lunes, 25 de abril de 2016

GREGORIO CABRERA
La higuera de Hilario


                         Higuera de Hilario. Esta foto de Parque Nacional de Timanfaya es cortesía de TripAdvisor

Cansado del mundo, decide vivir en el infierno. Ya lo conocía en parte, pues cuentan que este hombre enjuto venía de la guerra de Filipinas. Agarra a su camella y deja atrás su pueblo natal de Tinajo. Las dos siluetas surcan el mar de fuego, petrificado e hiriente. Alcanzan lo alto de una montaña. La bestia se tuche. Una de las primeras cosas que hace Hilario es plantar el esqueje de higuera que trae en el morral. Y es aquí, o quizás incluso antes, cuando historia y leyenda empiezan a confundirse, calcinada por el fuego su línea divisoria. El corazón de la bestia, dormida pero ni mucho menos muerta, palpita aquí con fuerza. Basta con escarbar un palmo y enterrar una papa para sancocharla en minutos y a cinco metros por debajo del ardiente picón se alcanzan los quinientos grados centígrados. Pero dicen que el árbol 'pegó' y creció, aunque nunca dio fruto "porque la flor no se podía alimentar de la llama". Esto ocurrió hace un siglo. O no....

1 de septiembre de 1730. Entre nueve y diez de la noche la tierra se abrió de pronto cerca de Timanfaya, a dos leguas de Yaiza". Con estas palabras mezcla de acta notarial y crónica del apocalipsis arranca el relato del párroco local Andrés Lorenzo Curbelo, fedatario de la irrupción nocturna del monstruo. El vómito de fuego se prolongó hasta abril de 1736. (...) Unos ciento setenta años después, nuestro Hilario se mudó al corazón de este reino de escorias. Unos decían de él que era una suerte de eremita, otros que "ruin como carne de pescuezo". Hoy en día se rinde homenaje a su figura legendaria. Una higuera y los huesos de un dromedario presiden el interior del restaurante El Diablo (proyectado por el arquitecto Eduardo Cáceres con ideas del artista César Manrique), en el Islote de Hilario, donde cada año 1'7 millones de turistas inician su recorrido por las entrañas de esta tierra quemada y silenciosa que quedó declarada Parque Nacional en 1974. (...)

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