REVISTA NATURE, en Sinc
El Amazonas captura menos carbono porque los árboles acortan su vida
 |
Bosque amazónico en Brasil. /Peter van der Sleen. |
En las últimas décadas, la selva amazónica ha actuado como un gran
sumidero de carbono ayudando a frenar el ritmo del cambio climático. Sin
embargo, un artículo publicado hoy en
Nature indica que esto
comienza a cambiar. Los bosques están perdiendo su capacidad de capturar
carbono de la atmósfera porque la tasa de mortalidad de los árboles se
ha incrementado, según un amplio estudio que ha analizado datos de 30
años en una serie de parcelas forestales y en el que han participado
casi 100 investigadores.
El dióxido de carbono (CO2) es un
ingrediente clave para la fotosíntesis, así que el aumento de su
presencia en la atmósfera, inicialmente estimuló el crecimiento de los
árboles de la Amazonia, que a su vez necesitaban absorber aún más
carbono. Sin embargo, a más largo plazo este fenómeno ha tenido
consecuencias inesperadas. Todas las fases de la vida de los árboles se
aceleran, “viven más rápido”, dicen los investigadores, así que también
mueren más jóvenes.
Las tasas de mortalidad se han incrementado
más de un tercio desde mediados de la década de 1980 y esto está
afectando a la capacidad del Amazonas para almacenar carbono, según los
datos recogidos en Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela,
Guayana y Guayana Francesa.
“Todavía no entendemos lo suficiente cuál es la relación entre el
crecimiento de los árboles y su mortalidad”, afirma en declaraciones a
Sinc Roel Brienen, investigador de la Facultad de Geografía de la
Universidad de Leeds, que ha liderado el trabajo. Por eso, aunque los
niveles de CO2 sigan aumentando en el futuro, no cree que necesariamente
la vida de los árboles siga acortándose.
“Tiene que haber un
límite, de la misma forma que existe un límite en la estimulación del
crecimiento”, asegura, puesto que los nutrientes son limitados y el
incremento de las temperaturas, que también prevé el cambio climático,
podría frenar el crecimiento acelerado de la vegetación que se ha
observado en la actualidad.
Los científicos creen que las
recientes sequías y las temperaturas inusualmente altas en la Amazonia
también pueden haber tenido cierta influencia en estos resultados.
Aunque el aumento de la mortalidad de los árboles comenzó mucho antes de
la intensa sequía de 2005, la ausencia de precipitaciones parece haber
incrementado las muertes de árboles en millones.
En cualquier
caso, el artículo no deja lugar a dudas sobre la pérdida de capacidad de
esta región como sumidero de carbono. Desde los años 90, la cantidad de
CO2 que almacena la biomasa de los bosques amazónicos ha disminuido a
la mitad y en la actualidad ya ni siquiera absorben las emisiones de
combustibles fósiles de América Latina.
Los bosques almacenan
carbono en forma de biomasa en sus tallos, hojas, raíces o en la materia
orgánica del suelo. Por eso, estos nuevos datos son especialmente
llamativos en relación con las previsiones sobre cambio climático, ya
que muchos modelos dan por supuesto el aumento continuo del
almacenamiento de carbono por parte de los bosques tropicales y ahora se
demuestra justo lo contrario.
Reducir las emisiones, aún más necesario
“Esperamos
que este trabajo sirva de acicate para mejorar los modelos, que también
deben simular la mortalidad de los árboles”, comenta Roel Brienen. “De
las emisiones humanas de CO2, el 45% son absorbidas por el océano y la
tierra, pero más de la mitad vuelve de nuevo a la atmósfera. Si
observamos que otros bosques tropicales también pierden su papel como
sumidero y esta situación continúa en el futuro, necesitaríamos recortes
más profundos en las emisiones de gases de efecto invernadero”,
declara.
A partir de este trabajo, los científicos se plantean,
por un lado, comprender mejor el aumento de la mortalidad de los
árboles, y por otro, extender el estudio a bosques de todo el mundo a la
vez que siguen vigilando la Amazonia.
El trabajo publicado por
Nature
ha sido coordinado por la Red Amazónica de Inventarios Forestales
(RAINFOR), una singular red de investigación dedicada a monitorear los
bosques amazónicos en 321 parcelas forestales permanentes de la Amazonia
distribuidas por los ocho países participantes y que juntas suman seis
millones de kilómetros cuadrados. Los investigadores han identificado y
medido 200.000 árboles y han registrado la muerte y el nacimiento de
otros muchos desde la década de 1980.
Informción
http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-Amazonas-captura-menos-carbono-porque-los-arboles-acortan-su-vida
-----