20 octubre 2026

JOSÉ BREA (en facebook)
El almez - Celtis australis
En la fotografía, de referencia Francisco Medina
He escrito en varias ocasiones sobre esta especie por su curiosa relación con el cultivo ancestral de las parras y por tratarse de una de las especies "multiuso" más relevantes en el mundo mediterráneo, ligada a la agricultura desde hace miles de años. Su arraigo viene, además, reforzado por la infinidad de nombres vernáculos que posee y por la diversa toponimia ligada a este árbol.
     Es una especie circunmediterránea que se adentra hacia enclaves "submediterráneos" de Europa. Presenta más de 70 parientes genéricos repartidos por todas las regiones más o menos templadas del mundo, lo que denota su antigüedad. Su tronco recuerda al de otras especies tropicales, aunque su carácter deciduo nos dice que está adaptado a pasar unos inviernos un poco frescos, pero no muy largos.
     Me pareció oportuno compartir este ejemplar singular que conozco desde hace décadas, pero al que no le ha prestado mucha atención. Se encuentra en el cortijo del Buitre (Moratalla). Por el estado de sus ramas y corteza del tronco, mi experiencia me dice que es de los más longevos que conozco. Sus dimensiones del tronco son modestas si lo comparamos con los gigantes de las huertas tradicionales de las sierras béticas, de la huertas murcianas o de otros regiones españolas de clima templado; tiene su lógica: lleva muchas décadas que a malas penas recibe el agua de lluvia sin otro aporte adicional de un regadío esporádico. Además, se encuentra a cierta altitud, unos 1140 m, donde las heladas tardías no lo benefician nada. Posee un diámetro del tronco de unos 2,50 m, insuficiente para lo especificado en la ley de patrimonio arbóreo murciana para considerarlo como singular, aunque como especie sí se encuentra protegido dentro de la categoría "de interés especial".
     Sin duda, habrá que echar mano de la importancia histórica y de la singularidad del entorno para reivindicarlo como árbol digno de protección. Como vengo diciendo últimamente, "al final, siempre se escapan los mejores", una pena.
 
Jose Campayo nos dice...
(...) Se sabe que los monjes Premostratenses al instalar sus monasterios sembraban tres almeces formando un triángulo. Quizás este dato no sea tan conocido pero hoy en día aún se puede apreciar este curioso dato en alguno de los monasterios antiguos de esa orden monástica. Puedo señalar uno bastante conocido ubicado en la provincia de Lérida. Se trata del Real Monasterio de Nuestra Señora de Belpuig y de las Avellanas. Esos árboles siguen robustos y frondosos con más de 6 a 7 siglos.
 
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