025-04-04/chiva-vuelve-ser-reconocida-atesorar-mejor-algarrobo-espana
http://lacantimploraverde.es/algarrobo-monumental-alfaz-del-pi/
https://www.arbolybosquedelaño.es/algarrobo-de-foia-brell-alicante/ https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/visita-al-algarrobo-monumental-de-la-partida-de-la-foia-brell-en-lalfas-del-pi-alicante-28352689

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13 julio 2026

El cultivo del olivo, la memoria del bosque

EUGENIO MONESMA, (Huesca, 1952)
El OLIVO, árbol "INMORTAL" del Mediterráneo. Técnicas MILENARIAS de su cultivo, poda, injertos y más

De la mano de un experimentado grupo de vecinos de Salas Altas (Huesca) pude descubrir en el año 2005 todo sobre el árbol milenario del olivo, desde su cultivo, poda y maduración de la oliva, hasta los diferentes injertos y vareo tradicional.

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10 julio 2026

"WOLLEMI PINE" florece fuera de Australia
Un árbol poco común da fruto y se espera obtener semillas
La jardinera Pamela Thompson dijo que sería maravilloso tener plántulas.
¡Una historia que parece sacada de Jurassic Park... pero en jardinería!
Cono femenino
El pino Wollemi (Wollemia nobilis), considerado como un “fósil viviente” pues su linaje se remonta a millones de años, donde coexistió con los dinosaurios, ha dado fruto por primera vez en el jardín de una pareja británica.
     Aunque alguna vez se creyó que estaba extinto desde la época del T-Rex, esta antigua especie de árbol fue redescubierta por un guardabosques en 1994, en un remoto desfiladero de Australia.
Pamela y Alistair Thompson adquirieron un retoño y lo plantaron en 2010 en las colinas de Malvern (Inglaterra), como parte de un programa de conservación global, que permitía la venta de plántulas de Wollemi a particulares y jardines botánicos. Ahora, después de más de una década de cuidados, el árbol ha superado los 4 metros de altura.
Cono masculino
     Pamela Thompson, propietaria y jardinera principal de Pear Tree Cottage, espera que la fruta de este año pueda utilizarse para aumentar su población. "Sería increíble, absolutamente increíble, tener plantones y propagar el árbol más raro del mundo", dijo. "No podría imaginar tener tanta suerte". Añadió que el árbol, que se parece a una araucaria, ahora está dando frutos masculinos y femeninos por primera vez. «Los frutos largos y colgantes son en realidad los conos masculinos, y los frutos globulares y espinosos son los conos femeninos», explicó. «Así que lo que esperamos hacer más adelante este año es recolectar y germinar algunas de sus semillas». El jardín abrirá sus puertas al público el 4 de mayo como parte del Programa Nacional de Jardines.
     Un ejemplo donde la colaboración entre programas de conservación y aficionados a la horticultura permite preservar una de las coníferas más antiguas y raras del planeta.
Detalle de la hoja
 
Fuente: 
BBC - Rare tree bearing fruit with hope of seedlings.
https://www.bbc.com/news/articles/cwynnegdkz8o
https://es.wikipedia.org/wiki/Wollemia_nobilis
https://venerablesarboles.blogspot.com/search?q=wollemia 
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07 julio 2026

MONSERRAT PONS, en la COPE
El farmacéutico que custodia en Mallorca el mayor tesoro de higueras del mundo


El proyecto Son Mut Nou de Montserrat Pons, que preserva más de 1.300 variedades en Mallorca, recibe el premio Popular de COPE por su labor única de conservación
Monserrat Pons, de Son Mut Nou
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En el corazón de la marina de Llucmajor, en Mallorca, un proyecto de pasión y ciencia se ha convertido en un auténtico Arca de Noé para la higuera. El farmacéutico Montserrat Pons ha creado en su finca, Son Mut Nou, uno de los centros de experimentación de higueras más grandes del mundo, preservando una asombrosa colección de 1.308 variedades. Su labor de conservación ha sido reconocida con uno de los cinco Premis Populars de COPE Mallorca 2025.
 
Un Arca de Noé con miles de variedades
     Lo que empezó como una afición botánica se transformó en una pasión y, finalmente, en un estudio agronómico de gran nivel. Pons, farmacéutico de profesión, comenzó de forma autodidacta a recuperar variedades locales mallorquinas para después ampliar su búsqueda por todo el mundo. Hoy, la colección de Son Mut Nou cuenta con 3.200 higueras de 1.436 variedades distintas, de las cuales 64 son baleares.
     El proceso de catalogación es un "mundo", como él mismo lo define, que implica la participación en congresos internacionales y un constante intercambio con universidades y centros de investigación de todo el mundo. Este trabajo ha permitido identificar y describir variedades españolas y extranjeras, creando un banco genético de valor incalculable.
 
El árbol que une cultura y vida
     La higuera, según explica Pons, es el "árbol bíblico", un pilar de la cultura mediterránea que llegó a Mallorca miles de años antes de Cristo. "Siempre ha sido un referente en su trilogía de sabores", señala, marcando la historia de la isla como el árbol de los pobres y el postre de los ricos. La importancia de este trabajo radica en que, según sus datos, un 38% de las variedades están en riesgo de desaparecer.
Conservar un árbol es conservar una vida
     Para Pons, la labor va más allá de la botánica, es una cuestión de legado. "En Estados Unidos, cuando una persona recupera una variedad de árbol o animal, lo consideran un padre de la patria", reflexiona. Su filosofía es clara: "Conservar un árbol es conservar una vida, conservar toda una vida de nuestros antepasados que dieron su vida por cultivarlo".
 
Un galardón para un proyecto autofinanciado
     El premio Popular de Cope supone para él "un honor y una alegría", un reconocimiento que le da un nuevo impulso. "Será una ‘empenta de goig’ para hacer mi proyecto todavía más estimado", afirma. El galardón llega, además, en un momento significativo para un proyecto que se ha sostenido durante 30 años con recursos propios, a través de visitas guiadas y la venta de productos.     
     Con frecuencia, este tipo de reconocimientos ayudan a visibilizar la necesidad de proteger el patrimonio genético. "Nadie es profeta en su tierra", comenta Pons, quien celebra que, precisamente ahora, ha conseguido la primera ayuda de la Conselleria para mantener y conservar el patrimonio de las higueras. Aun así, el proyecto se enfrenta a grandes desafíos, como las fitopatologías, el estrés hídrico y el declive general de la agricultura en la isla.
Lo hemos leído aquí
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04 julio 2026

El loro que depende del ciclo reproductivo de un árbol, el rimu




EL RIMU Y EL KAKAPO, NUEVA ZELANDA

 

Hoy hablaremos del Rimu, Dacrydium cupressinum, una conífera perennifolia endémica de Nueva Zelanda que tiene una influencia directa en el ritmo reproductor del Kakapo, el loro no volador de Nueva Zelanda. El árbol rimu produce una cosecha masiva de bayas rojas cada dos a cuatro años. Cuando esto ocurre (hecho conocido como mast year), el kakapo entra en su propio ciclo de apareamiento. Los machos trepan a la copa de estos árboles utilizando sus fuertes patas y emiten llamados que se oyen a kilómetros a la redonda para atraer a las hembras. Para las hembras de kakapo, las bayas del rimu son un "superalimento" indispensable, ya que son muy ricas en calcio y vitamina D3. Hasta 2015 la comunidad científica creía que esta vitamina sólo existía en los animales, que las plantas no podían sintetizarla. El valor nutricional de este fruto es lo que les proporciona la fuerza necesaria para poner huevos y criar a sus polluelos con éxito. En resumen la fructificación periódica del rimu desencadena el apareamiento del kakapo.
     El rimu crece en toda Nueva Zelanda pero la concentración más grande de estos árboles se da en la costa oeste de la isla del Sur. Los árboles más grandes están mezclados en los bosques mixtos de podocarpos cerca de Taupo, en los bosques de Pureora, Waihaha y Whirinaki. Puede alcanzar los 50 m de altura, sin embargo, y debido a la explotación silvícola, lo normal son árboles de 30 m. Es una planta dióica, con conos masculinos y femeninos en árboles separados. Históricamente, el rimu y otros árboles nativos como kauri y totara fueron las principales fuentes de madera en Nueva Zelanda para mueblería y la construcción de casas. Sin embargo, muchos de los lugares originales del rimu han sido destruidos, y las recientes políticas gubernamentales prohíben la tala del rimu en bosques públicos. La longevidad se estima en 800 a 900 años.
     Los árboles maduros de rimu tienen hojas escamosas en sus ramitas y producen estructuras hinchadas, similares a frutos (receptáculos), para sostener y proteger parcialmente sus semillas. Las semillas de rimu, que se encuentran en las puntas de las ramitas curvadas hacia arriba, tardan aproximadamente 18 meses en madurar después de la polinización. Las aves comen las semillas y los receptáculos carnosos, y dispersan las semillas que pasan intactas por su sistema digestivo.
     El kakapo -Strigops habroptilus- es un loro gigante de casi 4 kg de peso, no volador, estrictamente nocturno, que fue llevado casi hasta su extinción por los depredadores introducidos por el hombre. Al no poder volar y tener una respuesta defensiva de quedarse completamente inmóvil ante el peligro, la especie estuvo al borde de la extinción en el siglo XX, con poco más de 50 individuos vivos. Gracias a intensos programas de protección en islas libres de depredadores, la población ha logrado superar la marca de los 240 ejemplares adultos en 2024. Son muy longevos pues alcanzan los 80 años. 
      Los esfuerzos para su protección y conservación comenzaron en 1890, pero no tuvieron éxito hasta la implantación del Plan de recuperación del kakapo (Kākāpō Recovery Programme), en 1980. Los ejemplares vivos existentes crían en islas libres de predadores: en la isla Chalky, al suroeste de Fiordland, en la isla Codfish, cerca de la isla Stewart, y en la isla Little Barrier, al norte de Auckland, donde son controlados muy de cerca. En las grandes islas Sur y Norte se han extinguido.
 
Información:
https://teara.govt.nz/en/photograph/12653/rimu-and-kahikatea-foliage-and-seeds
https://www.youtube.com/watch?v=OfcUkImR0NY
https://es.wikipedia.org/wiki/Dacrydium_cupressinum
https://es.wikipedia.org/wiki/Strigops_habroptilus 
Fotos de la red 
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01 julio 2026

VIRGILIO DÁVILA, Puerto Rico (1869-1943)
Flamboyán

Déjame celebrarte, agradecido
al dulce encanto que en mi ser derramas
si el corazón de Iris en tus ramas
impone su matiz más encendido.

Y también cuando en mayo te sonrojas
y esplende los nativos panoramas
con ese hermoso surtidor de llamas
que sobre el campo en que te ves deshojas.

Pues resolvió la Voluntad Divina
hacer acopio en ti de gracias tales,
que luces en tu copa esmeraldina

tan admirable y singular belleza,
como cuando en las épocas vernales
se te sube la sangre a la cabeza. 

Royal poinciana. Getty Images

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28 junio 2026

EL ÁRBOL DE LAS MARIPOSAS

Cuenta la leyenda, que hace tiempo, los árboles podían ir de un lado para otro, porque siempre era primavera y el viento los acariciaba suavemente. Pero un día, los árboles de hoja ancha se volvieron vanidosos y desafiaron al viento. Decían que eran tan fuertes y flexibles que ni el más terrible de los huracanes podía arrancar sus hojas. El viento se enfadó y aceptó el desafío. Los árboles de hoja fina se refugiaron en las montañas. Los otros esperaron al viento, y empezó el temporal.
     El viento sopló con tanto ímpetu que arrancó las hojas de los más soberbios. También arrancó a seres delicados del aire: las mariposas.
     Un árbol de hojas finas vio una nube de mariposas azotada por el viento. Estaban a punto de perecer arrastradas por el huracán. Algunas extenuadas dejaban de aletear y se estrellaban contra el suelo. El árbol no podía permitir que se perdiera algo tan bello, así que abandonó su refugio e intentó salvarlas. El viento soplaba tan fuerte que arrancó sus hojas pero, él extendió sus ramas y todas la mariposas encontraron en ellas refugio.
     Cuando cesó el huracán, las mariposas volaron libres y fueron a buscar un lugar más cálido, porque el viento sopló tanto que había traído el invierno.
     Los árboles no podían moverse ni huir, porque habían transformado sus pies en raíces para no ser arrastrados por el huracán. El viento pensó que vivir siempre sin hojas sería un castigo exagerado, pero para que los árboles orgullosos no olvidaran nunca su orgullo, todos los años se llevaría sus hojas y traería el invierno.
     Al llegar otra vez la primavera, a todos los árboles les brotaron hojas nuevas. Bueno a todos no, porque al de las hojas finas que había salvado a las mariposas no le salía ninguna. Estaba triste, entonces las mariposas, agradecidas se posaron en él para hacer hojas. Nunca nadie ha visto un árbol tan hermoso. Hicieron esto tanto tiempo, que se convirtieron en hojas de verdad. Y así es como nació el Ginkgo, el árbol sagrado del Japón. 
"El árbol de las mariposas"  / Carlos Cano. / "Cuentos para todo el año" / Anaya-2001
---Fin--- 

25 junio 2026


XAVIER ALDEKOA, MARIO CHAPARRO y PABLO GONZÁLEZ
El último árbol en pie

La tala ilegal de empresas extranjeras, especialmente chinas, y el uso masivo de madera por parte de una población local empobrecida amenazan la supervivencia de las selvas de Congo, el país donde más árboles se cortan del mundo después de Brasil.

Mbandaka 

La destrucción de los bosques primarios tropicales, vergeles apenas tocados por el hombre, es un problema ecológico mundial

Los troncos parecían cadáveres de gigantes. Había cientos de ellos. Colocados unos sobre los otros, los árboles, desnudos de ramas y marcados con letras blancas en un extremo, configuraban un ejército caído junto a una selva que observaba en silencio el desastre. Era un destrozo estridente: un arrastrador rugía mientras atrapaba con unas garras metálicas los troncos y los colocaba sobre unos camiones aparcados en el barro. Al final de una cuesta, otro gruñido anunciaba que la escabechina no había terminado. Bobenza Rigober, congolés de 48 años y veinte hijos de tres mujeres distintas, rajaba con una motosierra un árbol cruzado en el camino. Las astillas volaban en el aire y el polvo de madera teñía de ocre sus enormes bíceps negros. Tosha Didabi, leñador artesanal, corta un árbol de más de 30 metros en la selva en la provincia de Ecuador, en la República Democrática de Congo.
     Aunque llevaba veintidós años en el negocio, Bobenza juraba que aún le afectaba acabar con esos portentos de la naturaleza.
     — Cuando corto árboles grandes me duele en el corazón porque contribuyo a destruir mi país. Pero estoy obligado a hacerlo. ¿Qué otra cosa puedo hacer?, debo alimentar a mis hijos.
     Bobenza, trabajaba para Cokibafod, una empresa china de explotación de madera en la provincia de Ecuador, en el corazón de Congo. Por jornadas maratonianas a pleno sol, comiendo apenas unas galletas y durmiendo en mitad de la selva, cobraba 192.000 francos congoleses al mes, unos 100 euros al cambio. 
Tosha Didabi lleva décadas en el oficio de cortar árboles. Para él, la llegada de madereras chinas sin control, es una amenaza para la supervivencia de las selva
     Bobenza era un eslabón necesario para una de las mayores agresiones verdes del planeta: el año pasado, Congo fue, después de Brasil, el país donde más árboles se cortaron del mundo. En veinte años, ha desaparecido casi un 9% de los bosques primarios en el país, que acoge la mayor parte de la Cuenca del río Congo, un paraíso natural que se expande en otras ocho naciones —República Centroafricana, República de Congo, Angola, Zambia, Camerún, Tanzania, Ruanda y Burundi— y alberga siete de cada diez árboles del continente.
     Pese a su importancia vital como segundo pulmón del planeta después del Amazonas, la cuenca del Congo mengua cada año a un ritmo insostenible y pronto de forma irreversible: un estudio de la Universidad estadounidense de Maryland advierte de que, a este ritmo de deforestación, los bosques primarios de Congo habrán desaparecido en el año 2100.
     En realidad, el problema no es solo Congo; es global. El portal Global Forest Watch denunció que en 2021, se talaron bosques en el mundo equivalentes a la superficie de Catalunya y Baleares juntas.
     Aunque en otros puntos del globo las agresiones riman con las de Congo, en el país africano se suman otros factores que favorecen la devastación. A la tala ilegal, de empresas chinas pero también libanesas y europeas, se suma la tala a causa de la minería y de una pobreza generalizada que también mata árboles: como la población se ha duplicado en 20 años, se ha disparado la producción de carbón artesanal y la agricultura de quema, en la que los campesinos talan y prenden zonas para cultivarlas y las abandonan en cuanto pierden fertilidad.
Compañías chinas, europeas y libanesas explotan el negocio de la madera en el Congo. Algunas de ellas, esquivan la legalidad y ponen en peligro el frágil ecosistema de la cuenca del Congo
La cuenca del Congo alberga siete de cada diez árboles de África
     La codicia hace el resto. La corrupción sistémica de Congo y la dificultad de controlar las irregularidades en una selva sin infraestructuras y de difícil acceso, pero que a su vez tiene en el río Congo un método de transporte de los troncos barato y eficaz, ha provocado la irrupción de empresas ávidas de beneficiarse de un negocio con un mercado amplio. Según Forest Trends, un grupo de conservación estadounidense, los principales mercados de productos de madera congoleses son Vietnam, la Unión Europea y China.
     Para Ettiene Kasereka, las imágenes de cientos de árboles cortados y transportados en barcazas río abajo se había convertido en algo personal. Tras trabajar en aduanas del río, Kasereka vio la podredumbre del negocio maderero desde dentro y decidió combatirlo. Le costó amenazas y un despido, pero no se rindió: se convirtió en activista y miembro de la organización local GASHE (Grupo de Acción para salvar al hombre y al medio ambiente, en sus siglas en francés). “La situación de la explotación de madera en Congo es catastrófica. No se respeta la reglamentación, ni hay ningún control. Multinacionales chinas y autoridades congolesas corruptas se benefician de la destrucción de nuestra selva”.
Todos los árboles deben ser marcados para controlar su origen, fecha de tala y si la madera tiene los permisos en regla. Pese a ello, algunas empresas falsifican documentos para explotar extensiones más grandes o especies de árboles protegidos.
Varios árboles esperan para ser transportados río abajo hasta la capital, Kinshasa
     Kasereka conocía de sobras las trampas de las empresas extranjeras, que vestían de legalidad su depredación del ecosistema. “Cortan en una concesión que debe talarse en 25 años y arrasan con ella en tres o cuatro años, sin preocuparse de si hay árboles protegidos, de replantar o si matan a árboles más pequeños. No respetan las moratorias y cortan con documentos fraudulentos. Actúan con total impunidad porque saben que si sobornan a la persona adecuada podrán seguir actuando”.
     Aquellas agresiones al bosque no solo eran un crimen ecológico, también condenaban a la pobreza a los pueblos locales. Y para los pigmeos, un pueblo nómada, cazador y recolector, cuya supervivencia dependía de la naturaleza, aquella devastación era una condena a muerte.
     A la aldea de Ikenge se llegaba por una cicatriz de barro. El centro del poblado estaba atravesado por una carretera enfangada por la que circulaban excavadoras, bulldozers y camiones cargados de árboles gigantescos de la empresa china Maniema Union. El pasado de la empresa era turbio: la oenegé Global Witness había destapado que la compañía asiática había obtenido su licencia de tala en Congo de manera ilegal gracias a un general congoleño sancionado por violaciones de derechos humanos tanto por la Unión Europea como por Estados Unidos.
Los pueblos pigmeos de la región, que dependen de la caza y de la recolección de frutos del bosque, son los más afectados por los estragos de la tala masiva e ilegal
Lundi Bokoko, cazador pigmeo de la aldea de Ikenge, denuncia que, a causa del ruido de la tala, los animales han huido y la desnutrición de su comunidad se ha disparado

     Al oír el nombre de la empresa, el jefe pigmeo Biondo Ikemwa no podía contener la ira. La llegada de los asiáticos, decía, había significado la destrucción de miles de árboles y había vaciado sus selvas y sus tripas: el ruido de las máquinas había ahuyentado a los animales salvajes y había acabado con una fuente de proteínas básica para los pigmeos. La malnutrición se había disparado.
     — Si destruyen el bosque, nos destruyen a todos, decía. 
     Además de las condiciones de trabajo infrahumanas, con salarios indecentes, sin comida ni lugar para pernoctar, los pocos pigmeos que trabajaban para la empresa china denunciaban una total ausencia de medidas de seguridad y una desidia absoluta en caso de accidente.
     Mboyo Mali, de 45 años y madre de siete hijos, solo tres de ellos vivos, lloraba porque no sabía cómo maldecir su mala suerte. Sí sabía cuándo había empezado: cuando la maderera china Maniema contrató como talador a su marido. “Estábamos felices porque ganaba un poco de dinero, llevaba casi tres años trabajando para ellos, pero un día un tronco le cayó en la espalda y le dejó paralítico. Su jefe chino dijo que mi marido no tenía contrato, la empresa había cambiado de nombre y no podía hacer nada por él. No nos dieron ni un céntimo, nada”. Para pagar los médicos, Mboyo limpió la pocilga de un bantú que le pagaba 25.000 francos al mes (12 euros). “Solo comíamos mandioca, todos los días. Mi marido se deprimió y empezó a beber. Decía que el accidente le había convertido en inservible. Con la llegada de los chinos, mi vida cambió y se llenó de sufrimiento. Rezo a Dios para que se vayan de nuestros bosques para siempre”.

La caza es clave para la alimentación del pueblo pigmeo. A la huida de los animales por la pérdida de su hábitat, se une la tala de los árboles habitados por el gusano "pose", otra de las fuentes de proteínas indispensables para la comunidad de Ikenge

Una mujer pigmea recoge mandioca fermentada en unos pozos artesanales a las afueras de la aldea de Ikenge

      A la salida del poblado, había que subir por un camino de tierra y barro que se ensartaba en la selva para llegar a la cantera de Banjo, donde la empresa china había instalado una docena de contenedores metálicos en una explanada yerma. Era el centro de operaciones de la empresa en esa zona selvática, donde vivían 10 empleados asiáticos que coordinaban a los 140 empleados locales. La decena de asiáticos vivían dentro de los contenedores, acondicionados con un wifi precario, ventiladores y cocina. Los congoleses vivían en chozas de barro y paja a unos cien metros de allí. Aunque la mayoría de los empleados chinos declinó hablar con este periodista, finalmente Ashil Zheng Zhou aceptó dar su opinión. Zheng llevaba cuatro meses en la selva congolesa por dinero: tenía un hijo y por trabajar en Congo su empresa le pagaba un 50% más que en China. Le quedaban 18 meses antes de regresar a casa.
     — Para el medio ambiente lo que hacemos es malo. Aquí cortamos árboles, eso no es bueno para la naturaleza. Pero el gobierno nos da permiso, tenemos todo en regla.
El río Congo y sus afluentes son vías de transporte básicas para la explotación maderera del interior del país
Grandes barcazas cargadas con cientos de troncos de varias toneladas descienden cada día por el río Congo hasta la capital

      Ante la insistencia de irregularidades de su empresa, lanzaba balones fuera.
     — Sí que existe la corrupción. Otros actúan así. Pagan sobornos para poder hacer lo que quieren y ganar mucho dinero. Mucho dinero. Pero nosotros actuamos bien, el 99% bien.
     Al pedirle la documentación de la explotación, dio por terminada la entrevista.
     En realidad, aquel punto en mitad de la selva solo era el inicio de un negocio que llevaba toda esa madera lejos de allí. Tras cortarlos, decenas de camiones trasladaban los cadáveres de madera hacia el Congo o uno de sus afluentes para iniciar su lento descenso hacia el mar y de allí al mercado internacional.
     Antes, todos esos árboles cortados debían pasar por un punto clave cientos de kilómetros río abajo: Kinkole. El principal puerto maderero de las afueras de la capital congolesa, Kinshasa, recibía cada día barcazas que cargaban troncos gigantescos del interior del país.

Las barcazas son además pequeñas ciudades flotantes y decenas o cientos de habitantes se distribuyen entre los troncos para decender la corriente
Las almadías, balsas de troncos atados unos a otros que sus ocupantes van a vender a la capital, son la forma más artesanal y precaria del transporte de madera en el Congo. Las embarcaciones, inestables y lentas, tardan meses en llegar a su destino.
     Era también un supuesto lugar de control, aunque el caos no invitaba al optimismo. En el lugar todo era madera: las botas se hundían en una alfombra de arena, barro, serrín, astillas y cortezas. Si en el agua los barcos hacían fila para descargar su mercancía, en tierra firme la vertiente artesanal e industrial del negocio se fundían en un mismo espacio.
     En la orilla, varias docenas de hombres con machetes cortaban sus árboles en trozos mientras un poco más atrás, las excavadoras, dragalinas o grúas cargaban pesados troncos en los camiones que los iban a trasladar hasta el océano: a partir de Kinshasa el río Congo se retuerce en varias cascadas que impiden su navegación hasta Matadi.
     Para Richard Mondjali, que se presentaba como el presidente de los explotadores forestales artesanales del “punto clave de la explotación y comercialización de madera de Congo”, si alguien quería hacer trampas, no esperaba hasta llegar a Kinkole. “En la selva es más fácil engañar, poner que unos árboles vienen de un lugar y no de otro, o que las autoridades no controlen bien la tala, pero en este puerto hay muchos ojos ya observando”.
Kinkole, a las afueras de la capital congolesa, es el principal puerto maderero del país. Desde allí, los troncos son transportados por carretera hasta Matadi, a 150 kilómetros del mar, donde el río Congo vuelve a ser navegable. 
A la tala industrial, se suma la práctica artesanal y otra amenaza para los bosques: la agricultura de quema, en la que los campesinos prenden fuego a zonas boscosas para cultivarlas y abandonarlas cuando dejan de ser fértiles. 
     Mondjali criticaba el descontrol y la corrupción en el sector, pero se ofendía ante las críticas extranjeras de tala masiva en Congo.
     “¿Qué quieren esos ecologistas? ¡Los árboles son nuestra riqueza! Si los extranjeros no quieren que cortemos nuestros bosques es porque en Europa, China o América ya los han cortado todos. Desde sus casas bonitas y confortables nos dicen que cuidemos nuestros árboles. ¿De qué vamos a vivir? Estos árboles nos permiten alimentar a nuestras familias”.
     Mientras Mondjali hablaba, una enorme máquina movió un árbol a sus espaldas, tan pesado que, al dejarlo caer sobre un camión, el suelo retumbó y los hierros del vehículo protestaron con un quejido metálico. Casi un chillido animal.

 Lo hemos leído aquí

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22 junio 2026

El Oyamel, el anfitrión de las Mariposas Monarca en México

EL OYAMEL Y LAS MARIPOSAS "MONARCA"

El oyamel (Abies religiosa) es una conífera de la familia de las pináceas. Es nativo de las montañas centrales y del sur de México y del oeste de Guatemala. Crece a altitudes de 2500 a 4100 m.s.n.m. en bosques frescos y con alta precipitación, de veranos húmedos y caída de nieve invernal. Es el árbol preferido de la mariposa Monarca en los bosques de hibernación de Michoacán y Estado de México, que proporciona protección contra el frío, la nieve y la lluvia durante el invierno. Los lugares donde se concentran para pasar el invierno se llaman santuarios. Éstos son bien conocidos en México:  

Estado de Michoacán: El Rosario en Ocampo y Sierra Chincua, en Angangueo 
Estado de México: La Mesa (Sierra Campanario), El Capulín, en el cerro Pelón, municipio de Donato Guerra, y San Mateo Almomoloa, en Piedra Herrada.

Ciclo de las mariposas monarca

 El nombrar estos lugares no excluye que se puedan agrupar en otros enclaves y tampoco que sean determinados árboles sobre los que se posen. De temporada en temporada hay ligeras variaciones. Las áreas de agrupación suelen acordonarlas los municipios y el visitante solo puede recorrer la zona perimetral. La época para la visita es en invierno, siendo a principios de Febrero cuando se desperezan y comienza la danza del apareamiento, momento que precede a la migración de las hembras pues los machos mueren después de la cópula. A esta generación que, habiendo nacido en el norte, emigra hasta México y que en la primavera vuelve al norte, EE.UU y Canadá, se le llama la "matusalén" porque llega a vivir 6-8 meses. Al llegar al norte en primavera hacen la puesta en las plantas del género Asclepia/algodoncillos, por ser el alimento de las larvas. Después se suceden dos o tres generaciones hasta que la que ha nacido antes del otoño es la que emigra e hiberna en México. 

Este árbol proporciona a las monarca un microclima perfecto para hibernar en México. Sus densas copas actúan como una "cobija" y un "paraguas" natural, protegiéndolas del frío intenso, la nieve y las tormentas invernales:

  • Refugio climático: La estructura del bosque de oyamel mantiene una temperatura adecuada, ayudando a las mariposas a no perder el calor corporal durante las noches frías.
  • Protección física: Protege a las mariposas de congelarse durante las tormentas invernales, evitando que se mojen sus alas.
  • Zona de descanso: El oyamel proporciona las ramas perfectas donde las mariposas se cuelgan y ahorran energía, entrando en un estado de letargo o reposo.
  • Descripción del oyamel

    Es un árbol de tamaño grande, perennifolio, de 25 a 60 m de altura, con un tronco recto de hasta 2 m de diámetro. La puntas de sus ramas tienen forma de cruz, de ahí su nombre "religiosa" (algunos se exceden en imaginación). Las hojas son como agujas, chatas, de 15 a 35 mm de longitud y 1.5 mm de ancho por 0.5 mm de espesor, verde oscuro en el haz, y con dos bandas azul blancas de estomas en el envés; el extremo de la hoja es agudo. El arreglo de hojas es en espiral. Los conos tienen 8-16 cm de longitud y 4-6 cm de ancho, antes de madurar azul púrpura oscuro; las brácteas son púrpura o verdosas, de moderada longitud. Las semillas aladas se despegan cuando los conos se desintegran en la madurez, 7 a 9 meses después de la polinización. 
         Hay una corriente científica que critica las talas que se están haciendo en diversas zonas ya que todavía no se ha dilucidado si hay hasta tres especies diferentes de oyamel. Durante los estudios en la región del Nevado de Colima se recolectaron muestras de una población que está descrita como Abies religiosa aunque para algunos estudiosos esas poblaciones representan una especie particular y endémica a la región, Abies colimensis. Algunos ejemplares del Nevado de Colima (Jalisco) tienen conos con brácteas grandes, similares al Abies procera. Se calcula que esta especie tan solo cubre el 0.1% del país, por tanto es imperiosa la necesidad de preservar el código genético de estas variedades.

    Distribución y hábitat

         Es un árbol de alta montaña muy resistente al frío, pero no así al calor. Prefiere temperaturas medias anuales de entre -10 °C y 15 °C, máximas de 25 °C y una precipitación anual alrededor de 1000 mm o más. Vegeta en suelos jóvenes de origen volcánico, ligeramente ácidos (pH 5-7) y muy ricos en materia orgánica. Prefiere sustratos bien drenados y húmedos la mayor parte del año, por lo que prospera especialmente en barrancas de las laderas norte de los montes. En general forma comunidades puras, aunque en ocasiones se mezcla con árboles de hoja ancha (Alnus jorullensis, Quercus spp.) o con otras coníferas (Cupressus lindleyi, Pinus spp.). Es un árbol que en su etapa inicial no tolera bien el sol directo, casi siempre nace muy replegado al bosque o bajo la sombra de árboles mayores.

    Usos

    Tiene usos en la construcción, como madera para cimbrado y en la fabricación de tarimas y embalajes. Sin embargo, dada su baja densidad, no se recomienda en usos que la sometan a alta resistencia, ya que es una madera suave, ligera y porosa. También suele utilizarse ornamentalmente como árbol de Navidad. Las plantaciones forestales de esta especie están creciendo de manera considerable en México.  


    Información:
    https://www.youtube.com/watch?v=ArwqrGwFY0Q&t=8s (inglés)
    https://es.wikipedia.org/wiki/Asclepias (asclepias /algodoncillo)
    https://www.gob.mx/semarnat/articulos/conoce-seis-santuarios-donde-puedes-conocer-a-la-mariposa-monarca?idiom=es
    https://monarchconservation.org/es/monarch-status/about-the-monarch-butterfly
    https://es.wikipedia.org/wiki/Abies_religiosa
    file:///C:/Users/Win11/Downloads/Dialnet-MapaForestalDelAreaDeProteccionDeFloraYFaunaNevado-10113639.pdf
     

    Diversos tipos de Algodoncillos

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