24 junio 2025

Premio AEMO 2019, Olivo del Arroyo del Ojanco, Fuentebuena

EL OLIVO DE FUENTEBUENA
en Arroyo del Ojanco, Jaén

Jaén es tierra de olivos pero también del olivo. Hay olivos muy ancianos y los hay también de gran porte (lo que no tiene que ver con su edad) repartidos por diferentes municipios de la geografía provincial. Pero tiene uno único en la Sierra de Segura, más concretamente en el término municipal de Arroyo del Ojanco, en Fuentebuena. Allí reside el árbol más grande del mundo de esta especie, un olivo con más de diez metros de altura y un tronco con casi cinco metros de perímetro. Así está recogido en el libro Guinness World Records sobre un olivo cuya copa tiene una proyección de 116 metros cuadrados y sus dos gruesas ramas, en las que se divide el tronco, miden 2,10 y 2,80 metros de diámetro. A ello habría que sumar su capacidad productiva, que ronda los 600 kg. de aceituna por campaña (un olivo adulto en regadío no suele llegar a los 70 kg.).
     Una auténtica maravilla de la natural del cual una leyenda cuenta que fue plantado por unos monjes mendicantes poco después de la reconquista cristiana de estas tierras que estaban en manos de los musulmanes. Según cuenta el mito lo hicieron un Domingo de Ramos,
procurando que no les faltase el aceite de oliva destinado a los Santos Óleos, y es por esto que el árbol ha alcanzado estas descomunales dimensiones. Lo que es completamente cierto y contrastado es que su riqueza medioambiental ha hecho que la Junta de Andalucía lo tenga catalogado como Monumento Natural.


       Otro de los motivos por el que este olivo es único es porque hasta hace muy poco albergaba dos variedades distintas de aceitunas: picual y arbequina.
     Desde el Ayuntamiento de Arroyo del Ojanco aseguran que se trata de uno de los símbolos del pueblo, uno que «ha resistido tantas generaciones entre cierzos y vendavales, entre hielos de crudos inviernos y veranos de sequedad extenuante».
     Para acceder a la oliva de Fuentebuena hay que dirigirse desde el núcleo urbano de Arroyo del Ojanco, a la carretera local JV-7.005 en dirección a Beas de Segura. Al pasar por el cruce de Prados de Armijo, el olivo queda a unos cincuenta metros de la carretera.


Información: https://www.aemo.es/page/historial-de-premios-olivos


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21 junio 2025

VIRGINIA MARTÍN, en Diario de Burgos (junio2025)
Dolor en este pequeño pueblo de Burgos: Se talan seis de sus diez robles centenarios

Los vecinos de Tolbaños de Abajo lloran la "retirada" de los ejemplares que luchaban por proteger desde hace un año. Se han talado para ampliar la carretera que une a la localidad con Tolbaños de Arriba. Personalidades como la Baronesa Thyssen habían mandado su apoyo a la plataforma, que vuelve a concentrarse mañana jueves a las 20 horas frente a la Diputación.  

     Adiós a los gigantes verdes. Tolbaños de Abajo llora la pérdida de seis de los diez robles centenarios que trataba de proteger desde hace un año. Y es que tras la comunicación, el pasado 9 de junio, del cierre de la carretera que une Tolbaños de Abajo y Tolbaños de Arriba, la plataforma ‘Salvemos a los Robles Centenarios de Tolbaños de Abajo’ ha anunciado que el pasado martes 17 de junio «han derribado los primeros robles centenarios sin que se haya recibido respuesta a las distintas reivindicaciones».

Lo hemos leído aquí

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19 junio 2025

El futuro del Castaño

UNIVERSIDAD DE OVIEDO, marzo 2025
El cambio climático amenaza al castaño en la Península Ibérica
El investigador Pedro Álvarez, de la Universidad de Oviedo, junto a un castaño.

El castaño europeo (Castanea sativa), una de las especies nativas más emblemáticas de la Península Ibérica, fue inicialmente promovido por griegos y romanos debido a su alto valor alimenticio y forestal, aunque no fue hasta la Edad Media cuando su cultivo se consolidó como una práctica habitual en muchos sistemas agroforestales, ya que proporcionaba madera de alta calidad y frutos básicos para las comunidades rurales. A lo largo de los siglos, ha mantenido un papel relevante en los ecosistemas ibéricos y en la economía local, pero el impacto del cambio climático podría poner en jaque su distribución y capacidad productiva en las próximas décadas.
     Un estudio publicado en la revista Frontiers in Forests and Global Change y en el que participan investigadores de la Universidad de Oviedo, de la Universidad de Santiago de Compostela, del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (Universidad de Oviedo, CSIC, Principado de Asturias), de la Universidad de Granada y de la Fundación Oso Pardo ha evaluado la idoneidad del hábitat del castaño hasta el año 2100 bajo diferentes escenarios climáticos. Los resultados anticipan una tendencia a la reducción de esa idoneidad, con pérdidas más pronunciadas en las regiones mediterráneas, mientras que las zonas atlánticas presentan una mayor resiliencia.
     Pedro Álvarez, profesor del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo, subraya que el hábitat idóneo del castaño está estrechamente vinculado a regiones húmedas, con precipitaciones anuales superiores a ochocientos litros por metro cuadrado y temperaturas medias de entre diez y quince grados centígrados. Estas condiciones se encuentran en la actualidad principalmente en el norte de la Península Ibérica. “Las proyecciones climáticas de nuestro estudio indican que el hábitat idóneo para el castaño sufrirá una reducción progresiva en las próximas décadas, especialmente en las regiones mediterráneas, donde el aumento de temperaturas y la disminución de precipitaciones limitarán su capacidad de supervivencia”, apunta este investigador.
     En cambio, “las regiones atlánticas, con mayores niveles de humedad, muestran una mayor resiliencia frente al cambio climático, aunque el castaño podría verse afectado por la competencia con otras especies más adaptadas a las nuevas condiciones”, añade. Como consecuencia, se estima que el castaño experimentará un desplazamiento altitudinal de unos sesenta metros de media, migrando hacia zonas más elevadas donde las condiciones ambientales sean más favorables.

¿Cómo asegurar su supervivencia?
     El estudio, publicado en una de las revistas de más impacto en su área del conocimiento, también destaca la necesidad de estrategias de mitigación y adaptación para asegurar la supervivencia del castaño en la Península Ibérica. Entre las principales medidas recomendadas por sus autores se encuentran la selección genética de variedades más resistentes a la sequía y a temperaturas extremas, el manejo eficiente del agua en plantaciones agroforestales y la restauración de ecosistemas forestales degradados. “Estas acciones serán fundamentales para garantizar la sostenibilidad del castaño a largo plazo y preservar su papel en la biodiversidad y en la economía rural de muchas regiones ibéricas”, apunta el profesor de la Universidad de Oviedo.

Rodal de castaños sometidos a podas periódicas.

     El castaño no sólo representa una fuente de recursos madereros y alimentarios, sino que también desempeña un papel clave en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas forestales. Los autores del trabajo explican que su declive podría generar cambios en la composición de los bosques y en la disponibilidad de hábitats para diversas especies, lo que afectaría tanto a la flora como a la fauna dependiente de estos ecosistemas. Por ello, la investigación y el desarrollo de estrategias de conservación y adaptación se presentan como un reto prioritario para científicos, gestores forestales y comunidades rurales que dependen de este recurso.

     Este estudio se ha realizado en el marco del proyecto LIFE19 NAT/ES/000913 "Osos con Futuro", financiado por la Unión Europea y coordinado por la Fundación Oso Pardo. También ha recibido apoyo financiero adicional del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España.

Lo hemos leído aquí 

Estudio de referencia:
Pedro Álvarez-Álvarez y otros autores (2025). Impact of climate change over distribution and potential range of chestnut in the Iberian Peninsula. Frontiers in Forest and Global Change, 8: 1561027. DOI: 10.3389/ffgc.2025.1561027

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16 junio 2025

CATHERINE CONTRERAS, en El Comercio, 2017
La historia del Olivo que plantó San Martín de Porres y que sigue de pie en El Olivar


El estudio de la Universidad Politécnica de Madrid certifica que tiene 374 años: el árbol que plantó San Martín de Porres sigue de pie en el bosque de San Isidro
Gianfranco Vargas encontró el olivo que plantó el santo limeño y cuyo tronco mide 7,3 metros de perímetro.

En busca de los olivos patrimoniales de América del Sur, el experto oleícola Gianfranco Vargas Flores inició hace más de un año una investigación sobre los orígenes y expansión de esta planta por el Virreinato del Perú. Desde Lima hasta Azapa (norte de Chile) recorrió olivares y en esta búsqueda la historia de los árboles de aceituna que plantó San Martín de Porres llamó su atención.
     Vargas se remite a los documentos de beatificación del santo, en los que el asistente del fraile (Juan Vázquez Parra) brinda su testimonio sobre un hecho milagroso: en el mes de agosto de 1637, Martín y Juancho se trasladaron a la hacienda de Limatambo (hoy El Olivar), donde plantaron 700 esquejes de olivo en 15 días. Sucedió que las ramas verdearon al tercer día, hecho mágico por lo que se le consideró taumaturgo (milagroso).
     Tras sus pesquisas, Vargas considera que tales esquejes provendrían de unos olivos madre que fueron plantados y luego talados en el Club Revólver, en el Rímac, donde este año se celebrará la feria Mistura. “Antes en esa zona del Convento de los Descalzos se ubicaba la huerta de Gonzalo Guillén, el primer agricultor español que vivió en Lima”, apunta el investigador de la Universidad San Martín de Porres, quien con la ayuda del Laboratorio de Dasometría de la Universidad Politécnica de Madrid ha logrado identificar y certificar el olivo centenario plantado por el santo limeño.
     Sucede en las parras y en los olivos que el grosor del tronco revela su antigüedad. Tras medir más de 1.700 árboles de El Olivar de San Isidro, Vargas Flores se percató de uno cuyo perímetro troncal era de más de 7,3 metros. Su antigüedad era evidente. Tras realizar estimaciones métricas y otros cálculos de la masa arbórea del viejo olivo, el laboratorio español certificó que el árbol en cuestión tiene una “edad estimada en 374 años, siendo su fecha de origen aproximado el año 1643 d.C.”, según indica el documento. Vargas y la ciencia concluyen, entonces, que este árbol sería uno de esos esquejes que plantó San Martín.
Lo hemos leído aquí
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