miércoles, 6 de julio de 2016

YACOUBA SAWADOGO, (Burkina Faso)
El hombre que frenó al desierto

Un agricultor ha conseguido volver fértiles más de tres millones de hectáreas de tierras desérticas

Yacouba Sawadogo, desde hace 20 años, va por el desierto reviviendo una vieja técnica de agricultura que mejora la calidad del suelo. Los únicos instrumentos con los que cuenta son su azada y la firme creencia de que todo puede cambiar para mejor.

La lucha de Sawadogo contra el imparable avance del desierto comenzó en 1974. En los años 80 del siglo pasado cuando la tierra de su pueblo fue victima de una sequía (que fue conocida como Sahel), toda la hierba desapareció, las precipitaciones disminuyeron en un 80% y grandes extensiones de sabana quedaron convertidas en desierto. La gente se fue en busca de comida y agua, pero Yacouba se quedó, sólo pensaba en hallar la forma de repoblar la región de Gourga.

Sin saber leer ni escribir, y sin usar practicamente ningun tipo de tecnologia moderna continuó haciendo hoyos y sembrando semillas con ayuda de su método ancestral, llamado “zai“ y que por cierto perfeccionó aumentando el diámetro de los hoyos con el fin de que reunieran mayor cantidad de humedad para las raices y les añadió estiércol con paja para conservarla.

Los experimentos de Yacouba tuvieron éxito, el rendimiento de la tierra aumentó, las semillas de mijo y sorgo comenzaron a brotar y gracias a las semillas contenidas en el estiércol empezaron a crecer árboles. Además las mejoras en los hoyos del sembrado que él había implementado permitió que mayor cantidad de agua penetrara el suelo, por eso la cantidad del líquido en los acuíferos subterráneos de la región incrementó por primera vez desde la época de sequía.

La historia de Yacouba llamó la atención internacional y en 2010 se filmó un documental llamado ”El hombre que frenó el desierto" acerca de él y su obra. Los recursos económicos reunidos por la película fueron destinados por Yacouba para restaurar los bosques de su region y un programa de educación para los cultivadores. Ahora por toda la región se imparte la técnica “zai” de reactivación de suelos y los agricultores han aprendido a cuidar el suelo y adaptarse al cambio climático.
 

Aquellos que lo llamaban loco cuando lo veían plantar árboles en pleno desierto, ahora lo consideran un auténtico héroe. Sin embargo, Yacouba Sawadogo, se conforma con saber que gracias a su empeño miles de agricultores son capaces de vivir del fruto de sus tierras.

Información:  Noticias positivas
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