22 febrero 2026

RUBÉN OLIVARES (CSIC), en Huelva Información nov-25
El ciervo es el mayor depredador y dispersor de uno de los arbustos más abundantes en Doñana
Un estudio de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) revela que el ciervo actúa como principal consumidor y a la vez dispersor de semillas del jaguarzo, uno de los arbustos más comunes del Parque Nacional
Ciervos en el Parque Nacional de Doñana.
Un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) ha revelado que el ciervo rojo actúa simultáneamente como el principal depredador y dispersor de semillas a larga distancia del juagarzo*,  uno de los arbustos más abundantes en el Parque Nacional de Doñana.
     La investigación, publicada en Plant Biology y en la que ha participado además la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, precisa que la dispersión de semillas mediante la ingesta por animales (endozoocoria) constituye una relación mutualista donde ambas partes se benefician: la planta gana movilidad y puede mejorar su germinación, mientras que el animal obtiene nutrientes y agua.
     Las investigaciones sobre los sistemas de endozoocoria, informó la EBD-CSIC en una nota, se han centrado mayoritariamente en plantas de frutos carnosos, aunque es frecuente que especies de peces, aves, roedores y ungulados ingieran frutos secos, como sucede con el jaguarzo, un arbusto de la familia de las cistáceas que carece aparentemente de un mecanismo de dispersión a larga distancia.
     "El ciervo es una de las especies de ungulados más abundantes del Parque de Doñana, por lo que su interacción con el jaguarzo podría ser la responsable de la colonización por parte de este último de nuevos ambientes", explica Rocío Fernández-Fuerte, investigadora predoctoral de la EBD-CSIC y primera autora del estudio. 
Jaguarzal o monte blanco de Doñana. 

     Para evaluar la relación planta-ungulado se instalaron nueve cámaras de fototrampeo en cada una de las parcelas de estudio las cuales permanecieron activas durante 10 días, se recolectaron y analizaron heces de ciervo, y se realizaron experimentos de germinación con las semillas recuperadas.
     Las fotografías revelaron que el ciervo rojo es el principal consumidor de jaguarzo, el cual constituye el 85,7 % de visitas a la planta; por otra parte, el análisis de las muestras fecales reveló un bajo porcentaje de ocurrencia de semillas (4,5%).
     En cuanto a los experimentos de germinación, la tasa fue significativamente inferior en las semillas recuperadas de las heces del ciervo (17%) en comparación con las semillas control, obtenidas directamente de la planta (40%).
     Los resultados demuestran que el ciervo rojo desempeña un rol paralelo de depredador y dispersor a larga distancia del juagarzo.
     Por un lado, el elevado consumo de frutos y semillas inmaduras y su posterior tránsito por el tracto digestivo provocan su destrucción, lo que reduce la dispersión y compromete el éxito reproductivo de la planta.
     Por otro lado, y a pesar de que la cantidad de semillas encontradas en las heces que logran germinar es baja, este proceso subraya un importante rol mutualista del ciervo como dispersor a larga distancia mediante endozoocoria.
     Al extrapolar este efecto a toda la población de ambas especies en Doñana, señala el estudio, esta dispersión contribuye significativamente a la colonización y a la conectividad genética entre las poblaciones de juagarzo a lo largo del Parque Nacional.
     "Conocer cómo es la interacción entre dos de las especies más abundantes de Doñana, y cómo puede variar dependiendo de distintos factores ecológicos puede ser determinante a la hora de establecer un gradiente mutualismo-antagonismo en las interacciones planta-animal que fluctúan en el ecosistema", subraya Fernández-Fuerte. 

* Arbusto de un metro de altura, hojas de color verde pálido y flores amarillas de entre 4 y 6 centímetros

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19 febrero 2026



LETICIA DORTA LEMUS, en "EL DÍA" dic-2025
Descubren en el Parque Nacional del Teide once ejemplares de cedro canario con más de mil años


El hallazgo de 11 ejemplares de cedro canario con más de mil años en el Parque Nacional del Teide, entre ellos Tara, el árbol vivo más longevo de Europa, supone un importante descubrimiento

Científicos del proyecto de reforestación y conservación de cedro canario descubren en el Parque Nacional del Teide 11 ejemplares con más de 1.000 años, tres de ellos superan los 1.500 y ocho el milenio. Se trata de un gran descubrimiento que ratifica la existencia de un gran bosque de cedros en Las Cañadas. Los trabajos de prospección y datación mediante carbono-14, iniciados en 2019 y ampliados durante 2025, han datado 25 ejemplares. Estos hallazgos, localizados en zonas prácticamente inaccesibles, "suponen una ventana única al pasado ecológico del parque nacional y refuerzan el valor del cedro canario como símbolo de resistencia, biodiversidad y memoria ambiental", explica José Luis Martín Esquivel, uno de los biólogos del proyecto.
     De los tres cedros con más de 1.500 años, la joya es Tara. Da frutos, es fértil y además es el árbol vivo más longevo de Europa. Tiene 1.544 años y supera a Bárbol, el que hasta ahora estaba considerado el más viejo del continente. Aunque hace ya varios años se avanzó información sobre la larga existencia de esta especie en el parque, el 1 de diciembre se hizo oficial el bautizo de este ejemplar.

     "Es en femenino, por eso decidimos llamarla Tara", explicó el escalador Javier Martín Carbajal, uno de los descubridores de este especimen. Junto a otras tres personas se encarga de rastrear las áreas escarpadas del parque nacional en busca de más ejemplares de cedros. Se encuentra en una pared de los Roques de García y está a 150 metros de altura. "No lo van a encontrar", dijo Martín Carbajal entre risas por su inaccesibilidad.

     El conservacionista tinerfeño lleva 40 años escalando por sus recovecos y un día le comentó al biólogo del parque, José Luis Martín Esquivel, que "conocía un cedro que probablemente fuera más viejo que 'El Patriarca", otro ejemplar de cedro datado en 1.118 años. Al ver a Tara, Martín Esquivel se limitó a expresar: "Es como un libro abierto esperando a ser leído", recordó Martín Carbajal.
     Tara fue encontrada hace unos años y su análisis forma parte del proyecto de reforestación y conservación del Cabildo de Tenerife y las fundaciones de Endesa y de la Universidad de Valladolid. El escalador garantizó que "en todos los escarpes de Las Cañadas hay cedros. Allí sobreviven. Es increíble como en algunos sitios a los que llegamos están talados y cómo con sogas la gente podía llegar a esos cedros". Martín Carbajal anunció que todavía quedan ejemplares por analizar en el Parque Nacional del Teide, por lo que no descarta que Tara pierda su reinado como el cedro más longevo.

     La presentación de los resultados de estos proyectos se celebró en el centro de visitantes del Teide El Portillo, con la presencia de la consejera de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias del Cabildo de Tenerife, Blanca Pérez; el director Insular de Medio Natural del Cabildo de Tenerife, Pedro Millán del Rosario; el director de Relaciones Institucionales de Endesa Canarias, José Manuel Valle, y el responsable del área de Biodiversidad de Fundación Endesa, Juan Ignacio Ferrer, así como el profesor de la Universidad de Valladolid, José Miguel Olano, y José Luis Martín, biólogo del Parque. En el mismo se dio a conocer que con esta inciativa se plantaron 17.000 cedros.
     “En la Fundación Endesa trabajamos para conservar el patrimonio natural mediante proyectos de biodiversidad junto a los parques nacionales”, señaló Juan Ignacio Ferrer, responsable del área de Biodiversidad de la Fundación Endesa. Por eso, la restauración de los cedrales en el Parque Nacional del Teide "es una oportunidad única para devolver a la naturaleza su equilibrio y recuperar un paisaje tan valioso como el del Teide”.
     Por su parte, José Miguel Olano, profesor de la Universidad de Valladolid, ha señalado que “este hallazgo demuestra cómo la ciencia aplicada y la cooperación público-privada pueden ofrecer resultados tangibles en la protección del patrimonio natural. La biodiversidad canaria es un tesoro que debemos proteger con determinación”.

     A la recuperación del cedro canario, se le unen el cardo de plata (Rhaponticum canariense) y la violeta del Teide (Viola cheiranthifolia), a través del segundo de los proyectos impulsados junto a Fundación Endesa y la empresa Agroforestal, que culminó con la reintroducción de 65 violetas del Teide y 50 cardos de plata en dos nuevas localizaciones del parque nacional.
     Martín Esquivel explicó en la presentación de resultados que las especies más amenazadas tienen en la actualidad varios miles de ejemplares. "No obstante, siguen en riesgo, aunque no en extinción", puntualizó.
     La violeta del Teide, ubicada principalmente en Guajara, estuvo muy cerca de "ser arrasada por aquellos incendios que asolaron el sur de la Isla hace unos años (2023) y eso nos llevó a la ansiedad de buscar una segunda localidad, para evitar que un evento fortuito pudiera acabar con ella. Ya tenemos una segunda población en el Sombrerito de Chasna", describió el biólogo.
     En cuanto al cardo de plata, que es una especie que hace "pocas décadas era de las más amenazadas del mundo, con menos de 200 ejemplares conocidos, ahora tenemos varios miles", dijo para introducir otra problemática: "En las cotas más altas, la especie empieza a sufrir por el cambio climático. Entonces, se subió a más altura, en una nueva localización en las faldas del Teide, a unos 2.800 metros, que garantiza su supervivencia", añadió.
     Martín Esquivel se mostró encantado en cuanto a la faceta de conservación que se está llevando a cabo en el Parque Nacional del Teide. Mostró las fases del proyecto hasta llegar al vivero, pasando por el semillero donde se hace prácticamente magia. Allí explicó que la búsqueda y separación de semillas es una tarea ardua y sujeta al tiempo. "Cada una tiene su proceso", señaló el coordinador de estas primeras fases, Ángel Mallorquín. "No hay una fórmula para todas, sino que cada una tiene su particularidad, por lo que el proceso varía en función de la semilla", concluyó.
     Una manera de ganarle tiempo al proceso es conseguir las semillas en los excrementos de las aves que comen sus frutos: "Así, en el caso del cedro, tenemos al mirlo capiblanco, que procede del norte de Europa. Se come su fruto y reparte el grano. De esta manera, adelantamos seis meses el proceso", estimó Martín Esquivel.
     Tras el banco de semillas, se pasa al vivero. "Es la guardería de las semillas", definieron. Más tarde, cuando son plantas juveniles, el proceso requiere una fase de aclimatación donde se las expone a las difíciles condiciones de vida del parque y, finalmente, se devuelven a sus sectores originales envueltas en vallas, para evitar que los herbívoros se las coman.

Reportaje fotofráfico    ------    Lo hemos leído aquí

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16 febrero 2026

YUNG CHANG - BUSCADORES DE FRUTA
Fruit Hunters (The Nature of Things) Part 1/2

Idioma: Inglés
Esta es una miniserie de dos partes de la CBC sobre buscadores y aficionados a la fruta, un excelente complemento a la película oficial del director Yung Chang. ¿Quien no ha entrado en un mercado y no sentido curiosidad ante las frutas que no son originales del lugar?. "Los cazadores de frutas" es un delicioso viaje a través de selvas, mercados callejeros y huertos en busca de las frutas más exóticas del mundo. Basada en parte en el libro del mismo nombre "Los cazadores de frutas" de Adam Leith Gollner.
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14 febrero 2026

ADAM LEITH GOLLNER
The Fruit Hunters: A Story of Nature, Adventure, Commerce, and Obsession 

Deliciosas, letales, alucinógenas y medicinales, las frutas han llevado a naciones a la guerra, alimentado dictaduras y atraído a personas a nuevos mundos. Una expedición por el fascinante mundo de la fruta, Los Cazadores de Frutas es la cautivadora historia de algunos de los alimentos más deseados de la Tierra.
     Con una prosa brillante, Adam Leith Gollner transporta a los lectores a un mundo al estilo de Willy Wonka, con mangos que saben a piña colada, moras árticas anaranjadas, frutas con sabor a mantequilla de cacahuete y la fruta milagrosa que transforma todo lo ácido en dulce, haciendo que los limones sepan a limonada. Poblado por un elenco de personajes tan variados y extravagantes como la propia fruta —contrabandistas, inventores, exploradores y sibaritas—, este extraordinario libro desvela el misterioso universo de la fruta, desde las selvas de Borneo hasta los preciados huertos de los cazadores de fruta de Florida y los supermercados estadounidenses.
     Gollner examina las frutas que comemos y explica por qué las comemos (las razones científicas, económicas y estéticas). Este libro recorre el ciclo de vida de las frutas producidas en masa (cómo se crean, cultivan y comercializan) y explora el submundo de las frutas inaccesibles, ignoradas e incluso prohibidas en Occidente. Adam Leith Gollner, periodista intrépido y agudo observador de la naturaleza —tanto humana como botánica—, ha escrito un relato apasionante sobre la obsesión por la horticultura.

Idioma: Inglés-2008

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11 febrero 2026

JENARO IRITIA, en "eldiariorural"
Los chozones sabineros, una joya a conservar
 
Los chozones sabineros eran utilizados por los pastores para guardar el ganado. Asistimos a la renovación de la techumbre de uno de ellos en el Alto Tajo.

Los estudiosos no se ponen de acuerdo desde cuándo los pastores de cabras y ovejas comenzaron a construir estos apriscos tan naturales para su ganado. Lo cierto es que todavía son bastantes los que se encuentran en zonas casi inaccesibles del Parque Natural del Alto Tajo en Guadalajara. Se sabe que también eran típicos en la provincia de Soria.
     Mimetizados con el medio ambiente, los chozones están construidos con árboles tan robustos como la sabina y paredes de piedra seca. En la mayoría de los casos se escogía una sabina de buen porte y amplio diámetro, que servía como eje de sustento para la estructura del tejado, al igual que la pared de piedra caliza que siempre solía ser como de un metro y medio de alta y casi un metro de ancha. Su forma original era redonda, aunque más tarde se fueron ampliando a otras formas cuadradas y rectangulares, dejando así el recinto sin estorbos para el ganado. Incluso existían y todavía perduran algunos chozones que disponían de corral.
     Una vez formada la pared circunvalando la sabina, esta se podaba y con fuertes ramas y las de otras se iban colocando sobre las podadas del árbol principal, intentando coger la mayor inclinación posible para que cuando lloviese resbalara el agua y no entrara ni una gota en el interior. Colocados los ramones o cabrios que iban a servir para construir la cubierta, la siguiente tarea consistía en ir tapando todos los huecos comenzando desde abajo con ramas más pequeñas de sabina, conocidas como “bardas”, hasta crear una techumbre hermética que lo mismo servía para evitar el frío que el calor.
     Lo curioso es que no se utilizaban clavos ni cuerdas para sujetar los palos. Todos se engarzaban de la mejor manera posible para aguantar año tras año. La barda se renovaba cada dos o tres años, pues las pequeñas ramas se resecaban y perdían efectividad.

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08 febrero 2026

REDACCIÓN ALTO JALÓN, enero-26
El chozón de Mochales, un tesoro de piedra y sabina que lucha contra el olvido
Hay construcciones que no fueron pensadas para durar siglos y, sin embargo, siguen en pie, resistiendo al viento, al hielo y al abandono. Son los chozones, refugios humildes levantados con piedra y ramas de sabina, testigos silenciosos de una forma de vida que hoy casi ha desaparecido.
     Uno de ellos se alza en Mochales, integrado de manera única en torno a una gran sabina viva que forma parte de su propia estructura. Allí ha puesto el foco recientemente la Asociación Micorriza, que ha realizado una valoración técnica de su estado para estudiar una posible restauración.
     Rafael Marco, miembro de la asociación, explica que este chozón es singular precisamente por esa sabina monumental que lo envuelve. “Es un ejemplar único, espectacular. Hay muy pocos chozones que integren un árbol vivo dentro de su estructura. No está al lado, forma parte de él”, señala. Esa copa vegetal actúa como una segunda cubierta protectora, junto a la barda tradicional hecha con ramas.
     Durante la entrevista en Alto Jalón Radio, Marco ha aclarado también la confusión terminológica que existe en la zona. Chozón, paridera, paidera, corral de bardas o incluso covacha son nombres distintos para construcciones con un mismo fin: refugiar al ganado en una economía de subsistencia. “El chozón sería la forma más antigua, con cubierta vegetal. La paridera es posterior, ya con tejado de teja”, explica.
     En territorios como la Sierra del Solorio, uno de los sabinares más importantes de Europa, estas edificaciones son especialmente abundantes. Allí, los antiguos ganaderos practicaban una gestión totalmente sostenible del entorno, mucho antes de que el término se popularizara. “Sabían cuánto podían podar, cuánto podían cortar. Todo se aprovechaba: para construir, para rebardar, para protegerse del clima”, apunta Marco.
     El problema llega con el abandono. La mayoría de estos chozones llevan décadas sin uso ni mantenimiento. “Desde los años 70 u 80, como mucho, dejaron de utilizarse. Antes, si había una gotera se arreglaba, si se movía un cabrio se consolidaba. Ahora nadie los cuida”, lamenta. El resultado es un deterioro progresivo: piedras que se caen, pilares que ceden, huecos por donde entran animales salvajes.
     A pesar de ello, el chozón de Mochales todavía podría salvarse. “Mantiene su estructura principal. Con financiación se podría consolidar y recuperar”, asegura. El principal obstáculo es económico. Restaurar uno solo puede costar decenas de miles de euros. Y en la comarca hay cientos. “Estamos hablando de un territorio que no entiende de límites provinciales. El sabinar es el mismo en Guadalajara, Soria o Zaragoza”, recuerda.
     Desde Micorriza defienden el valor histórico, emocional y territorial de estas construcciones. “Lo que se cae en los pueblos no es solo patrimonio, es autoestima y memoria”, afirma Marco. Denuncia además el expolio sufrido durante años: piedras reutilizadas para chalets, troncos de sabina extraídos ilegalmente para construcciones de lujo o incluso para leña.
     Más allá del romanticismo, la asociación plantea nuevos usos que podrían dinamizar el medio rural. Rutas turísticas de chozones, senderismo, cicloturismo o incluso refugios para la observación de estrellas son algunas de las ideas sobre la mesa. “No se pueden restaurar todos, pero sí tener una representación por comarca. Sería un atractivo turístico”, señala.
     El reto ahora es conseguir financiación y respaldo institucional. Mientras tanto, Micorriza sigue trabajando con voluntariado, técnica y compromiso. “Cuando arreglamos un chozón no solo salvamos piedras. Salvamos la historia de quienes vivieron aquí”, concluye Rafael Marco.
De "Caminos de Guadalajara"

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05 febrero 2026

No los tratamos como seres vivos, sólo son mobiliario

 NADIA BADÍA, ene-26
“No cayó por viejo: la voz de una arborista ante la caída de un gran árbol en Zaragoza”

Ha vuelto a ocurrir , ha caído otro gran árbol en la ciudad de Zaragoza, concretamente en la Plaza de los Sitios, un lugar muy transitado a diario y en el que en este caso los técnicos del ayuntamiento estaban realizando una inspección, pues el día de Nochebuena cayó uno para sorpresa de todos y afortunadamente no hubo ningún herido.    
     Nos alarmamos cuando vemos un árbol caer en nuestras ciudades  y no es para menos, la caída de un árbol y más de estas características es algo muy preocupante y peligroso; afortunadamente no ha habido daños humanos, en principio han sido materiales, aunque en realidad son varios los daños que nos afectan indirectamente cuando ocurre un hecho como este. 
     Árboles de estas características, de un gran porte y una edad avanzada (en esta plaza tenemos ejemplares que rondan los cien años), nos brindan elevados servicios ecosistémicos, por ejemplo tienen una alta capacidad de absorber el dióxido de carbono muy abundante en esta zona  y nos proporcionan altos niveles de oxígeno. A su vez afectan a nuestras aves, que se quedan sin hogar; son decenas las que habitan en ellos utilizando sus ramas como soporte para instalar sus nidos.
      Lamentablemente un gran porcentaje de la población solo se acuerda de nuestros árboles cuando ocurre un hecho como este, sin tenerlos en cuenta a diario, cuando están sanos y fuertes y luchando por sobrevivir en las ciudades, en las que a menudo sufren maltratos por parte de la población.
     A diario tienen que absorber los pipís de los perros que hacen sus necesidades sobre ellos, algo que no los beneficia en absoluto, y también tienen que soportar que sus alcorques sean utilizados de cenicero. Pocos son, entre los miles de árboles que hay, los que se libran de ello; cambiando estos dos hábitos ya les ayudaríamos muchísimo.
     He leído en diversas comunicaciones que este árbol ya era viejo y por eso ha podido caerse, nada más lejos de la realidad. Este árbol estaba sano y el único gran problema que ha tenido es la falta de espacio para desarrollar sus raíces. Un terreno asfaltado y adoquinado, y con el añadido de que en los últimos años ha tenido que soportar diversas obras con sus consecuentes daños a las raíces y a su estructura.
     Un árbol no se cae por viejo, no olvidemos que tenemos ejemplares de hasta 300 años no muy lejos de nuestra capital. «Este árbol se ha caído porque ya no podía sostenerse».   
     
Con este artículo no quiero dar más que mi opinión como arborista y conseguir que los que todavía no lo hagáis comencéis a mirar a los árboles de otra manera, mirarlos como lo que son: seres vivos que habitan entre nosotros y gracias a los que podemos tener una mejor calidad de vida en nuestras ciudades.

“Ojalá que entre todos seamos capaces de mirarlos con más respeto, cuidarlos con más conciencia y brindarles, por fin, el lugar y la dignidad que merecen.

Naroa Badía: Arborista por vocación.
Defensora del arbolado por necesidad.

Fotografías realizadas (la primera por el Heraldo de Aragón, la segunda por una servidora)

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03 febrero 2026

MIRTA AGUIRRE (Cuba, 1912-1980)
Sin fin


De la semilla el naranjo

del naranjo el azahar,
del azahar la naranja.

Y otra vez a comenzar.

En semilla está el naranjo
en naranjo está azahar,
en azahar la naranja
y en naranja —¡maravilla!—
la semilla
de sembrar.

¿Quieres que vuelva a empezar?
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