3/27/2019

MONUMENTO NACIONAL FLORISSANT FOSSIL BEDS (Colorado, EUA.) 

     Los tocones de grandes árboles fosilizados son bastante frecuentes. Aquí aparecen “tocones” (“stumps”) de sequoias (“redwood tree”, cuyo nombre científico es Sequoia sempervirens) en su posición original, los que se preservaron cuando en el Cenozoico medio (hace poco más de 35 millones de años) fueron cubiertos por depósitos de lahares y cenizas volcánicas del centro volcánico Guffey. Los troncos aparecen muy deteriorados, pues en algún momento se empleó dinamita para movimiento de rocas en el lugar.
Fotografías de: http://www.mountainjackpot.com/wp-content/uploads/2013/04/Florissant-Fossil-Beds-National-Monument.jpg

      En un valle de montaña cubierto de hierba en el centro de Colorado se encuentra este yacimiento, uno de los yacimientos de fósiles más ricos y diversos del mundo. Los tocones de secoyas petrificadas de hasta 4m de ancho y miles de detallados fósiles de insectos y plantas revelan la historia de un Colorado prehistórico muy diferente.
      El monumento nacional Florissant Fossil Beds está ubicado en el Condado de Teller, Colorado. Es famoso por los abundantes y excepcionalmente bien preservados fósiles de insectos y plantas que se encuentran en las lutitas. A medida que las diatomeas caían al fondo del lago, cualquier planta o animal que moría era preservado. Finas capas de arcillas y lodos intercalados con capas de cenizas forman "pizarras de papel" que contienen fósiles bellamente preservados. 
      El nombre Florissant proviene de la palabra francesa florecer. A fines del siglo XIX, turistas y excavadores llegaron a este lugar para observar la vida silvestre y recolectar muestras para colecciones y estudios. El bosque petrificado, que ahora es una de las principales atracciones, perdió gran parte de los fósiles porque los coleccionistas se llevaron parte de la madera petrificada.  
     Durante la década de 1860 a 1870, el área fue cartografiada por geólogos. Los paleontólogos siguieron poco después para recolectar fósiles para la investigación. En 1969 se creó el Monumento Nacional Florissant, después de una larga batalla legal entre los propietarios de tierras locales y el gobierno federal. Hoy, el parque recibe aproximadamente 60.000 visitantes al año, y es lugar de investigaciones paleontológicas. 

Fósiles

      Irónicamente, el material volcánico que causó tanta destrucción llevó a la preservación de los fósiles dentro de las lutitas de la Formación Florissant. Cuando la ceniza fue depositada en el paisaje, fue transportada por el agua a través de arroyos y lahares hasta el lago. Los lahares luego cubrieron la base de las secuoyas que vivían en ese momento, y los troncos de los árboles se fosilizaron. A través de la permineralización, los precipitados que se encontraban en el agua subterránea fluyeron a través de los troncos de los árboles, reemplazando la materia original con minerales silíceos, reemplazando la materia orgánica con sílice. Este proceso de mineralización condujo a la preservación de los tocones de los árboles.
      Dentro del lago, los depósitos volcánicos se depositaban periódicamente en el lago. El material volcánico era rico en sílice. En el lago abundaban las diatomeas, cuyas conchas también estaban compuestas de sílice. La afluencia de más sílice provocó que las diatomeas florecieran en el lago. A medida que la población de diatomeas aumentaba masivamente, los episodios volcánicos, al mismo tiempo, causaba grandes muertes de la biota local. Cuando las plantas y los animales murieron, sus hojas y cuerpos cayeron al lago que, finalmente, acumuló grandes cantidades de materia orgánica en su fondo. Este proceso se repitió a menudo, posiblemente cada año, a medida que la escorrentía de la lluvia se acumuló en el lago, lo que provocó brotes y desapariciones cíclicas de diatomeas. Las floraciones y extinciones de diatomeas crearon capas de depósitos de ceniza y arcilla, llamadas coplas, que dieron como resultado muchas capas delgadas de sedimentos. Cada microcapa de ceniza y arcilla se compactó superponiendo sedimentos para crear "pizarras de papel" (generalmente entre 0,1 y 1,0 mm de grosor). Dentro de estas lutitas de papel se encuentran los fósiles mejor conservados en la formación. Sobre la base de esta información, se ha estimado que el lago podría haber durado de 2.500 a 5.000 años, si las coplas de diatomeas representan ciclos anuales. 

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     Las diatomeas poseen una característica especial y que las distingue de otros organismos microscópicos e incluso de otras algas. Las diatomeas se hallan rodeadas por una pared celular única, hecha de sílice opalino (dióxido de silicio hidratado) muy resistente, llamada frústula y que cumple una función análoga a la del esqueleto de los vertebrados, protege y da una estructura definida y particular a estas microalgas. Estos caparazones cristalinos de las diatomeas son similares a piedras preciosas que brillan como joyas orgánicas cuando se observan a través de una lente de microscopía.
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3/24/2019

BÜKKÁBRÁNY, Hungría

     Hace pocos años, en la mina de lignito del Bükkábrány, las labores descubrieron 16 troncos fosilizados de Taxodium distichum (Ciprés de los pantanos), especie dominante en la formación del lignito de este yacimiento que data del Mioceno. Se estima que las dunas de arena impulsadas por el viento, cubrieron estos troncos impidiendo su transformación en lignito y preservándolos en pie, en su lugar de crecimiento.
Fotografía compartida por Préhistorique Dunkleosteus
     Estos cipreses vivieron hace ocho millones de años. Tenían una altura de 40 metros y dieron origen a la actual mina de lignito que alimenta una de las centrales eléctricas más grandes de Hungría.
     El descubrimiento, el primero de árboles tan antiguos en Europa, provocó mucho revuelo entre los científicos, ya que les permitió estudiar mejor el clima del Mioceno.
Más información
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3/21/2019

POLO & PAN,  Canopée



Histoire improbable de la fantaisie 
Proche de l'équateur à un point précis 
Latitude 500 longitude 36
Au cœur de la forêt à cette interstice 
Dans ta tenue d'Ève verdoyante 
Tu étais d'une beauté étourdissante 
Des oiseaux nous chantaient leur mélopée 
Et nous vivions heureux dans la canopée 
Jungle sauvage ouvre tes bras 
Il en faut peu pour toi et moi 
Prenons racine dans les bois 
Enfants naïfs ou hors-la-loi 
Les quilles plantées dans un ruisseau 
Écoute chanter ce drôle d'oiseau 
Il nous invite un peu plus haut 
À partager nos idéaux 
Histoire mémorable d'une rêverie 
Que nous vivions ensemble en Amazonie 
Un retour aux sources, vie sans artifices 
A deux dans la forêt loin des maléfices 
Dans la torpeur noire et luxuriante 
D'une jungle aux lianes exubérantes 
Les arbres millénaires nous ont adoptés 
Et nous vivions heureux dans la canopée 
Jungle sauvage ouvre tes bras 
Il en faut peu pour toi et moi 
Prenons racine dans les bois 
Enfants naïfs ou hors-la-loi 
Les quilles plantées dans un ruisseau 
Écoute chanter ce drôle d'oiseau 
Il nous invite un peu plus haut 
partager nos idéaux.

 Ilustración de Minerva GM
DOSEL FORESTAL

Historia improbable de la fantasía
Cerca del ecuador en un punto preciso
Latitud 500 longitud 36
En el corazón del bosque en este intersticio
En tu traje verde de Eva
Eras de una belleza espectacular
Las aves cantaban su melodía
Y vivíamos felices en la copa de los árboles
Jungla salvaje abre tus brazos
Ambos necesitamos muy poco
Echemos raíces en el bosque
Niños ingenuos y rebeldes
Las quillas clavadas en un arroyo
Escucha cantar a esa extraña ave
Nos invita a subir un poco más alto
A compartir nuestros ideales
Historia memorable de un ensueño
Que vivimos juntos en la Amazonia
Regresamos a los orígenes, sin nada artificial
Los dos en el bosque lejos de la maldad
En el letargo negro y frondoso
De una jungla con lianas exuberantes
Los árboles milenarios nos han adoptado
Y vivimos felices en sus copas
Selva salvaje abre tus brazos
Ambos necesitamos muy poco
Echemos raíces en el bosque
Niños ingenuosy rebeldes
Las quillas clavadas en un arroyo
Escuché cantar esta extraña ave
Nos invita a subir un poco más alto
A compartir nuestros ideales
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3/16/2019

VÍCTOR S. VÉLEZ
Catedrales de madera, raíces de León
En LaNuevaCrónica.com
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     La provincia de León cuenta con 46 árboles catalogados como «monumentales», algunos con más de 1.000 años, según la plataforma internacional ‘Monumental Trees’. Repartidos por todo el territorio, su elección se encuentra motivada por su elevada edad, su destacable altura y grosor o ciertos elementos de singularidad que los hacen únicos.
      El Bierzo, especialmente en la zona de los Ancares, y la Montaña oriental son las comarcas que presentan un mayor número de árboles monumentales. La mayoría de estos ejemplares cuentan con apodos y sobrenombres de larga tradición y son reconocidos y apreciados por los vecinos de los entornos en los que echaron sus raíces. Algunos incluso sirven como reclamo turístico y lograr atraer un buen número de visitantes a los bosques en los que habitan.

     Aunque la mayor parte de estas 46 joyas arquitectónicas de la naturaleza leonesa son grandes robles, también se puede encontrar en la lista algún que otro castaño, olmo, nogal, alcornoque, haya o tejo. Otros son incluso más inusuales como el cedro del Himalaya del patio de El Albéitar, único árbol de la capital leonesa en este catálogo.

‘El Cantín’ y otros milenarios

     Uno de los más espectaculares de la provincia y el más ancho, con un grosor de casi 13 metros de circunferencia, es ‘En Cantín’ de Villasumil. Ubicado en el corazón de la reserva de la biosfera de los Ancares leoneses, se trata de una catedral milenaria de espectaculares raíces y corteza que ostenta el honor de ser el castaño más viejo de España.
      En cuanto a la altura el mayor gigante que tiene León, según ‘Monumental Trees’, es un álamo negro que se encuentra en Fabero a orillas del arroyo Coucilleros. Un roble en Oseja de Sajambre, el castaño de Morla de la Valdería en el municipio de Castrocontrigo o la encina carrasca conocida como ‘Xardón de Peruchín’ junto a la cementerio del pueblo berciano de Otero, son otros de los techos vegetales de la provincia.
      Sin embargo aunque su sombra sea más alargada, ninguno puede competir con el habitante más anciano de la provincia: el tejo milenario de San Cristóbal de la Valdueza. También conocido como ‘El Teixo’, los expertos lo catalogan como el segundo tejo con mayor edad de Europa, con al menos 1.200 años sobre sus raíces. Sobre la quinta de los mil años también estarían ‘El Cantín’ de Villasumil de Ancares’, ‘El Mayoral’ de Almanza o el ‘Roblón de la Loma Cueto Rey’ ubicado en el paraje de Las Hormas en Riaño.
      Todos ellos únicos y singulares, se encuentran escondidos en los bosques del territorio leonés como silenciosos testigos del paso de los siglos. El ‘Humeiro da Coutiña Grande’, ‘La Potrona’, el nogal del ‘Tío Eusebio’, el ‘Roble Jatero’, el tejo ‘de Borbonejo’, la secuoya ‘de Villa Clara’ o el ‘Zufreiro del Frade’, son solo algunos de los nombres de estos monumentos naturales que esconden increíbles historias en lo más profundo de sus centenarias raíces. 

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