13 abril 2026

El origen de la dendrocronología

DENDROCRONOLOGÍA 

Dendrocronología: Es la ciencia que estudia los anillos de crecimiento de los árboles para datar eventos pasados y analizar variaciones climáticas o ambientales con precisión anual.  El nombre proviene del griego δένδρον, dendron, árbol, χρόνος, crónos, tiempo, y λόγος, logos, estudio)

Teofrasto (322 a. C.), en su libro De historia plantarum (Historia de las plantas), fue el primero que conocemos en mencionar la existencia de los anillos de árboles y el hecho de que se formen anualmente. Tuvieron que pasar muchos siglos para que la idea de Teofrasto tomase cuerpo de ciencia porque esta relación no fue aceptada por los botánicos hasta principios del siglo XIX

En el siglo XV Leonardo Da Vinci anota en sus observaciones la relación entre los anillos y la edad del árbol, así como la relación del grosor de los anillos con la orientación y la climatología:

"La parte de las plantas que mira al sur revela mayor vigor y juventud que la que mira al norte. Los círculos que dejan las ramas de los árboles talados nos muestran el número de sus años, y sabemos cuáles fueron más húmedos y cuáles más secos en función de su mayor o menor grosor. Revelan también hacia dónde estaban encarados, y como son más gruesos por el lado norte que por el lado sur, el centro del árbol está también más cerca de la corteza que mira al sur que de la que mira al norte."
 
Que los anillos de crecimiento a menudo sean más anchos en la cara norte parece deberse a que ese lado mantiene mejor la humedad. La médula o centro del árbol queda desplazada, situándose más cerca de la corteza del lado sur que de la del lado norte.

Stefano Mancuso nos dice que la llamada "exentricidad" del tronco fue atribuida a las observaciones que hizo Malpighi (1628-1694), más de ciento cincuenta años más tarde de que Leonardo Da Vinci lo hubiera precisado, (medulla non exacte centrum occupat, sed ut plunmum [...] proximior est cortici, versus meridiem, minuitur adaucta sensim) .

En 1737, los investigadores franceses Henri-Louis Duhamel du Monceau y Georges-Louis Leclerc de Buffon examinaron el efecto de las condiciones de crecimiento en la forma de los anillos, utilizando un invierno severo como punto de referencia. 

La dendrocronología, como ciencia, fue desarrollada y consolidada a inicios del siglo XX por el astrónomo estadounidense Andrew Ellicott Douglass, un astrónomo estadounidense, quien creó el Laboratorio de Investigación de los Anillos de los Árboles en la Universidad de Arizona, desarrolló las técnicas de fechados dendrocronológicos y estableció sus principios.

Especies de árboles más aptas para el estudio dendrocronológico:
Existe un número limitado de especies arbóreas más indicadas para el estudio de la dendrocronología.
La especie europea que más destaca para el estudio de la dendrocronología, especialmente en contextos arqueológicos, históricos y para la construcción de cronologías largas, es el roble (Quercus spp.), principalmente el roble albar (Quercus petraea) y el roble pedunculado (Quercus robur).
En Norteamérica —afirma Stahle— la especie más destacada sería el abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii), especialmente el que crece en zonas áridas del interior del continente. Entre sus favoritas también se encuentran el pino ponderosa (Pinus ponderosa), el ciprés calvo (Taxodium distichum) del sur en Estados Unidos y el ciprés calvo de Montezuma (Taxodium mucronatum) en México.
La especie sudamericana que más destaca para el estudio de la dendrocronología es el Alerce o Lahuán (Fitzroya cupressoides).
En Asia las especies que destacan en dendrocronología son el enebro de Qilian (Juniperus przewalskii) y la teca (Tectona grandis) para estudios climáticos a largo plazo y tropicales, respectivamente.
En África para precisión climática en zonas de altitud se estudia el Juniperus procera y para las sabanas el Pterocarpus angolensis.
 
Disciplinas derivadas de la dendrocronología: 
La dendrocronología resulta compuesta por numerosas sub-disciplinas, según la información que se quiere obtener de las series dendrocronológicas: Dendroarqueología, Dendroecología, Dendrohidrología, Dendrogeomorfología, Dendroclimatología y Dendropirocronología. 
 
Como bien dijera Darwin... "en ciencia, el mérito corresponde a quien convence al mundo, no al primero que tuvo la idea", así los méritos se encuentran mal repartidos.
 

Información: 
Wikipedia 
https://phys.org/news/2011-04-lord-tree.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Dendrocronolog%C3%ADa
https://es.scribd.com/document/657576611/DENDROCRONOLOGIA-Edad-de-los-arboles
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10 abril 2026

RICHARD FEYMAN y ROGER PENROSE
¿De dónde vienen los árboles?
 

Desde dos vías diferentes, al conocer mi afición por los árboles, me han enviado casi el mismo contenido. En el primer momento lo visioné y no le concedí importancia porque me parecía obvio el contenido, casi simple. Al recibir el segundo envío empecé a cuestionarme si lo que yo percibía como simple a ojos de los demás no lo era tanto. Así que he decidido ponerlo en el blog porque no todo el conocimiento es tan simple para todos.

Yo que soy lego en el conocimiento de todo o casi todo... quiero recordar el pasaje de la serie Cosmos de Carl Sagan, que nos decía que nuestra materia, la que constituye nuestro cuerpo, está compuesta de polvo de estrellas.

Buscando en la red la complementariedad del conocimiento se ve que están hechas con IA y la idea parece que es de R. Feyman. Desconozco la verosimilitud de estas exposiciones pues dicen prácticamente los mismo lo que nos dice que no pueden ser de dos autores diferentes. He encontrado tres fuentes, las dos similares que pongo a continuación y una tercera más filosófica.

He creído conveniente poner la transcripción por si a alguien le sirve

 Transcripción:

Yo me hice esta pregunta una tarde mirando un árbol enorme en el jardín de un amigo en Pasadena, un árbol viejo, grueso, imponente, y de repente me pregunté algo que parece ridículo de tan simple. ¿De dónde vino todo eso?.
     No me refiero al nombre, no me refiero a crece de una semilla en la tierra, eso lo sé, todo el mundo lo sabe. Me refiero a algo más específico, más honesto. Si ese árbol pesa 2 toneladas, ¿dónde estaban esas 2 toneladas antes de que existiera el árbol? El suelo donde creció sigue ahí, no desapareció. Entonces, ¿de dónde salió toda esa masa?
     Esa es exactamente el tipo de pregunta que no puedo dejar pasar. Una vez que me la hago, tengo que encontrar la respuesta. Y lo que descubrí me cambió la manera de ver cada árbol que he visto desde entonces. Lo primero que hago cuando tengo una pregunta así es buscar quién ya intentó responderla antes que yo. Y encontré a Van Helmond, un científico del siglo XVII que me cae muy bien porque hizo lo correcto. En lugar de suponer... midió, eso es lo fundamental. No asumas, mide.
     Van Helmont tomó tierra seca, la pesó con cuidado, 90 kg exactos. Plantó un sauce pequeño de 2 kg en esa tierra. Durante 5 años lo regó sólo con agua de lluvia, nada más, sin cambiar la tierra, sin añadir nada. Cinco años después desenterró el árbol y lo pesó: casi 77 kg. Había ganado más de 74 kg. Luego pesó la tierra 90 kg, prácticamente igual. Había perdido apenas 57 g. Yo leo ese resultado y me emociono porque eso es un misterio hermoso. El árbol ganó 74 kg. La tierra no los perdió. Eso no puede ser coincidencia.
Eso es una pista.
     Van Helmont pensó que era el agua. Se equivocó en la conclusión, pero hizo algo valioso. Eliminó la tierra como respuesta principal. En ciencia, saber qué no es la respuesta también es un avance. Yo también consideré el suelo y el agua. Es lo primero que cualquiera pensaría y está bien pensar así siempre que luego hagas los números. El suelo da minerales reales, nitrógeno, fósforo, potasio. Sin ellos la planta se enferma. Eso es verdad. Pero cuando sumas toda la masa de minerales que un árbol absorbe durante su vida, obtienes una fracción mínima de su peso total. Los minerales son necesarios, pero no explican la masa.
     Y el agua igual. Un árbol mueve cantidades enormes de agua desde las raíces hasta las hojas,  mpresionante. Pero la mayor parte de ese agua se evapora por las hojas, no se queda como masa sólida. Yo lo puse así de simple en mi cabeza. Si el árbol estuviera hecho de agua, se evaporaría bajo el sol. Pero la madera es dura, densa, sólida. Algo más está construyendo esa estructura. El suelo no es suficiente, agua no es suficiente. Hay que buscar en otro lugar. Aquí es donde yo me puse a pensar en serio, porque la química te da la pista definitiva.
     El agua es H2O, hidrógeno y oxígeno. El hidrógeno es el elemento más ligero del universo. No construyes estructuras densas con hidrógeno. No es el material de la solidez. Entonces me pregunté, ¿de qué está hecha realmente la madera? Si la analizas, si la descompones en sus elementos, encuentras que aproximadamente el 50% de su peso seco es carbono, carbono puro. El carbono es completamente diferente al hidrógeno. El diamante es carbono, el grafito también. Es el elemento sobre el que está construida toda la vida orgánica. Es denso, es pesado, es estructuralmente extraordinario.
     Y yo me hice la pregunta obvia, ¿de dónde saca el árbol todo ese carbono? No del suelo, eso ya lo había descartado, no del agua que prácticamente no tiene carbono. Entonces empecé a eliminar opciones. Tierra, no, agua, no. ¿Qué queda? Cuando llegué a esta respuesta me detuve un momento, porque es de  sas respuestas que parecen imposibles hasta que las entiendes y luego parecen inevitables. La masa del árbol viene del aire, del dióxido de carbono, del CO2 que yo exhalo ahora mismo, del COque está flotando invisible a tu alrededor en este momento en una concentración de apenas el 0.04% de la atmósfera.
     Ese gas invisible, sin color, sin olor, ese gas que parece no ser nada, es literalmente el material del que están hechos los árboles. Yo encuentro eso absolutamente fascinante. Las hojas tienen poros microscópicos llamados estomas. Por esos poros entra continuamente CO2 del aire. Dentro el árbol hace algo que me parece casi increíble. Rompe la molécula, separa el carbono del oxígeno, el oxígeno lo suelta de vuelta al aire y el carbono lo retiene. Ese carbono que estaba flotando en la atmósfera se convierte en la madera del árbol. Yo lo pienso así. El árbol agarra algo invisible y lo convierte en algo que puedes golpear con un hacha. Convierte gas en madera sólida, convierte aire en materia.
     El proceso se llama fotosíntesis. Y yo lo considero uno de los procesos más elegantes de la naturaleza y uso la palabra elegante como la usan los físicos. Simple en principio, devastadoramente poderoso en consecuencias. Las hojas son verdes por la clorofila. Yo siempre me maravillé de eso. La clorofila absorbe fotones de luz solar y captura su energía. Es como una batería que se carga con luz. Esa energía impulsa reacciones dentro de los cloroplastos, estructuras pequeñas dentro de las células de la hoja. Ahí el árbol combina el CO2 del aire con el agua de las raíces y usando la energía solar produce glucosa, un azúcar. Energía química almacenada en forma molecular. La ecuación me gusta porque es limpia... 

6CO2 + 6H2O+ luz solar → C6H12O6 + 6O2

     Producen una molécula de glucosa y seis moléculas de oxígeno. El oxígeno sale al aire. Ese es el  oxígeno que yo respiro, que tú respiras. El árbol nos lo regala como subproducto de construir su propio cuerpo. La glucosa luego se convierte en celulosa y lignina. La celulosa son cadenas largas de glucosa unidas. La lignina es más rígida y compleja. Juntas forman la madera y ambas están hechas del carbono que llegó como las invisible desde el aire.
     Cada anillo de crecimiento que ves cuando cortas un tronco es una temporada de captura de carbono atmosférico. Año tras año, molécula a molécula, el árbol fue construyendo su cuerpo con aire. Ahora viene la parte que yo encuentro más perturbadora en el mejor sentido posible.
     Nosotros también estamos hechos de carbono. Mis músculos, mis huesos, mi cerebro, el ADN en cada célula de mi cuerpo, todo construido sobre carbono. Y ese carbono tuvo que venir de algún lugar. Yo lo obtuve comiendo, como plantas o animales que comieron plantas.
     En algún punto de la cadena siempre hay una planta que capturó carbono del aire. Ese carbono viajó por la cadena alimenticia y llegó a ser parte de mí. El carbono en mis músculos ahora mismo estuvo en la atmósfera en algún momento. Antes formó parte de otra planta, de otro animal, quizás de una persona que vivió hace siglos. Yo y el árbol compartimos el mismo origen fundamental. Ambos somos carbono atmosférico reorganizado.
     La diferencia es que el árbol lo captura directamente del aire y yo lo hago a través de la comida, pero el punto de partida es el mismo. Eso me hace pensar en algo que me resulta profundo. No somos observadores separados del mundo natural. Somos parte del mismo ciclo. Somos el universo mirándose a sí mismo, hecho del mismo material que los árboles, las plantas, los océanos. Y el ciclo del carbono es real, no una metáfora.
     Un bosque antiguo tiene almacenadas en su madera cantidades enormes de carbono que capturó del aire durante siglos. Cuando ese bosque se destruye y la madera se quema, ese carbono regresa a la tmósfera de golpe. Es química directa, es causa y efecto real. Yo siempre digo que entender la ciencia no hace el mundo menos bello, lo hace más bello. Ver un bosque sabiendo lo que realmente es: un almacén gigante de carbono atmosférico solidificado durante generaciones, eso es más impresionante que cualquier explicación mágica.
     Entonces regreso a ese árbol en el jardín de Pasadena. Ahora yo sé lo que estoy mirando. Sé que ese tronco enorme, esas ramas, esa corteza gruesa están hechos de gas invisible que flotó en la atmósfera, entró por los poros microscópicos en las hojas, fue descompuesto por la energía del sol y quedó atrapado como carbono sólido, anillo por anillo, durante décadas. Ese árbol es aire solidificado literalmente. Y yo encuentro eso extraordinario, no porque sea complicado, sino porque es simple y real, y está frente a ti todo el tiempo. Y la mayoría de la gente pasa la vida entera sin verlo. Eso es lo que me enseñó la física ¿no? A memorizar fórmulas, a hacer las preguntas correctas y no conformarme con respuestas vagas. La próxima vez que veas un árbol, espero que veas lo que realmente es. No solo un árbol, un proceso, una máquina de capturar aire y convertirlo en materia. Décadas de trabajo invisible, molécula a molécula, construyendo algo que puedes tocar con las manos.
     Eso es lo que es un árbol. Y hay mas preguntas como esta esperando que alguien se las haga sobre todo lo que ves, todo lo que tocas, todo lo que das por sentado. Nunca paro de preguntarme y espero que tú tampoco.

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 Jean Baptista van Helmont (Bruselas, 1580-1644)

 Agarré una maceta, puse en su interior 200 libras (90 kg) de tierra que había secado en un horno, la empapé en agua y planté en ella un vástago de sauce que pesaba 5 libras (2,28 kg) Pero la maceta únicamente fue regada con agua de lluvia o (cuando fue necesario) con agua destilada; y era grande (en tamaño) y estaba hundido en la tierra; y para evitar que el polvo del aire de su alrededor se mezclara con la tierra, el borde de la maceta se resguardó, cubriéndose con una lámina de hierro recubierta de estaño y horadada por muchos agujeros. No calculé el peso de las hojas que cayeron en los cuatro otoños. Por último, sequé de nuevo la tierra de la maceta y se encontraron las mismas 200 libras (90 kg) menos unas 2 onzas (56 gramos); por lo tanto, 187 libras (85 kg) de madera, corteza y raíz habían crecido solo del agua.

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07 abril 2026

La vecería o contrañada, la alternancia en la producción

ROSA MOLINERO TRIAS, en "El País"
Un año bueno, un año malo: la vecería afecta a las cosechas de aguacates, manzanas y olivos


La alternancia está inscrita en la naturaleza productiva de distintos árboles frutales
Olivos de Aceites Alía, proyecto de recuperación de variedades de olivas. Imagen de laempresa

No todos los años son buenos en el campo. Las inclemencias meteorológicas juegan su parte, pero, además, distintos árboles padecen el fenómeno llamado vecería, contrañada o carga bienal, por el que los años más productivos se alternan con otros menos productivos.
     El olivo, la manzana, los aguacates y la pera son algunos de los árboles frutales que experimentan la vecería de una forma notable. Tal y como explica Francisco Elvira, olivarero y secretario general de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias Jaén, “la vecería es una parte fisiológica de los olivos: un año cargan mucha aceituna y al siguiente descansan. Esto se debe, en parte, a que el olivo empieza sus primeros pasos de floración durante el crecimiento del año anterior: si ese año anterior el olivo ha dado mucha fruta, limitará el crecimiento de flores para el año siguiente”.
     Sucede también con otros frutales. “Casi todos los manzanos y perales pueden caer en este patrón de cultivo”, dicen desde la Royal Horticultural Society. “Suele ocurrir cuando los árboles están desnutridos o sin suficiente hidratación. Esto hace que sean incapaces de llevar adelante una cosecha abundante, lo que a su vez estimula la producción de demasiadas yemas para el año siguiente. La vecería también puede dar comienzo cuando una helada destroza la floración en invierno”, aseguran.
          Elvira también explica que la vecería se hace más notable en árboles de edad avanzada y que está determinada por una cuestión de dominancia hormonal, es decir, por el número de embriones que anidan dentro de la semilla del hueso de la aceituna. “La giberelina es una fitohormona que produce cierta regulación hormonal y hace que el árbol produzca más o menos frutos en años alternos”, dice el agricultor.
     Para paliar los efectos de la vecería, las prácticas habituales son la poda de flores y frutos para aclarar el exceso de ambos y así evitar que el árbol agote demasiado de sus recursos. También, hacer uso de abono nitrogenado “que desincentiva el crecimiento en los años de mucha producción”, dice el olivarero, que opina que lo que más afecta a la vecería es algo incontrolable: el clima. “Cuando se junta un año de vecería con una sequía, se da la tormenta perfecta, los llamados dientes de sierra”, que en un gráfico señalan descensos abruptos en la producción.
     En el pasado 2025, el olivo experimentó un buen año tras dos malas cosechas consecutivas, por lo que el pronóstico de este 2026 es peor: el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación estimó en su aforo olivar de octubre que habrá un descenso del 5% en Andalucía, la comunidad más productora, y un total del 3% en todo el país, pero que pese a eso, los 1,37 millones de toneladas previstas “deben permitir un abastecimiento fluido del mercado nacional y de nuestras exportaciones a terceros países”, según informaba el ministro Luis Planas. Ya avanzados los meses, Elvira pronostica una reducción todavía mayor, “de hasta el 20%, ya que estamos muy retrasados en la recolección por las lluvias”.
     José Antonio González, agricultor de manzanas de Villaviciosa (Asturias), explica que en esta fruta puede haber años de muy buena cosecha “y otros muy escasos e incluso nulos”, pero que siempre es un proceso normal. En el caso de la manzana, dice el agricultor, “suele ser siempre un cultivo complementario en la mayoría de explotaciones, un suplemento tanto para la agricultura como la ganadería”, por lo que los años de vecería se pueden compensar.

 Lo hemos leído aquí

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04 abril 2026

STEFANO MANCUSO (Italia, 1965)
Los hombres que amaban las plantas: Historias de científicos del mundo vegetal 

Este ensayo transita a lo largo de cinco siglos de descubrimientos en el mundo vegetal a través de las extraordinarias vidas de naturalistas, genetistas y botánicos apasionados por las plantas, los árboles, la agricultura y la genética. Por ejemplo, Charles Darwin, que identificó una especie de mariposa que sólo podía polinizar un tipo de orquídea. O Leonardo da Vinci, que se dedicó a estudiar la filotaxis, la disposición de las hojas en el tallo de una planta para captar la luz del sol. Y cómo no mencionar la trágica historia del genetista ruso Nikolái Ivánovich Vavílov, que aisló en su laboratorio el supergrano de trigo que alimentaría a millones de campesinos sólo para caer víctima de las purgas de Stalin y morir en una de sus prisiones. Stefano Mancuso también relata la increíble vida de George Washington Carver, el primer estadounidense negro graduado en Agricultura, que inventó un método revolucionario para cultivar cacahuetes. Se nos presenta también la vida de Charles Harrison Blackley que, arriesgando su propia existencia, descubrió los orígenes de la fiebre del heno. Se incluyen muchos otros científicos que cambiaron nuestras ideas sobre el universo en que vivimos, que completan un relato de los descubrimientos más asombrosos y a veces desconocidos del mundo vegetal.

Biografía 

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01 abril 2026

MANUEL FERNÁNDEZ JUNCOS (Puerto Rico, 1846-1928)
Una historia

Oculta en el corazón
de una pequeña semilla
bajo la tierra, una planta
en profunda paz dormía.

-¡Despierta!- el calor le dijo.
-¡Despierta! la lluvia fría.

La planta, que oyó el llamado,
quiso ver lo qué ocurría.
Se puso un vestido verde
y estiró el cuerpo hacia arriba.

De toda planta que nace
esta es la historia sencilla

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29 marzo 2026

ANTONIO CERRILLO, en La Vanguardia

España, última clasificada en el ranking mundial de conexión con la naturaleza


España es el país que tiene menor conexión con la Naturaleza de todo el planeta, según el primer estudio mundial sobre cómo los ciudadanos se relacionan con el mundo natural. España ocupa el último lugar en este ranking en un listado de 61 países realizado con 57.000 participantes. Este informe, aparecido en la revista Ambio, analiza cómo los factores sociales, económicos, geográficos y culturales que influyen en las actitudes hacia la naturaleza.
     Nepal es el país con mayor conexión con la Naturaleza, seguido de Irán, Sudáfrica, Bangladesh y Nigeria, según el estudio publicado en la revista Ambio. Croacia y Bulgaria son los únicos países europeos entre los diez primeros, seguidos de Francia en el puesto 19. Por debajo de Gran Bretaña se encuentran Holanda, Canadá, Alemania, Israel, Japón y España, que es el país con menor conexión con la Naturaleza de todos los encuestados.  
     La conexión con la Naturaleza es un concepto psicológico que mide la cercanía de la relación de un individuo con otras especies. Diversos estudios han demostrado que las personas con mayor conexión con la Naturaleza disfrutan de un mayor bienestar y son más propensas a actuar de forma respetuosa con el medio ambiente.
     La escasa conexión con la Naturaleza se ha identificado, en sentido contrario, como una de las tres principales causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, junto con la desigualdad y la priorización de los beneficios materiales individuales.
     El grado de conexión con la Naturaleza se considera cada vez más como un factor que está en la raíz de las crisis ambientales y a la vez es “una poderosa estrategia para el cambio transformador”, dice este informe. Sin embargo, se sabe poco sobre cómo varía entre países y los factores que influyen en la relación entre el ser humano y la Naturaleza a nivel social. Utilizando un amplio conjunto de datos exactamente 56.968 de 61 países, este estudio exploró cómo se relacionan los indicadores objetivos (contexto socioecológico) y subjetivos (valores sociopolíticos) con la conexión con la Naturaleza. Mediante análisis se observó que varios indicadores (urbanización y entorno empresarial) y subjetivos (valores científicos y religiosos) estaban significativamente asociados a la conexión con la Naturaleza.
     El estudio utilizó el conjunto de datos recopilados mediante una investigación colectiva con la participación de 253 científicos de 65 países (fueron descartados luego 4), entre noviembre de 2020 y febrero de 2022. La edad de los participantes osciló entre los 18 y los 99 años. 

El alto nivel de espiritualidad 
     Investigadores de Gran Bretaña y Austria, liderados por Miles Richardson, profesor de la Universidad de Derby, descubrieron que el indicador más fuerte de una relación estrecha con la Naturaleza era un alto nivel de espiritualidad en la sociedad. Las sociedades más religiosas y las culturas donde se priorizaba la fe sobre la ciencia mostraron altos niveles de conexión con la naturaleza. 
     En contraste, el estudio también halló que la facilidad para hacer negocios —el Banco Mundial que evalúa el entorno favorable a los negocios de un país— se correlacionaba con una menor conexión con la naturaleza.

Factores concretos que influyen
     Entre los factores más concretos que el estudio vinculó con la falta de conexión con la naturaleza se incluyen los niveles de urbanización, el ingreso promedio y el uso de internet.
     También se ha evaluado el nivel de afiliación a las organizaciones ambientales del mundo, aunque este indicador no necesariamente comporta una correlación directa con un impacto favorable a la naturaleza.
     “La conexión con la naturaleza no se limita a lo que hacemos, sino que abarca cómo sentimos, pensamos y valoramos nuestro lugar en el mundo natural”, afirmó Richardson. 

Regidos por la racionalidad, la economía...
     Los expertos destacan que la sociedad es cada vez más racional, regida por criterios económicos y los avances científicos. Esto, sin duda, ha traído consigo beneficios pero ha comportado también algunos desequilibrios.
     El gran reto es cómo reintegramos el pensamiento natural en nuestro mundo tan tecnológico.
     “Obviamente, es muy difícil cambiar las culturas, pero se trata de integrar el valor de la naturaleza en la vida cotidiana, de hacerla parte esencial de nuestro bienestar, para que llegue a ser respetada y casi sagrada”, explica Richardson en declaraciones a The Guardian. 

Propuestas para superar este déficit: aquí van algunas
     Según Richardson, algunas maneras de fomentar la conexión con la naturaleza podrían incluir un mejor uso de los entornos naturales en los tratamientos de salud mental y pública, el desarrollo de derechos de la naturaleza en la legislación; y la incorporación de la naturaleza en las decisiones de las juntas directivas y la implicación del mundo empresarial en las regulaciones y la protección de la biodiversidad.
     La tensión entre las empresas y la protección del medio ambiente es una constante, y todavía la defensa de la naturaleza se ve en ciertos sectores como un valor supeditada a la economía. “Hay otras maneras de replantearse cómo hacemos negocios: incorporando la naturaleza en la toma de decisiones, estando en los consejos de administración y fomentando la biodiversidad. Esto puede empezar a transformar el sistema, de modo que la naturaleza no se considere simplemente un recurso, sino un actor clave”, dice Richardson. 

Sociedades urbanizadas
     Una recomendación habitual es la propuesta de integrar la naturaleza en las zonas urbanas para revitalizar la conexión con ella en las sociedades más urbanizadas “No se trata solo de crear un parque. Porque ¿cómo se crea un espacio sagrado de naturaleza urbana? Es fácil construir un parque, pero se necesita algo más profundo.
     La correlación entre la conexión con la naturaleza y la “espiritualidad” en los países se descubrió mediante mediciones de la importancia de la religión, las creencias en un dios y la fe en diferentes países, registradas por la Encuesta Mundial de Valores.

Lo hemos leído aquí 

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26 marzo 2026

I. CAMARERO JIMÉNEZ, en "Diario de Ávila"
Los tilos de El Arenal, 'Árbol del año 2026'

 

Han logrado sumar a la causa casi 7.000 votos, que son muchos teniendo en cuenta los  vecinos de El Arenal, en torno a un millar. Ahora tendrán el honor de representar a España en el concurso europeo.

Tienen en El Arenal un magnífico patrimonio natural. Es así en sus montes y también en el propio pueblo, sobre todo poseen impactantes ejemplares de tilos en el mejor sitio en el que podían estar, que no es otro que el colegio, dando sombra y protección a centenares de pequeños a lo largo de décadas. Es así hoy y desde hace un siglo. 100 años contemplan a un tilo y una tila que han visto pasar bajo sus ramas a cuatro generaciones de arenalos, tantos como años lleva en pie el Centro Rural Agrupado 'Camilo José Cela'. Dos exuberantes ejemplares con los que han ganado el concurso nacional Árbol del año 2026 y que hará que defiendan título ahora en Europa.
     Precisamente se plantaron al acabar las obras del centro educativo, «lo hizo Paulino, también conocido como tío Motola». Desde entonces, desde finales de 1925 llevan echando raíces, procurando sombra y rebajando las calurosas temperaturas de este precioso enclave del Tiétar. Atrayendo a vecinos y a visitantes y al final... Haciendo comunidad y estrechando lazos porque....¿cuántas conversaciones y amistades no nacieron a sus pies? Con todo ese arraigo y precisamente porque el colegio está de aniversario decidieron presentarse al concurso que organiza la ONG Bosques sin Fronteras bajo el título 'Árbol y Bosque del año 2026' y lo han ganado. Así que con ello tendrán el honor de representar a España en el concurso europeo lo que ya de por sí es una alegría.
     Aitor Cortázar estuvo detrás de esta iniciativa y, con él, Mayte, la directora del centro educativo y también Miguel Salgado, quien es el juez de paz y la persona que ha investigado sobre el origen de tan tremendos ejemplares. A ellos se ha sumado la pareja de Aitor que se ha encargado de mover la candidatura por redes sociales. Con tanto ahínco lo ha hecho que ha propiciado para la causa casi 7.000 votos que permitirán que el tilo y la tila de El Arenal sigan ganándose adeptos. Son majestuosos, longevos, espectaculares y están tremendamente sanos. 25 metros de altura, 100 años de vida, tres metros de perímetro de tronco y ante todo, mucha gente que sabe las joyas que les cobijan cada día del año. Y es que de eso iba este concurso: «Se trata de centrarse en la historia y la conexión emocional de los ejemplares o masas forestales con las personas y el territorio». Al final es cuestión de que en el caso de El Arenal, sus dos árboles, se hayan integrado profundamente en la vida de la comunidad».

    El Arenal vence y lo hace en un año especial, tanto por el siglo de vida de tilo y tila, como porque en lo medioambiental ha sido duro ya que uno de los más graves incendios ocurridos en Ávila y también en Castilla y León el verano pasado dañó parte de su patrimonio natural. Al menos ahora pueden alardear de tener al árbol del año que encima son dos.
 

     Se impusieron los abulenses al impresionante eucalipto rojo de Paiporta, el cual llegó a estar por delante en las votaciones y también ha superado los 6.000 votos. Más lejos han quedado El almez del Parque Bruil, en Zaragoza, con 1.799 votos o el ficus CEIP Huerta De Santa Marina, que se erige en Sevilla, con 1.486 votos. En definitiva, un gran respaldo para el abulense que ha logrado movilizar muchos más votos que habitantes tiene su localidad y es que al final «arenalos somos muchos por ahí» y todos se sienten orgullosos de sus majestuosos ejemplares que a tantos han cobijado.

 

Lo hemos leído aquí
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24 marzo 2026

YUNG CHANG, buscadores de fruta
Fruit Hunters ( The Nature of Things ) Part 2/2

Idioma: inglés

Esta es una serie de dos partes de la CBC sobre buscadores y aficionados a la fruta, un excelente complemento a la película oficial del director Yung Chang. Basada en parte en el libro del mismo nombre "Los cazadores de frutas" de Adam Leith Gollner.

21 marzo 2026

Día del Árbol y de la Poesía

BRITTA TECKENTRUP, (Alemania, 1969)
El árbol de los recuerdos

Zorro había tenido una vida larga y feliz, pero ahora estaba cansado. Observó su querido bosque una última vez y cerró los ojos para siempre. Un libro para enseñarnos a comprender hechos tan importantes en la vida como la muerte o la ausencia de los seres queridos.


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18 marzo 2026

Cuando un vecino ilustre muere...



LUCÍA GARCÍA, en "Cadena SER Sociedad"
Un pueblo de Tenerife llora la pérdida de un árbol centenario: "Plantaba otro drago mañana"


El alcalde del municipio de Los Realejos no se opone a replantar otro drago. Los técnicos del Cabildo se han llevado esquejes y ramas para intentar reproducir la especie y crear nuevos ejemplares

Un ruido ensordecedor estremeció las casas de los vecinos del Realejo Bajo durante la tarde de este miércoles. El emblemático drago de San Francisco se había partido y roto en mil pedazos. Todo ocurrió en torno a las ocho y media de la noche cuando se escuchó un gran estruendo, seguido "del sonido cuando se araña la chapa de un coche". Así es como los vecinos describen el ruido, incluso "Como una bomba. Yo pensé que era el Teide", añade una señora que, aún habiendo pasado más de 12 horas, todavía mantenía el susto en el cuerpo.
     "Susto, disgusto y pena", dicen algunos, quienes todavía no se creen haber perdido el símbolo del municipio, en concreto de San Francisco. Un ejemplar de casi 300 años, según los historiadores, que afirman tener registros de esta especie allá por el año 1750.
     El paisaje no es el mismo, sin duda, "falta algo". Gaspar es el vecino que más cerca vive, su casa está más cerca del drago que la propia puerta del cementerio de San Francisco. "Apenas a 10 metros estoy, menos mal que cayó para la carretera y no encima de mi casa", comenta Gaspar. Ha explicado que ya no podrá decir "mi casa es la que está debajo del drago", algo que le apena enormemente, pues en sus 40 años que lleva viviendo ahí, "siempre lo veía desde donde fuera que me asomara".

Desoladora imagen
     Toda la calle está consternada por la pérdida de este ejemplar: "jugábamos ahí de pequeños, yo vendí flores para el cementerio a la sombra del drago, es como si perdiéramos a un familiar"...Son los comentarios que durante la mañana de este jueves se escuchaban entre las decenas de personas que se reunieron para ver aquella imagen desoladora.
     Al menos seis coches resultaron dañados, algunos con afecciones serias: "Me lo darán por siniestro total", decía uno de los vecinos que tenía una furgoneta totalmente sepultada por las ramas. Otros tenían menores daños, como arañazos o golpes en las defensas. Todos fueron fotografiados por los peritos para hacer las pertinentes reclamaciones.
     A lo largo del jueves, aunque es probable que se tarde más de una jornada, se irán retirando los restos del drago, no sin antes que los técnicos del Cabildo hayan rescatado algunos esquejes con la finalidad de replantar. No aseguran que funcione, ya que el ejemplar tiene muchísimos años y la reproducción es compleja, "pero se va a intentar". 

Sacar nuevos ejemplares
     Adolfo González, el alcalde del municipio, ha asegurado que el objetivo de que se recojan esas ramas es replantar para "sacar nuevos ejemplares de esquejes que se están retirando y poder hacer replantes de esta joya botánica que hemos perdido en Canarias, en Los Realejos desde luego, pero es una joya botánica de Canarias".
     En cuanto a las causas de lo ocurrido, han acudido al lugar expertos de Sanidad Vegetal del Gobierno de Canarias, profesionales del Jardín Botánico de Puerto de la Cruz y del Parque del Drago de Icod de Los Vinos. Todos con el objetivo que obtener información para sacar las primeras conclusiones y emitir los informes correspondientes.
     No obstante, tanto los técnicos como el propio alcalde apuntan a la hipótesis que ha tomado más peso: "La lluvia de estos días ha hecho que el agua en exceso en la copa, que era muy amplia, y un tronco que no era excesivamente ancho, el peso del agua produjo que se desplomara el drago que no tenía afecciones en el tronco", explica González.

Se baraja la hipótesis de las abundantes lluvias
     Efectos de la propia naturaleza y del ciclo de la vida. Algo que no termina de convencer a algunos vecinos cercanos: "Faltaba mantenimiento, nadie lo cuidaba y estaba algo torcido, no se le ponía la atención que debería y esto se podía haber evitado".
     No obstante, el alcalde asegura que, "mínimo desde 2021 se le ha estado haciendo un seguimiento a la salud del ejemplar, incluso haciendo frente a una fuerte plaga de cochinilla que le afectó hace tiempo". Insiste en que la causa no fue falta de cuidado.  

¿Y ahora qué?
     Los vecinos se niegan en rotundo en que ahora se use ese espacio para ampliar el cementerio o crear una plaza sin más: "Queremos otro drago que dure otros 300 años más". Y el alcalde no parece ponerle pegas, ya que aseguró que, si fuera por él, "pondría un drago otra vez mañana mismo". En cambio, hay que esperar a los informes y a las tareas de reconstrucción de la zona que ha sido gravemente afectada y se encuentra dentro del Conjunto Histórico del Bien de Interés Cultural del Realejo Bajo.

16 marzo 2026


PATRICIA GINOVÉS, en "LA PROVINCIA"
Wolfredo Wildpret (Tenerife, 1933-2026)


Wolfredo Wildpret no podía ocultar su vocación docente ni por teléfono. Cada llamada con él era una lección sobre Botánica y sobre la vida. Conocí al profesor, al investigador y al entrañable amigo cuando yo no llevaba en esto del periodismo ni dos años pero, desde el principio, él me trató como una profesional más y me supo inculcar la importancia de un área de estudio que era mucho más que su trabajo, era su vida.
     La labor docente de Wildpret traspasó aulas y con nosotros colaboró de manera mensual con El árbol del mes, una sección publicada en La Opinión de Tenerife durante varios años y que surgió de una conversación trivial a la sombra de un tamarindo en Valleseco. Allí me invitó a probar por primera vez ese fruto mientras terminaba de hacerle una entrevista y allí quedó sellada una relación que permitió que su inmenso conocimiento llegara cada mes a los lectores del periódico.
     Sus explicaciones eran dignas de una enciclopedia. No en vano, la leíamos juntos cada vez que preparábamos un nuevo reportaje y con esos encuentros no solo mejoré en el periodismo, sino que aprendí de flores y plantas de la mano del mejor y del que más lo disfrutaba. En más de una ocasión dijo que sería una buena idea publicar todos aquellos reportajes en un libro. Quizás le tome la palabra, Wolfredo. Nos veremos a la sombra del tamarindo.

 De: "Los Vigilantes de los Árboles. Gran Canaria." (Facebook)

 

Biografía 

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15 marzo 2026

Los pequeños rincones nos importan

NEREA ZAPATA
La famosa buganvilla de la Rambla Catalunya se salva y continuará tiñendo la calle de lila


La planta que cubre la floristería de Maria Ponsà seguirá en su sitio tras un acuerdo con el Ayuntamiento para reforzarla y garantizar la seguridad

La buganvilla gigante frente a la floristería María Ponsa, en Barcelona / FERRAN NADEU
Una buena noticia para los amantes de los rincones bonitos de Barcelona: la buganvilla que cubre la fachada de Maria Ponsà Flors, en la esquina de la Rambla de Catalunya con Còrsega, finalmente no será cortada. Después de un año de incertidumbre y movilización vecinal, la planta continuará formando parte del paisaje del barrio.
     Todo empezó tras un episodio de viento fuerte en diciembre de 2024. Ante el posible riesgo para los peatones, el Instituto Municipal de Parques y Jardines de Barcelona propuso podarla o retirarla. Pero la buganvilla ya era parte del paisaje del barrio, y tenía un peso sentimental para los vecinos y comerciantes, que impulsaron una campaña para salvarla.

Foto: Maria Ponsà Flors
     Finalmente, se ha llegado a un acuerdo. Según explica Betevé, se instalará una estructura metálica que servirá de soporte para que la buganvilla quede más estable y no se vuelva a desplazar con el viento. El Ayuntamiento asumirá el transporte y la instalación de esta estructura, mientras que la propietaria de la floristería continuará encargándose del mantenimiento y un vecino volcado con la causa pagará la estructura.
     Además, la planta se incorporará al Catálogo de pequeños paisajes urbanos de Barcelona, una iniciativa que protege elementos singulares que forman parte de la identidad de la ciudad, tal como recoge también Betevé.
     El convenio tiene una duración de cuatro años, prorrogables. Por lo tanto, este pequeño símbolo del barrio seguirá dando sombra, color y fotos bonitas durante mucho tiempo.
 

Lo hemos leído aquí

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12 marzo 2026

LUCÍA TRIVIÑO
Las hojas del bosque

Os invitamos a experimentar un viaje iniciático, comprometido, ilustrado y aventurero a través de las "Hojas del bosque", con su autora, Lucía Triviño, para explorar tu apasionada relación con las arboledas y desentrañar el complejo nudo de ficciones y realidades que lo caracteriza. Desde las historias medievalistas más inesperadas a los Ents de Tolkien, pasando por toda referencia atractiva que tenga que ver con nuestros mundos emboscados.
   
  Como dice la botánica Ana Erice en el prólogo a “Las hojas del bosque”, el libro que tanto estábamos esperando de Lucía Triviño. Y es que debemos aprender a amar a los bosques con mayor conocimiento de causa. Cultivar un afecto consciente, que se reconozca un poco ciego y enamorado de una entidad que es y será siempre, al menos en parte, ficticia. Con Triviño no desnudaremos a la espesura de sus ricas vestimentas imaginarias, porque conoce bien el valor del mito, de la literatura y de los modelos científicos y lograremos que esa imagen ideal de las forestas en nuestra mente y en nuestro corazón sea también buena para el bosque.
     Durante las últimas décadas, las humanidades se han aproximado de forma más determinante al mundo vegetal y se han nutrido de las ciencias naturales para ahondar en el conocimiento de las plantas. Aventurarse en los bosques y las selvas supone indagar en la interrelación entre el ser humano y el ecosistema. En esta obra, concebida como un viaje a través de la espesura, Lucía Triviño escrudiña cada rincón de los múltiples bosques para poner de manifiesto de qué manera el entorno natural ha impactado en el desarrollo humano y viceversa, al tiempo que revindica el papel de la historia ambiental dentro de los estudios humanísticos.

Temáticas: Ciencia / Divulgación         Publicación: 13 septiembre 2023
Colección y Editorial: Ariel                  Presentación: Tapa dura con sobrecubierta Formato 14.5 x 23 cm
ISBN: 978-84-344-3671-8                     Código: 0010328785

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09 marzo 2026

EL SABINAR DE LAS BLANCAS, BOSQUE DEL AÑO 2026

 

El Sabinar de las Blancas, en la Pobla de San Miguel (Valencia), al lado del Rincón de Ademuz, ha sido elegido como Bosque del Año en España para 2026 tras ser el más votado en la iniciativa de Bosques Sin Fronteras con la colaboración del Ministerio para la Transición Ecológica. Este espacio natural está poblado de sabinas albares (Juniperus thurifera), que se erigen como símbolos de historia y biodiversidad mediterránea, y parte importante del Parque Natural de la Puebla de San Miguel.
     El paraje, a 1450 m.s.n.m., destaca por la presencia de sabinas albares de dimensiones y edades excepcionales (adjuntamos un mapa para el visitante). Hay muchísimas sabinas destacadas siendo Las Blancas un conocido conjunto que a su vez da nombre a una microreserva de flora de 6 hectáreas. Es uno de los espacios vegetales más singulares de la Comunitat Valenciana.
     Los distintos estudios técnicos no se ponen de acuerdo en cuanto a la edad de los ejemplares más sobresalientes pero se estima que algunos pueden superar los 800 años. Los sabinares pueden ser considerados bosques relictos, ya que sus antecesores han sido capaces de vivir desde el terciario (la era de los dinosaurios) hasta nuestros días.
     Este sabinar es uno de los espacios vegetales más valiosos del territorio valenciano, de hecho una imagen de este paraje fue la elegida el calendario de árboles monumentales editado por la Diputación de Valencia en 2001.
     El Sabinar de las Blancas ha obtenido 12.144 votos del público, imponiéndose al Cornetal del Barranco del Perú, en Albanchez de Mágina (Jaén), que alcanzó 10.023 apoyos. La alcaldesa de la Pobla de San Miguel, Eva María Azcutia Marqués, afirma que están "contentísimos y muy satisfechos" y animan a todas las personas a que les visiten y vean en primera persona el bosque. "Es un reconocimiento al buen hacer de la gente, y es un orgullo", ha dicho en declaraciones a la SER.

«El suelo del monte está extremadamente seco, uno se pregunta cómo pueden vivir aquí estos árboles, en medio de semejante aridez; quizá sus raíces hayan encontrado en lo profundo algún lecho de humedad que no percibimos. La copa de estas sabinas suele ser redondeada, las ramas apretadas o abiertas, sus hojitas cortas y escamosas, similares a las del ciprés, su troncho rechoncho y retorcido, plagado de protuberancias y cicatrices. Al final del camino hay una señal bajo tejadillo a la izquierda, señalando sobre un plano la “red de depósitos de agua de la zona” y un gran depósito de obra al fondo, cercado por una verja metálica».
 
Las Blancas de Puebla de San Miguel, Alfredo Sánchez Garzón

El lugar dispone de paneles con texto y dibujos de Tomás Sendra, que ilustran acerca del paraje y sus moradores, las sabinas:

  • Nombre científico: Juniperus thurifera L.
  • Nombre común: Sabina albar.
  • Propiedad: Pública y privada.
  • Coordenadas: X 660549/ Y 4434512/ Z 1432.
Las Viejas Sabinas de Las Blancas
     Hace muchos siglos, antes incluso de que los romanos trazaran calzadas y los reinos de taifa marcaran fronteras, existía en estas tierras un bosque ya viejo, habitado por árboles que parecían más viejos que el propio cielo. Se decía que esos árboles —las sabinas— eran guardianes del silencio de las montañas, centinelas de eras pasadas.
     “El nombre de Las Blancas” proviene de la corteza de estas sabinas albares: su tronco plateado, claro, que al reflejar la luna y al incidir la luz del amanecer, parece blanquearse, resplandecer como si la luz habitara en su propio cuerpo. Los lugareños, al divisarlas de lejos, decían que eran “las que visten de luz”, sabinas blancas entre sombras verdes y grises de roca.
     Los sabinares crecen despacio, casi imperceptiblemente, como lo hacen todos los de su especie, pero con el paso de los siglos el nuestro ha llegado a convertirse en un impresionante bosque adulto con centenares de sabinas albares, alguna casi milenaria. Veinte de estas sabinas aparecen en el catálogo valenciano de árboles monumentales y al menos tres superan los 800 años.
     No estamos ante uno de los típicos bosques de los cuentos, húmedos y frondosos de princesas atrapadas y elfos escurridizos, sino ante un bosque abierto, adehesado y de frescas praderas, más parecido a paisajes quijotescos de gigantes y molinos. Aunque parezca un cuento, y no es fácil de presenciar, los sabinos, llegado el final del mes de febrero, en esos días de calma y sol, cuando el viento sopla dulcemente... se estremecen abriendo sus sacos polínicos soltando nubes de polen para que el azar los lleve a algún estigma de su misma especie. Andoni Jurado nos lo muestra en este vídeo.

     Se ha conservado en buen estado gracias a las prácticas ganaderas que han sido realizadas por los habitantes de La Puebla durante siglos para alimentar al ganado y que han formado y moldeado a estos árboles hasta llegar a alcanzar edades y diámetros impresionantes. Podas que producen forraje en invierno durante las nieves y frescos pastos y sombra en verano.
     Se presentó el Sabinar de las Blancas como candidato a bosque del año por ser uno de los más hermosos legados naturales que aún se conservan en las tierras altas de la Comunidad Valenciana, y que ha contribuido entre otras razones, a la declaración del Parque Natural de la Puebla de San Miguel. Y también por ser ejemplo de relación especial entre el hombre y la naturaleza, entre los vecinos de la Puebla y por ende del Rincón de Ademuz, con su emblemático bosque.
     Zona de encuentro de pastores que guardaban sus rebaños en corrales que aún existen y abrevaban sus ovejas en la Fuente de las Blancas, zona de encuentro de labradores que tras largas jornadas de siega descansaban bajo su sombra.
     Hoy en día sigue siendo uno de los parajes más visitados y queridos del parque, tanto por los vecinos de la Puebla de San Miguel como por los visitantes que se acercan hasta este pequeño pueblo solo para contemplar la belleza de este mágico lugar. En el Rincón de Ademuz destacan los municipios de Puebla de San Miguel y Vallanca, con 233 y 36 ejemplares respectivamente protegidos por ley, siendo la sabina albar la más representada con 231 ejemplares de los 246 catalogados en toda la comunidad, joya del parque natural Puebla de San Miguel, conformando un paisaje único a nivel mundial de esta especie.

 

Mas información:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/el-sabinar-de-las-blancas-325126
https://es.wikipedia.org/wiki/Sabinar_de_las_Blancas
https://www.arbolybosquedelaño.es/sabinar-de-las-blancas-puebla-de-san-miguel/
https://okdiario.com/naturaleza/bosque-del-ano-2026-espana-esta-valencia-sabinar-arboles-hasta-800-anos-edad-16289605?
https://rincondeademuz.es/patrimonio-arboreo-monumental-del-rincon-de-ademuz/
 
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06 marzo 2026

MANCOMUNIDAD DE MUNICIPIOS RINCÓN DE ADEMUZ
Patrimonio arbóreo monumental del Rincón de Ademuz


El Rincón de Ademuz por sus características ambientales e históricas, posibilita la existencia de una gran diversidad de especies vegetales leñosas, algunas de las cuales adquieren medidas espectaculares y una gran longevidad, representando una parte singular del patrimonio, y es, por tanto, de evidente interés público su protección y conservación, como patrimonio natural vivo, reservorio ambiental, cultural y monumental.
     La palabra monumental, del latín “monumentum”, se aplicaba a las estatuas, inscripciones o sepulcros erigidos en memoria de un personaje, o de un acontecimiento conmemorativo. Su uso se extendió a cualquier construcción que poseyera un valor histórico, artístico o arqueológico, cumpliendo la función de hito o símbolo por su visibilidad. Se consideran árboles monumentales aquellos que destacan entre los demás por su gran tamaño, porte o longevidad, que han alcanzado dimensiones poco habituales para su especie, o contienen un valor contemplativo, relacionados con la historia o las tradiciones, o con especial valor para la ciencia y el medio ambiente.
Imelsa 2014. Roble fotografiado por Janini, año 1914, Vallanca

      Desde que se creó la Ley 4/2006, de 19 de mayo, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Comunitat Valenciana, la Conselleria de Transición Ecológica ha presentado la quinta actualización del Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares, incorporando 271 ejemplares nuevos, un 12% más respecto a la última actualización de 2020, convirtiendo así a la Comunidad Valenciana en la autonomía de todo el estado español con más árboles protegidos, con un total de 2.439, siendo Valencia la provincia con mayor número de ejemplares. Dicho catálogo se revisa y amplía de forma periódica, siendo su última actualización en fecha 23 de Marzo de 2023. El árbol más representado en el catálogo es el olivo (Olea europaea) con 660 ejemplares, seguido de la palmera datilera (Phoenix dactylifera) con 254, la sabina albar (Juniperus thurifera) con 246, al igual que el algarrobo (Ceratonia siliqua), y la palmera de abanico mexicana (Whashingtonia robusta) con 122 ejemplares.
     En el Rincón de Ademuz destacan los municipios de Puebla de San Miguel y Vallanca, con 233 y 36 ejemplares respectivamente, siendo la sabina albar (Juniperus thurifera) la más representada con 231 ejemplares de los 246 catalogados en toda la comunidad, joyas del parque natural Puebla de San Miguel, conformando un paisaje único a nivel mundial de esta especie. Abundan también los pinos laricios (Pinus nigra) con 10 ejemplares, alzados majestuosamente entre praderas de montaña, salviares y tomillares aprovechados por la abundante cabaña ganadera que ha poblado históricamente, hasta antes de ayer, estas tierras. El resto de especies destacables son el álamo negro o chopo (Populus nigra) con 6, el nogal (Juglans regia) con 5, y el álamo blanco (Populus alba) también con 5 ejemplares, creciendo al amparo de las numerosas fuentes y cursos de agua que surcan el territorio, patrimonio hidráulico del Ricón de Ademuz. La lista queda completada con las quercineas o robles, carrasca (Quercus ilex) con 8 ejemplares, quejigo (Quercus faginea) con 5, y coscoja (Quercus coccifera) con 1, que pese a su origen común, la bellota, ocupan una amplia diversidad de condiciones climáticas, orográficas y edafológicas, muestra de la gran variabilidad de ecosistemas que jalonan nuestra comarca.

Paraje de Las Blancas. Parque Natural Puebla de San Miguel.
     Mención especial merece el pino albar (Pinus sylvestris), aunque solo catalogado el Pino del Remolque de Leña que alcanza los 350 años de edad, tenemos que destacar al Pino Vicente, o Pino de las Tres Garras, que el guarda forestal Vicente Tortajada, en los años 60 del siglo pasado, dijo que no se debía cortar. Está asentado en el "Vago de la Culebra" gozando de unas condiciones óptimas de sombra y humedad, alcanzando los 5 metros de perímetro normal y los 14 metros de altura, es un icono del parque natural. Otro icono del parque es el Paraje de Las Blancas, con sabinas que alcanzan una longevidad cercana a los mil años de edad, con 8 metros de perímetro en su base y 12 metros de altura. Ambos parajes forman parte de las 13 microrreservas de flora del Rincón de Ademuz.
Pino Vicente o Pino de las Tres Garras. Parque Natural Puebla de San Miguel
     Para contemplar la majestuosidad de estos árboles podemos disfrutar del sendero circular del Paraje Natural Municipal de la Umbría de la Huerta en el municipio de Vallanca, que recorre la vega del río Bohigues y el monte de El Plano, donde en tan solo 4 kilómetros encontraremos 10 árboles catalogados, recorrido interpretativo que en breve será declarado Paraje Natural Municipal. Hay instalados atriles interpretativos en los que se describen las principales características y se dan a conocer sus singularidades.
     Tomando el sendero 131.8, Alto de las Barracas, podemos conocer algunos de los 233 árboles catalogados en el municipio de Puebla de San Miguel y disponemos de 9 recorridos mas de la red de senderos que atraviesa el Rincón de Ademuz. Pese a que la distancia total de la ruta completa es muy elevada, podemos realizar el tramo circular de 20 kilómetros, que comenzando y finalizando en el casco urbano, nos descubrirá las microrreservas de Las Blancas y el Pino Vicente, subiendo al Alto de Las Barracas, que con sus 1.836 metros de altitud ostenta el techo de la Comunidad Valenciana.
Sendero Umbria de La Huerta. Vega del Vohigues. Vallanca.

     Podemos localizar cada uno de estos árboles singulares en el visor cartográfico de la Generalitat Valenciana pinchando en este enlace y obtener tanto la ubicación de todos ellos, como las características de los mismos. Pese a que el resto de municipios no presenten árboles catalogados, exceptuando Ademuz con 4, se localizan árboles majestuosos por todo el territorio, que simplemente no se han catalogado.
     Para que un árbol sea considerado monumental, merecedor de PROTECCIÓN GENÉRICA sin necesidad de una resolución singularizada, se valoran las siguientes características: 

+ de 350 años de edad.
+ de 30 m de altura.
+ de 3,5 m de perímetro a 1,30 m.
+ de 25 m de diámetro mayor de copa.

     La dendrocronología estudia los anillos de crecimiento de los árboles para determinar su edad en zonas de clima estacional, donde se forman anillos de madera por debajo de la corteza, siendo el más antiguo el que se ubica en el centro del tronco. Los árboles caducifolios tienen un único periodo de crecimiento al año, cuando llega el invierno pierden sus hojas y este crecimiento se detiene, por lo cual solo poseen un anillo por año. Los árboles perennifolios tienen un ciclo de crecimiento constante, estos poseen dos anillos por año, uno que indica el periodo estacional más favorable (un anillo de color claro) y otro que señala el periodo en que creció menos (un anillo más oscuro). En algunas zonas tropicales también podemos encontrar anillos (bosques tropicales secos o inundados estacionalmente), ya que en las estaciones secas los vasos se hacen más pequeños y oscuros, sus paredes se engrosan para proteger el agua, y en las estaciones húmedas se producen anillos anchos y claros. El estudio de los anillos aparte de darnos a conocer su edad, nos permite reconstruir los eventos que han afectado al árbol durante su crecimiento: el clima, incendios, avalanchas, plagas, talas, etc. Para acceder a esta información se utiliza la barrena de pressler. El árbol vivo más viejo del mundo se llama Matusalen (Pinus longaeva), que alcanza los 4.850 años de edad, situado en el Bosque Nacional de Inyo, Sierra Nevada, al este de California (Estados Unidos).

Sección de carrasca. 131 años. 1’23 m de perímetro. Agres, Alicante

     El perímetro del tronco es el contorno de la sección del tronco perpendicular a su eje longitudinal, situado a una altura de 1,30 m sobre el nivel del terreno, expresado en centímetros, teniendo en cuenta las salvedades por deformidades del tronco especificadas en el Anexo I del Decreto 154/2018, de 21 de septiembre, de patrimonio arbóreo monumental de la Comunidad Valenciana. El árbol con mayor grosor de tronco es el Ciprés de Montezuma (Toaxodium mucronatum), que crece en Santa María de Tule, Oaxaca (México), cuyo perímetro alcanza los 46 metros. Según la leyenda local fue plantado por un dios azteca de la tormenta.
     La altura se mide como la distancia intersectada entre los planos horizontales formados por la base del tronco y el punto más alto del ejemplar, expresado en decímetros. Cuando el ejemplar está inclinado se toma como altura la distancia del eje longitudinal entre la base y el ápice. El árbol más alto del mundo se llama Hyperion (Sequoia sempervirens), localizado en el Parque Nacional Redwood, al norte de California (Estados Unidos), y mide 115 metros de altura.
     El diámetro mayor de copa es la longitud de la recta más larga, que pasando por la base del ejemplar, une dos puntos de la proyección del contorno de la copa sobre un plano horizontal, expresado en decímetros. El árbol con mayor copa del mundo es conocido como Thimmamma Marrimanu (Ficus benghalensis), situado en la Reserva Forestal de Kadiri, en la región del estado indio de Andhra Pradesh, se trata de un bosque muy singular que cubre más de 19.000 metros cuadrados, compuesto por un solo árbol. Bajo sus ramas se ubica un templo dedicado a Thimmamma, que cuenta la leyenda se habría inmolado en ese lugar al morir su esposo en 1434. 

Álamo blanco de la Fuente del Chopo. Negrón. Vallanca.

     Serán protegidos expresamente aquellos ejemplares que sean declarados monumentales o singulares por parte de la Generalitat, mediante una resolución de la dirección general con competencia en la gestión del medio natural, según establece la Ley 3/1993, Forestal de la Comunidad Valenciana. Dicha declaración ordenará su inclusión en el Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares de la Comunidad Valenciana. El procedimiento para su protección expresa podrá iniciarse de oficio, o a petición de persona o entidad interesada, que en caso de no ser la propietaria deberá aportar acuerdo con el titular, dando audiencia a los propietarios y a los ayuntamientos en todo caso, y presentando un informe técnico sobre los valores a proteger.
     También puede valorarse para una PROTECCIÓN SINGULARIZADA DE INTERÉS LOCAL el factor ambiental, teniendo en cuenta la funcionalidad que tiene para otras especies de seres vivos a los que puede albergar. Algunos árboles viejos pueden llegar a ser un ecosistema en sí mismos, y servir de refugio o de atalaya para especies de fauna consideradas de interés, comportándose como islas de biodiversidad, incluso en espacios de tipo urbano o suburbano. Así mismo, a menudo los ejemplares incluidos en el catálogo están ligados a su simbolismo e interés cultural a nivel local, que encierran un importante significado histórico o simbólico, y aquellos que recogen tradiciones religiosas o sociales, con alto valor etnobotánico.

Nogal de La Balsa. Vega del Turia. Ademuz.
      Los ayuntamientos, mediante acuerdo del pleno de la correspondiente corporación, también pueden declarar árboles monumentales de interés local, aquellos ejemplares que destaquen por sus características de tipo biológico, paisajístico, histórico, cultural o social. Tras comunicar dicha declaración a la conselleria competente en medio ambiente, se procede a su inscripción en la correspondiente sección del catálogo. Cada ayuntamiento está obligado a gestionar su correspondiente catálogo de árboles monumentales de interés local.La Dirección General de Medio Natural y de Evaluación Ambiental, a través del equipo de patrimonio arbóreo del Centro para la Investigación y la Experimentación Forestal (CIEF), además de las labores de catalogación, desarrolla las tareas de seguimiento y conservación de los ejemplares, así como la asistencia técnica a otras administraciones, propietarios, y entidades interesadas, respecto a la catalogación y conservación de los árboles protegidos o en trámite de declaración,con el objetivo de mantener o mejorar su estado. Su catalogación es un instrumento dinámico y la información se revisa y amplía periódicamente. Los árboles catalogados, o bien se localizan en campo y se inventarían por parte del equipo CIEF, o son los agentes medioambientales o técnicos municipales quienes cumplimentan elmodelo de ficha para la toma de datos. Posteriormente se introducen en la base de datos de patrimonio arbóreo para su catalogación, muy útiles en la realización de investigaciones y estudios comparativos. Su descatalogación sólo se produce con la muerte del ejemplar.
     La conservación de los ejemplares catalogados corresponde a: La conselleria, los ayuntamientos y los propietarios. 

     Estos árboles gozan de una protección legal específica, al menos en un radio de 10 metros a partir del límite de la copa, y queda prohibido:
  • Dañar, mutilar, deteriorar, arrancar o dar muerte a los árboles, así como modificar física o químicamente su entorno.
  • Poseer  ejemplares arrancados, trasplantarlos o comerciar con ellos.
  • La recolección masiva de sus ramas, hojas, frutos o semillas, y la instalación de plataformas, objetos o carteles que puedan dañar significativamente su tronco, ramaje o raíces.
  • Instalar cualquier objeto o estructura que obstaculice su visión, sin motivo estrictamente justificado
  • Mover tierras u otras obras en un radio de 10 m desde el límite de la proyección de copa.
  • El árbol continuará protegido aunque se venda el terreno.

Quedan autorizados los siguientes aprovechamientos y actuaciones:

  • Las actuaciones de conservación del árbol y su entorno que lleven a cabo las administraciones competentes.
  • Los trabajos de cultivo.
  • La recolección de frutos y sus producciones por parte de los propietarios, así como los restos podas y la madera proveniente de la muerte del ejemplar, aunque las administraciones competentes podrán adquirir esta madera con fines científicos, culturales o educativos.
  • Las actividades manuales necesarias para la recolección de frutos, como el vareo u otras prácticas tradicionales.
  • Las podas leves y de fructificación, los tratamientos fitosanitarios, el pastoreo moderado, y aquellas otras actividades tradicionalmente acometidas para el mantenimiento de los árboles, siempre que no pongan en peligro su supervivencia.
Sabina albar indeterminada. Sesga. Ademuz.

     Los árboles viejos, robustos, pasajeros del tiempo, aquellos que han servido de sombra durante siglos en las siegas, en las fuentes, a los pastores en el camino, aquellos que han servido incansablemente al forraje del ganado, a ofrecernos sus frutos, su madera para elaborar aperos, o sostener tejados, producir brea para los barcos y los cueros, o simplemente aquellos que por su singular belleza merecen ser preservados, pervivirán, cuando nosotros no estemos aquí, ellos estarán, y nuestros hijos lo agradecerán.

Lo hemos leído aquí 

   

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