12/17/2017

YANNICK CHEREL, (Francia)
Histoires d'arbres, Les vénérables

44 min.  Année: 2017
Disponible : 27/11/2017 au 04/01/2018
Prochaine diffusion : mardi 9 janvier à 07h40

"Histoires d’arbres" nous entraîne à la découverte d’arbres remarquables, à travers celles et ceux qui les protègent. Gardiens d’une culture millénaire, l’araucaria au Chili et le baobab au Sénégal sont des arbres vénérables et vénérés. Refuges des génies ou incarnations d’un esprit, ils représentent un lien fort à la nature et aux ancêtres.
 
https://www.imdb.com/title/tt10850800/

Han realizado seis películas...  aquí
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12/15/2017

Para distinguir los olmos

OLMOS: APRENDE A DISTINGUIRLOS
De "Olmos Vivos"

     No es infrecuente confundir a los olmos con otras especies de porte arbóreo y arbustivo con las que comparte el hábitat. Primero, por tanto, hay que saber si la planta es o no un olmo para luego distinguir, entre ellos, si se trata del olmo común (Ulmus minor), el ciliado (Ulmus laevis), el de montaña (Ulmus glabra) o el siberiano (Ulmus pumila).

¿ES UN OLMO?

     Las hojas son el carácter más robusto para distinguir a los olmos de otras especies. No obstante, la gran variedad de formas que presentan requiere a veces analizar alguna otra característica para afirmar con seguridad que se trata de un olmo. Las especies con las que es más frecuente confundirlas son el avellano, el tilo, el almez, el carpe y, en ocasiones, el chopo o incluso los Prunus.
     El carácter que mejor diferencia al olmo entre todas ellas es la asimetría en la base del limbo (un lado más desarrollado que otro), aunque sea pequeña pues solo lo comparte con el almez del que es fácil diferenciarlo por la forma de la hoja, mucho más alargada.
     Además, mientras que el limbo del olmo se aprecia un único nervio principal del que salen, a ambos lados, nervios secundarios más o menos paralelos (hoja pinnada o forma de peine); si de la base del limbo salen tres nervios principales sería un almez.
     También el tilo presenta hojas asimétricas pero tiene el peciolo más largo.
     Si aún existen dudas, pues no siempre es clara la asimetría de su hoja, o la simetría de alguno de los otros géneros, estos son algunos de los caracteres que permitirán confirmar que se trata de un olmo:
  1. Las hojas se disponen alternas. Es decir, que en el lugar de unión a la rama sólo se encuentra una hoja, no en parejas (opuestas) o en mayor número (verticiladas).
  2. El peciolo es muy corto. El rabillo que une la hoja a la es de longitud muy reducida en relación con la longitud del limbo.
  3.  El borde del limbo es irregularmente aserrado. Los bordes externos tienen que estar recorridos por una línea poligonal que forma generalmente una sucesión de dientes grandes y pequeños.
  4. Los nervios secundarios numerosos, más o menos rectos y prolongados hasta el borde.
     No obstante, dada la precoz floración del olmo, no es infrecuente encontrar olmos sin hojas pero con flores, carácter que también los diferencia. Las flores del olmo son muy pequeñas (menores de 5 mm) y poco vistosas, de color variable, pero siempre agrupadas en glomérulos que, a su vez, están dispuestos de forma alterna en la ramilla. El rabillo que los une a la rama es de tamaño variable según la especie de olmo de que se trate.
     Finalmente, si te encuentras un olmo con hojas y frutos será muy fácil identificarlos. Los frutos son sámaras pequeñas, redondeadas u ovoideas. Son frutos secos cuando están maduros, pequeños (menos de 3 cm el eje mayor), de aspecto laminar y de forma redondeada u ovada, con un pequeño corte en el extremo superior.

¿QUÉ OLMO ES?  La época del año, así como las condiciones en las que vegetan los olmos, son los factores que determinan las características a las que recurrir para identificar la especie de olmo.

Cuando sólo tienen hojas

     No siempre es concluyente el tipo de hoja para diferenciarlos debido a su gran variabilidad morfológica dentro de la misma especie. En el cuadro adjunto se detallan algunos caracteres que mejor los distinguen:

CARÁCTER

Ulmus minor

Ulmus glabra

Ulmus laevis

  Ulmus pumila

Presencia de costillas en las ramillas frecuente no no no
Longitud del limbo < 8 cm < 18 cm < 8 cm < 7 cm
Base del limbo  claramente asimétrica claramente asimétrica claramente asimétrica poco o muy poco asimétrica
Desfase entre lados en la base del limbo generalmente menor que el peciolo menor que el peciolo generalmente mayor que el peciolo mucho menor que el peciolo
Dientes del margen pronunciados pronunciados muy pronunciados pronunciados
Nervios secundarios bifurcados algunos a lo largo del limbo algunos a lo largo del limbo algunos en la base del limbo algunos a lo largo del limbo

Superficie del haz

áspera o suave

áspera o suave

suave

áspera o suave

12/13/2017


JUAN M. GARCÍA CAMPOS, en "La Vanguardia"
¿Cuál es el árbol más común en España?
  • En España hay unos 7.000 millones de árboles, y la encina es la especie predominante
  • Huesca es la provincia con más árboles en su territorio, seguida por Lleida

     A principios de septiembre, la revista Nature publicó una investigación -que partía de un estudio previo realizado por investigadores de la Universidad de Yale- que demostraba que en el planeta Tierra hay unos 3 billones de árboles. Esta cifra es hasta 7,5 veces superior a los datos que se conocían hasta ahora, que cifraba en torno a los 400.000 millones el número de árboles en todo el mundo según un censo calculado en 2008.
     Sin embargo, los investigadores no consideran buenas noticias las conclusiones que arroja este estudio, ya que también se ha constatado que la presencia de árboles en en la Tierra ha disminuido un 46% a causa de la acción del ser humano, responsable del cada vez más acelerado proceso de deforestación. No en vano, cada ser humano destruye dos árboles al año.
     El estudio de 'Nature' ha sido elaborado a partir de los datos de diferentes inventarios repartidos por todos los biomas del planeta. En el caso de España, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF-UAB) ha sido el encargado de analizar los inventarios españoles recopilados en el Tercer ciclo del Inventario Forestal Nacional (IFN3).
     Según estos datos, en España hay unos 7.000 millones de árboles. Las comunidades de Castilla y León y Catalunya son las que más especies arbóreas conservan, mientras que Huesca es la provincia con más árboles en su territorio, seguida muy de cerca por Lleida. En valores relativos, La Rioja, con 694 árboles por hectárea, es la comunidad autónoma con mayor densidad de árboles, seguida de Cantabria, con 653, y Catalunya, con 637.
      La encina es la especie que predomina en todo el territorio español con un 19,12% de los árboles totales, seguida del pino albar (11,09%) y el pino carrasco (9,87%):

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Incluimos lo referente al olivar, que no está presente por ser una especie exclusivamente cultivada; para aclarar el punto de vista de algún lector...
Datos de Bruselas: España cuenta en este momento con un total de 309 millones de olivos, una superficie dedicada a este cultivo de 2,4 millones de hectáreas y de 397.000 olivareros. Esta cifra representaría el 4,4 % del arbolado.
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12/11/2017

TERESA GUERRERO
Hallan en la Antártida fragmentos de 13 árboles de hace 260 millones de años


Erik Gulbranson, geólogo, posa con fragmentos de árboles U
La Antártida conserva todavía zonas vírgenes que siguen dando sorpresas como la que se llevaron Erik Gulbranson y sus colegas. Estos geólogos de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, en EEUU, aprovecharon el pasado verano en el continente helado -de noviembre de 2016 a enero de 2017- para ascender al Promontorio McIntyre, en las Montañas Transantárticas. Allí se encontraron con los restos de árboles que florecieron hace 260 millones de años, es decir, son anteriores incluso a los dinosaurios.
     En concreto, hallaron fragmentos de 13 ejemplares que, según Gulbranson, formaban parte de un bosque que debió ser bastante distinto a los que existen en la actualidad en otras zonas del planeta. Durante el periodo Pérmico, que acabó hace 251 millones de años con una gran extinción que se llevó por delante al 90% de las especies, los bosques estaban formados por diferentes tipos de plantas y árboles. "Lo más sorprendente de nuestra investigación es que el patrón de vegetación, es decir, los tipos de plantas que crecían juntas, variaban a lo largo del continente. También cambiaba la densidad de los bosques", explica Gulbranson a este diario.
     La expedición estaba compuesta por cuatro geólogos y un montañero. "Acampamos en el glaciar Shackleton y exploramos las montañas de los alrededores en avión", recuerda. La principal razón por la que acabaron yendo al Promontorio McIntyre fue porque los otros lugares que habían seleccionado "resultaban inaccesibles debido a los vientos extremadamente fuertes, a veces de 40 nudos (74 kilómetros por hora) y a las malas condiciones para aterrizar".
     Según el geólogo, los 13 árboles pertenecen al mismo género, pero podrían ser de varias especies. "Estos árboles tenían que ser capaces de sobrevivir y florecer en una gran variedad de condiciones", dice Gulbranson. Y es que, aunque durante ese periodo la Antártida "era más húmeda y cálida que ahora", habrían tenido que soportar la oscuridad total durante los cuatro meses del invierno y la luz perpetua durante otros cuatro o cinco meses.
     "Probablemente, la Antártida se parecía entonces a la actual Siberia y a la taiga (el bosque boreal) del hemisferio norte. Grandes sistemas fluviales cruzan el continente y sabemos que también allí había grandes lagos", recrea.
     "Es probable que hubiera nieve durante el invierno austral pero que se derritiera durante el verano", señala el paleoecólogo, que en enero regresará a la Antártida para investigar cómo y por qué cambió el clima, causando esa gran extinción.

Extinción masiva
     Una de las teorías más aceptadas para explicar la desaparición de tantas especies sostiene que se produjo un gran incremento de gases de efecto de invernadero en la atmósfera, como metano y dióxido de carbono, que habría desencadenado una extinción masiva de animales y plantas. Los científicos especulan con que toneladas y toneladas de gases de efecto invernadero habrían sido emitidas a la atmósfera durante las erupciones volcánicas que tuvieron lugar en Siberia en el transcurso de 200.000 años.
     Cuando el bosque del que ahora han encontrado restos fosilizados estaba en su plenitud, hace 260 millones de años, la superficie terrestre estaba agrupada en dos enormes continentes, uno en el norte y otro en el sur. La Antártida formaba parte de Gondwana, el bloque continental que se expandía por el Hemisferio Sur y que incluía los territorios que hoy ocupan Sudámerica, África, India y la Península Arábiga.



Huellas de vida antigua
     Hace más de un siglo que se descubrieron los primeros fósiles en la Antártida. Durante la expedición al Polo Sur realizada entre 1910 y 1912 por el británico Robert Falcon Scott (1868-1912) se encontraron algunos de ellos. Scott y sus colegas fueron hallados congelados en su tienda, pero antes de morir habían logrado reunir unos 18 kilos de rocas fosilizadas que contenían plantas con semillas.
     Las misiones modernas también han ido poco a poco recolectando pruebas de la fauna y flora que vivió en esta remota región del planeta en el pasado. Una colección que tiene ya cientos de fósiles que prueban que fue un territorio propicio para la vida. Por ejemplo, en 2006 un equipo argentino encontró el esqueleto completo de un plesiosaurio, un reptil marino de 1,5 metros que se extinguió hace unos 65 millones de años. Los científicos creen que el animal vivía en un océano mucho más cálido que ahora y murió hace 70 millones de años, posiblemente como consecuencia de una erupción volcánica. También se han encontrado fósiles de aves de la misma época. Jane Francis, de la Universidad de Leeds, ha hecho más de una decena de expediciones a la Antártida, donde ha encontrado restos de los últimos árboles que poblaron el continente (con una antigüedad de unos tres millones de años) antes de que quedara totalmente helado. En los años 90, se encontraron en la Antártida los primeros fósiles de dinosaurio. Cryolophosaurus ellioti o Glacialisaurus hammeri son algunas de las especies que poblaron la Antártida.

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