12/17/2020

La Lloca de Canals - Venerar, adorar, honrar, admirar, respetar, reverenciar, considerar, amar, idolatrar, ensalzar...

VICENT ANDRÉS ESTELLÉS (Valencia, 1924-1993)
La Lloca de Canals, Com. Valenciana

Vicent Andrés Estellés
En el año 2014 se cumplieron cien años desde que se plantó este magnífico platanero. En el acto conmorativo del centenario el dibujante valenciano Paco Roca al entregar al municipio un cartel dijo: “no se puede disociar la imagen de este árbol de lo que significa para los vecinos de Canals; por eso, quise conocer bien su historia, con el objetivo de plasmar sobre el papel todo el acervo cultural que lleva ligada la Lloca”.
      A su vez el botánico Bernabé Moya, que pronunció una charla centrada en la historia del Día del Árbol y en la figura de Rafael Janini, indicó que “la relevancia de la Lloca de Canals tiene un doble valor: botánico, por todas las características que la hacen diferente a otros ejemplares; y social, por la importancia que ha adquirido durante este siglo de vida que acaba de cumplir en las costumbres de los vecinos y vecinas de Canals”.
      ‘La Lloca’, este es el nombre que las gentes de Canals le dan a su plátano de sombra, cuyo nombre responde -para los no conocedores del idioma- a las gallinas cluecas. Fue plantado por los vecinos el Día del Árbol de 1914. Ha alcanzado una altura de 25m y un perímetro, a 1,30 de altura, de 4,6m. Ahora es punto de encuentro, su majestuosa copa proyecta sobre niños y ancianos su sombra, su compañía, su serenidad. Como clueca se muestra generosa y apenas necesita cuidados, si acaso alguna ligera poda cada decenio. Cerca de la pedanía de Aiacor, en el río Sants de la Pedra, se ha plantado otro platanero que esperamos se haga tan grande como la Lloca.
     El poeta valenciano Vicent Andrés Estellés (1924-1993) hace un tiempo le dedicó este poema:

La lloca

Molta és l’anomenada de la Lloca,
car davall de les branques d’aquest arbre,
com si fos un temple, ple de marbre,
la gent s’ho congrega amb fe no poca.

I delibera allí, a la seua soca,
com si fos el Mur de les lamentacions,
diu els precs i fa les confessions,
i després, amb amor, l’arbre toca.

Car allí es pot forjar qualsevol cosa,
una boda o una revolució.
S’hi pot trobar el crèdit o l’esposa,

s’hi pot fer tertúlia, declaració
i es pot sortir alegre i sense nosa.
Vet aquí de la Lloca el gran ressó.
Cartel de Paco Roca para el centenario de La Lloca

-----

12/15/2020

Takahashi en Okayama, el cronista de Japón (013)

TAKAHASHI HIROSHI
El ichō del templo de Bodaiji, en Okayama

Especie: Ichō (Ginkgo biloba, familia Ginkgoaceae, género Ginkgo)
Dirección: :Kōen 1528, Nagi-chō, Katsuta-gun, Okawaya-ken 708-1307
Perímetro del tronco:11,9 m.   Altura: 30 m.     Edad: 900 años.
Designado Monumento Natural Nacional.
Tamaño: ★★★★   Vigor: ★★★★★   Porte: ★★★★   Calidad del ramaje: ★★★★
Majestuosidad: ★★★★★

      Hace tiempo, el templo de Bodaiji de la localidad de Nagi, en Okayama, quedó abandonado y ofrecía una ruinosa imagen, pero ahora luce tan bello que parece otro, pues todo su recinto es objeto de un cuidadoso mantenimiento y hasta se le ha dotado de parking. En un rincón del recinto del templo se alza un gigantesco ichō (Ginkgo biloba) masculino, que está catalogado como el mayor de la región de Chūgoku en su especie. Según una tradición del templo, el sabio budista Hōnen (1133-1212), fundador de la secta de la Tierra Pura (Jōdoshū), en un gesto de determinación en su empeño por coronar con el éxito su formación religiosa, clavó su bastón en la tierra. El bastón germinó y creció hasta convertirse en el venerado árbol. Sea cierta o no la leyenda, llaman la atención en este árbol sus raíces aéreas, popularmente conocidas como chichi (tetas), que cuelgan en gran número de sus ramas. El árbol tiene también un magnífico ramaje, con muchas ramas menudas que surgen como agujas de las ramas más grandes. Esta maraña de raíces aéreas y puntiagudas ramillas que cubren su grueso tronco y sus ramas horizontales merece de por sí una visita. El suyo es un vigor tal que el viejo dicho de “cada vez más viejo y cada vez más fuerte” parece hecho para él. Como suele ocurrir con muchos ichō, también este ejemplar tiene un perímetro mayor a una cierta altura que en la base, pero la impresión visual es, en todo caso, mucho más fuerte que la que puede dejarnos cualquier medida. Uno de los más llamativos ichō de la mitad occidental del país.
Número 013

-----

12/13/2020

Lupias o lobanillos

LUPIAS O LOBANILLOS

Una lupia o lobanillo es un abultamiento formado en el árbol, generando deformaciones llenas de pequeños nudos producidos por yemas latentes. La madera de estas excrecencias, conocida comercialmente como madera de raíz, es muy apreciada en ebanistería por su bello aspecto.
     Es un tipo de agalla que afecta al tejido leñoso de las plantas, resultado de alguna perturbación sufrida por un árbol. Las causas más habituales son los ataques de insectos, la poda o la fractura. Por estas lesiones se introducen los microorganismos que generan el crecimiento desordenado de las fibras leñosas. La mayoría de los nódulos se desarrollan bajo del suelo, adheridos a las raíces como un tipo de tumores que generalmente no se descubren hasta que el árbol muere o se cae. Estos nudos, a veces, aparecen como grupos de protuberancias bulbosas conectadas por un sistema de raíces en forma de cuerda.
     En algunas especies de árboles las lupias crecen hasta alcanzar grandes tamaños. Entre los más grandes se encuentran los formados en las secuoyas costeras (Sequoia sempervirens), en las que alcanzan tamaños de hasta 8 m, y pueden rodear todo el tronco. El lugar donde se han localizado algunas de las lupias más grandes   del mundo es Port McNeill (Columbia Británica).
     No hemos visto fotos de la lupia más grande que fue cortada en enero de 2009, no sin controversia, en Tamworth, Nueva Gales del Sur, Australia. Estaba situada a 2 m de altura, con una forma que se asemejaba a un trombón.

Madera de raíz de alerce en bruto (Ayrshire, Escocia)
Madera de raíz de alerce en bruto (Ayrshire, Escocia)
Un guardabosques inspecciona una secuoya talada ilegalmente para obtener madera de raíz (Parque nacional y estatal de Redwood, California)
Un guardabosques inspecciona una secuoya talada ilegalmente para obtener madera de raíz (Parque nacional y estatal de Redwood, California)
      Es una madera muy apreciada por su belleza y rareza, caracterizada por el aspecto arremolinado de sus fibras. Es utilizada por fabricantes, artistas y escultores de madera. Hay varios tipos bien conocidos de madera de raíz, entre los que se pueden citar por su interés comercial al abedul, castaño, arce, eucalipto, fresno, nogal o sequoia... Son muy valorados, y se cortan en chapas para muebles, incrustaciones en puertas, marcos de cuadros, objetos domésticos, paneles y molduras interiores de automóviles, instrumentos musicales y torneado de madera.
     La madera de raíz es muy difícil de trabajar a mano o en torno, porque su veta está retorcida y entrelazada, lo que hace que se astille o se rompa de manera impredecible. Esta "veta salvaje" hace que sea extremadamente densa y resistente a las roturas, siendo adecuada para fabricar cuencos o mazas.
      Las grandes secuoyas de los parques nacionales en el oeste de los Estados Unidos e incluso en los parques nacionales y estatales de Redwood, han sido objeto de expolio de lupias de gran tamaño, debido al gran valor comercial. Los furtivos al cortar los nudos de los troncos exponen al árbol a graves infecciones y enfermedades, o talan el árbol para obtener los nudos situados a diversas alturas.
Lupia expuesta en la Universidad de Alberta, Canadá. Mide 127x101x106 cm.
      La página www.miguelenruta.com, hablando del Templo de Confucio de Beijing, nos presentan este viejo ciprés vestido de lupias y nos dice: "Por último, cabe destacar la presencia de árboles antiguos, destacando un ciprés de más de 500 años de antigüedad y que es conocidos como Touch Evil Cypres, debido a una leyenda en la que se cree que este árbol era capaz de distinguir a las personas virtuosas y a las malvadas..." aunque la leyenda, creo, se le atribuye a la tuya oriental (Platycladus orientalis) en el mismo templo.



Duke of W4 - 47° 42′ 15" N, 14° 52′ 39″ E  - Agosto 2012, Austria
Roble de las Verrugas de Ares del Maestrat, Castellón
Ahuehuete de Santa María del Tule, Oaxaca, México. En este árbol los "niños guía" juegan con los turistas para enseñarles lo que ellos ven en las lupias del gran árbol... que si el elefante, el león, el dragón... un juego de niños del que no puedes sustraerte.
Fagus sylvatica en un bosque en Lainshaw, Escocia
Texto y fotos de la red 
https://dem.colmex.mx/ver/lupia
https://es.wikipedia.org/wiki/Lupia
https://hive.blog/hive-127788/@capp/burl-in-a-tree-lobanillo-en-un-arbol
-----

12/11/2020

La leyenda El Toborochi

EL TOBOROCHI, leyenda guaraní

      El Toborochi es un arbol nativo de las selvas tropicales y subtropicales de Sudamérica. Conocido también como árbol botella tiene la particularidad de florecer en plena estación invernal cuando la mayoría de los arboles empiezan a perder sus hojas. Con sus flores de color rosado anuncian la llegada del frío y del otoño.
 
      Cuenta una leyenda boliviana que hace mucho tiempo los espíritus de la oscuridad -los Aña- vivían en la tierra como personas, aterrorizando a los primeros guaraníes asesinando a los hombres y secuestrando a las mujeres.
      En una pequeña aldea vivía una muchacha llamada Araverá -Destello en el Cielo-, hija del gran Cacique Ururutï -Cóndor Blanco-. Ella se había casado con el dios Colibrí, Chinu Tumpa, y esperaba un hijo en muy poco tiempo, el mismo que esperaban que se convertiera en el mejor Chamán -Paye- de la región, capaz de derrotar a todos los espíritus del mal.
      Los Aña, al enterarse de la noticia, se propusieron matar a Araverá. Montados en sus caballos alados que lanzaban fuego se dirigieron hacia la aldea; pero Araverá, que ya sabía del peligro escapó volando hacia los últimos confines del universo en la sillita voladora que le había regalado su esposo Colibrí.

      Los Aña la buscaron en el fondo de las aguas, debajo de la tierra y más allá de las estrellas. Cuando la sillita voladora ya no pudo aguantar el peso de Araverá y de su pequeña criatura dentro de su vientre, descendieron a la tierra y se ocultaron dentro de un Toborochi. Los Aña pasaron de largo y nunca pudieron encontrarlos. Ahí adentro, en la barriga del Toborochi, Araverá tuvo a su hijo. El niño creció y vengó la maldad de los Aña, pero su madre se quedó atrapada en la barriga del Toborochi. 
     Cuenta la leyenda que, al llegar el frío, Araverá sale convertida en una hermosa flor rosada para que los colibríes vayan a disfrutar de su néctar. 

---Fin---