12 agosto 2025

JAVIER MORALES, Marzo-2020
El ejemplo de un ‘bosque animado’ gallego

Un bosque singular de Lugo, la Devesa da Rogueira, ha recibido el reconocimiento del sello certificador FSC por todo lo que la conservación de su biodiversidad aporta a la sociedad, aparte de lo ejemplar de su gestión sostenible. Se trata de un bosque mancomunado, como muchos en Galicia, propiedad de los 32 vecinos de Folgoso do Courel. Es la primera vez que un bosque recibe este reconocimiento en España, la segunda vez en Europa y el tercero del mundo. Y ojalá haya muchos más próximamente porque cuidar los bosques es cuidarnos a nosotros mismos.

Han pasado algunos meses desde que la vi, pero a mi retina regresan de vez en cuando algunas de las impresionantes imágenes de O que arde, una de las películas más bellas que he visto en los últimos tiempos. Dirigida por Oliver Laxe, creo que la película es un poema narrativo que, entre otras cosas, nos habla de la belleza y de la fragilidad de la naturaleza, de cómo nos acogen los bosques en general, gallegos en particular. Es también un canto hacia esa España vaciada de la que tanto hablamos y que seguimos mirando muy de reojo desde nuestras ciudades, ahora sitiadas por el coronavirus. ¿Qué haríamos sin sus alimentos?

Me he acordado de nuevo de O que arde después de enterarme de que un bosque singular de Lugo, la Devesa da Rogueira, ha recibido el reconocimiento del sello certificador FSC por los servicios que su conservación presta a la sociedad. Este bosque mancomunado es propiedad de los 32 vecinos de Folgoso do Courel. Es la primera vez que un bosque recibe este reconocimiento en España, la segunda vez en Europa y el tercero del mundo.

La reacción de los vecinos de este concello cuando se enteraron de la noticia fue entusiasta, me comenta por teléfono Lola Castro, la alcaldesa, y también propietaria, como el resto de mancomunados de vecinos del bosque La Devesa de Rogueira. No es la primera vez que este bosque, que cuidan entre todos gracias a la ayudas puntuales que reciben de la Xunta, les aporta beneficios; me lo explica. “En el siglo pasado, gracias a su madera pudimos construir la planta de luz y la escuela del pueblo”, dice Castro, que estos días anda sobrepasada por la crisis del coronavirus¿Y qué beneficios económicos puede aportar ahora este reconocimiento de FSC?, le pregunto a la alcaldesa. “Esperamos que grandes cadenas puedan apadrinar el bosque, que pongan el sello en sus productos y que una parte de ese dinero vaya a su protección”, contesta. Además, añade, “hay que contemplar también los beneficios indirectos, como el turismo rural, que pueden contribuir a que se fije población”.

Un sello especial de FSC

El beneficio que aporta esa biodiversidad para todos nosotros ha sido el motivo por el que el bosque la Devesa da Rogueira ha recibido el reconocimiento de FSC , me explica, también por teléfono, su presidenta Genoveva Ganals. A pesar de la importancia que los bosques tienen para nuestra vida, su valor no ha sido del todo reconocido por nuestra sociedad. De ahí que el sello FSC pusiera en marcha en 2019 un sello especial para promover los pagos por servicios del ecosistema. El objetivo es demostrar algo obvio, pero que no lo es tanto: que en el bosque se preservan otros beneficios naturales más allá de la extracción de madera, resina, setas o corcho. Basta pensar en el almacenamiento de carbono, la producción de agua potable, el mantenimiento de los suelos fértiles, la conservación de la biodiversidad o la promoción de servicios recreativos. La idea, insiste Canals, “es reconocer el valor no cuantificable de estos espacios naturales para la sociedad, lo que se denominan servicios ecosistémicos, por ejemplo el aire que respiramos, la belleza de un paisaje o la salud”.

El monte es más importante que nunca frente a amenazas como las que vivimos estos días. “Quienes habitamos en las ciudades nos beneficiamos de algo que ocurre en el monte, pero eso conlleva una gestión y deberíamos reconocérsela”, añade la presidenta de FSC.

La iniciativa para solicitar el reconocimiento partió de los vecinos del concello de Folgoso do Courel. “Aunque la parte gruesa del proceso la ha llevado una consultora. Un ingeniero de montes ha hecho la planificación mediante drones. Luego intervino una certificadora independiente. Si la certificadora dice que sí, FSC le pone el logo”, explica Canals. FSC es un sello certificador internacional muy exigente pues tiene en cuenta tanto los aspectos ambientales como los socioeconómicos.

Serra do Courel

Corazón verde de la Serra do Courel

Espacio de la Red Natura 2000, las 615 hectáreas del monte vecinal de Rogueira y Cabana, en Folgoso do Courel (Lugo), son el corazón verde de la hermosa y remota Serra do Courel. Este monte tiene un gran valor ecológico y una rica biodiversidad, pues a pesar de su pequeño tamaño atesora 21 tipos diferentes de bosque, 900 especies de plantas (la mitad de todas las orquídeas de Galicia), más de 400 especies de hongos y 200 de vertebrados.

Las devesas son bosques húmedos. En la Serra do Courel, cuentan desde FSC, se ha apreciado una disminución de estas áreas forestales y las que hay están siempre en lugares de difícil acceso y elevada pendiente. La Devesa da Rogueira es el mayor entorno forestal de la Serra do Courel. Además, en los últimos años el territorio forma parte de las nuevas áreas de campeo del oso pardo.

Pasear entre sus sombras es como adentrarse en una novela de Álvaro Cunqueiro o en el bosque animado de Wenceslao Fernández Flórez. Esa magia literaria no es lo único que nos aportan los bosques. Los científicos llevan años advirtiendo de que la biodiversidad nos protege y nos ampara, mejora nuestra salud tanto física como mental. Estar en contacto con la naturaleza estimula nuestras endorfinas y nuestra sensación de bienestar. Proteger los bosques, darles el valor que merecen, pasa por aportar recursos para su gestión. Todos salimos ganando.

Lo hemos leído aquí

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09 agosto 2025

Dr. PATRICK FONTI, Universidad de Amberes | Noticias WSL, Enero-2025
Las raíces siguen creciendo en invierno y es sorprendente 

Cuando bajan las temperaturas, los troncos y las raíces de los árboles dejan de crecer. Eso es lo que pensábamos, pero una investigación realizada por científicos de la Universidad de Amberes, con la participación del Instituto Federal de Investigación Forestal, de la Nieve y del Paisaje WSL, muestra que en los bosques subterráneos hay actividad invernal. 

El mundo subterráneo de los árboles permanece en gran medida inexplorado, ya que es invisible y de difícil acceso sin dañar el árbol. Sin embargo, las raíces son esenciales para la nutrición, la absorción de agua, el anclaje del árbol y el almacenamiento de compuestos de reserva. Las raíces suelen ser tan extensas como las ramas y las hojas. Las de diámetro superior a dos milímetros están fabricados de madera, viven mucho tiempo y almacenan hasta un tercio de la biomasa del árbol. A pesar de su importancia, la comprensión del crecimiento de estas raíces leñosas ha sido limitada y se ha basado en gran medida en suposiciones... hasta ahora.
     La literatura generalmente supone que el crecimiento de las raíces leñosas de árboles de hoja caduca en climas templados sigue el mismo ciclo estacional que el del tronco. Es ampliamente aceptado que ambos se detienen en el otoño debido al clima frío, para reanudarse en la primavera. Sin embargo, esta hipótesis aún no ha sido probada rigurosamente. Un nuevo estudio, realizado por científicos de la Universidad de Amberes con socios europeos, cuestiona esta hipótesis ampliamente aceptada. Muestra que las raíces leñosas continúan creciendo durante los meses más fríos, incluso cuando los troncos dejan de desarrollarse.
     Lorène Marchand (Universidad de Amberes), autora principal del artículo publicado en Nature Ecology and Evolution, dice: "Probamos esta idea porque todos los modelos forestales se basan en esta suposición, que puede ser una fuente de incertidumbre y errores. Nos centramos en las principales especies de árboles que se encuentran en los bosques templados de Europa occidental".

Experimento con árboles forestales y árboles jóvenes en macetas.
     Durante dos años, los científicos tomaron micronúcleos de raíces y troncos cada semana, de agosto a marzo, de hayas y abedules adultos en los bosques alrededor de Brasschaat, en el norte de Bélgica. También llevaron a cabo un experimento con hayas, abedules, robles y álamos jóvenes de aproximadamente un metro de altura, cultivados en macetas en Brasschaat, cerca de Barcelona (España) y cerca de Oslo (Noruega), para evaluar si los resultados eran consistentes entre el centro y la periferia de la zona templada europea. En total se estudiaron 330 árboles y se tomaron más de 1.000 muestras de raíces.

Una sección de raíz observada al microscopio (izquierda), una sección de raíz extraída del bosque (centro) y un hayedo estudiado en Bélgica (derecha). B Vista esquemática del crecimiento de la madera en las raíces y el tronco de hayas en septiembre, noviembre y marzo; los colores amarillo y naranja indican células en crecimiento; Adaptado del artículo (Marchand et al. 2025)

     Lorène Marchand: "Lo que encontramos es sorprendente. Mientras que la madera del tronco deja de crecer en otoño a medida que caen las hojas, la madera de la raíz continúa creciendo lentamente durante todo el invierno e incluso hasta la primavera, cuando aparecen nuevas hojas. Este crecimiento de las raíces en invierno contradice la sabiduría convencional de que el crecimiento de las raíces corresponde al crecimiento del tronco. En realidad, el crecimiento de las raíces continúa incluso cuando las temperaturas del suelo están cercanas al punto de congelación, como se observa en Noruega. El patrón de crecimiento de las raíces no depende de la ubicación, siendo nuestras observaciones similares en árboles jóvenes muestreados en España, Bélgica y Noruega, a pesar de variar ampliamente. Nuestros resultados sugieren que, en ausencia de heladas en el suelo, el crecimiento de raíces leñosas en otoño e invierno es una característica común de los árboles de zonas templadas en Europa occidental. 

Implicaciones para los modelos forestales
     Este descubrimiento reconfigura nuestra comprensión del crecimiento de los árboles y su gestión de las reservas de carbono. Demuestra que los tejidos leñosos crecen continuamente, incluso en climas templados, y destaca el papel activo de los bosques en invierno, especialmente bajo tierra. Matteo Campioli, coautor principal, afirma: "Nuestros resultados ofrecen implicaciones importantes para los modelos forestales, que se basaban en suposiciones obsoletas sobre el crecimiento de las raíces, lo que podría conducir a errores en las predicciones del almacenamiento de carbono forestal y la dinámica de crecimiento". 

Información:
Marchand, L.J., Gričar, J., Zuccarini, P. et al. No winter halt in below-ground wood growth of four angiosperm deciduous tree species. Nat Ecol Evol (2025). doi.org/10.1038/s41559-024-02602-6
https://www.wsl.ch/fr/news/les-racines-continuent-de-pousser-en-hiver-et-cest-surprenant/

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06 agosto 2025

 FRASES Y ÁRBOLES (12)

“Los árboles son poemas escritos por la tierra en el cielo. Los cortamos y los transformamos en papel para poder inscribir en ellos nuestra nada. »
Yibrán Jalil Yibrán


“Si revelas tus secretos al viento, no debes culpar al viento por revelarlos a los árboles. »
Yibrán Jalil Yibrán

“El que planta un árbol. Planta una esperanza ". -
Lucy Larcom

“Una nación que destruye sus suelos se destruye a sí misma. Los bosques son el pulmón de nuestra tierra, purifican el aire y dan nueva fuerza a nuestra gente ”.
Franklin D. Roosevelt

 
“Entre cada dos pinos hay una puerta que conduce a una nueva forma de vida”.
John Muir

 
“Solo conmigo los árboles se doblan para acariciarme la sombra abraza mi corazón”
Candy Polgar

 
"Alguien está sentado a la sombra hoy porque alguien plantó un árbol hace mucho tiempo".
Warren Buffett
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03 agosto 2025

Tejo de Muckross Abbey, del narrador de historias

TOMÁS CASAL PITA
El tejo de Muckross Abbey

Al suroeste de Irlanda, en el condado de Kerry y dentro del actual Parque Nacional Killarney, se encuentran las ruinas de una antigua abadía franciscana, construida entre 1340 y 1448 y que tuvo una historia violenta, siendo dañada y reconstruida en numerables ocasiones. En la actualidad se encuentra sin techo en su mayor parte, pero en general se halla en bastante buen estado de conservación. Su característica más destacada es un patio central con un claustro abovedado que actualmente rodea a un gran tejo. Antes de hablar del tejo, quiero comentar que la abadía se encuentra próxima al lago de Lough Leane en cuyas aguas hay una pequeña isla (Innisfallen) donde también existió, durante casi mil años -hasta que Isabel I de Inglaterra la desalojó- otra abadía, donde se escribió la historia temprana de Irlanda y se educó a uno de sus reyes. 
     Volviendo al árbol, como sucede a menudo con los tejos, su edad es desconocida, pero existen multitud de leyendas y supersticiones en torno a él. Según la tradición, se trajo desde Innisfallen siendo un árbol joven y se plantó en el corazón de la abadía, como si fuese la continuidad de la historia. Otra leyenda dice que debajo está enterrada una imagen milagrosa de la Virgen María y que cualquiera que dañe el árbol morirá en un año. A este respecto, el libro “Heritage Trees of Ireland” de Aubrey Fennell dice que “Esta advertencia no fue escuchada por un soldado, que cortó una pequeña rama que goteaba sangre y que cayó muerto en el acto”. El mismo autor señala que la tradición dice que este árbol se plantó sobre la tumba de un monje que había estado ausente durante 100 años y había regresado allí para morir. 
     Leyendas al margen, una última nota tomada del libro, con la que estoy totalmente de acuerdo : "No existe una fórmula simple para datar un tejo individual, ya que pueden desviarse enormemente del promedio, pero este árbol debe tener al menos 350 años ... esperemos que el árbol reciba el respeto que se merece". El tronco del tejo es recto y sólido y las ramas se extienden desde él para cubrir las paredes circundantes. Al parecer, los monjes mantuvieron el árbol desmochado y con las ramas recortadas mientras residieron en la abadía, pero esta fue abandonada en el siglo XVII y empezó a recibir visitas a mediados del siglo XVIII. Uno de estos visitantes, en 1756, escribió que era uno de los tejos más altos que había visto en su vida. “Sus ramas extendidas, como una gran sombrilla, ensombrecen los nichos del gran claustro”. Y ahí sigue, recibiendo visitas, en la católica Irlanda.
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31 julio 2025

RAMÓN ANDRÉS (Pamplona, 1955)
Árboles finales


Los árboles que nos quedan son aquéllos,
los todavía no alcanzados. En sus claros se decide
qué sombra infundir en cada uno de nosotros.
Tienen, a su modo, una voz de llamada hacia arriba,
como el que arquea las manos en torno a la boca
para ser oído en lo más alto y pedir que alguien
se haga cargo de los que estamos aquí. Ultimados.
Todo árbol cobija a un muerto y lo mantiene
en la savia, lo hace suyo y lo ampara, le da un suelo
de corteza y de hojas caídas para él.
Los bosques pueden salvarse en los que han sido,
quiero decir, en el recuerdo que guardamos de ellos.
Tendrá un hogar en el color del haya quien los defienda.
Hay árboles que parecen anteriores a la tierra, los robles
y los tejos, por ejemplo, arraigados en una mano perdida
y mortal que quiso hacer el mundo y no pudo.
Escuchadlos en sus ramas; nos avisan, aconsejan.
Son las obras completas del reposo.

Del poemario: Los árboles que nos quedan

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