5/17/2017

DIONISIA GARCÍA (Albacete, 1929)
El árbol del paraíso


                                       A Margarita Arnedo
                                                  In memorian


El árbol del paraíso nos albergaba
entre el huerto y la casa.
Sus cenicientas hojas
parecían tocar la media luna,
el firmamento, tan a la mano entonces,
y vivas las estrellas
a nuestros ojos de niños pueblerinos,
acercarnos a la naturaleza.

Recuerdo los atardeceres
bajo el árbol y su aroma,
donde un día me anunciaron
la entrega del arca
con los vestidos de mi madre,
a quien no conocí.
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5/14/2017

Sentado debajo de un Árbol de Mango
Por Doki


Sentado debajo de un mango,
debajo de un árbol de mango
sentado me puse a pensar
los árboles tenemos que cuidar
ellos nos dan sombra, limpian el aire, también son la casa de muchos animales,
hormigas, ardillas y orangutanes, buhos y lindos tucanes
y me di cuenta qué importante son los árboles
por eso tenemos que cuidar.

Sentado debajo de un mango
debajo de un árbol de mango
sentado me puse a pensar
en un colibrí me vino a saludar
bailando y cantando de flor en flor,
son indispensable en la polinización
gracias a ellos, hay flores de colores y rica fruta de todo los sabores
y me di cuenta que importante son los colibrís, por eso los tenemos que cuidar.

Sentado debajo de un mango
debajo de un árbol de mango
sentado me puse a pensar
que un sapo saltando me vino a saludar
pueden ser feos, pero son muy importante
en nuestro jardín nos ayudan bastante
a veses los insectos. Pueden ser demasiado
ellos son la comida favorita de los sapos
entonces me di cuenta que importante son las ranas y los sapos
por eso los tenemos que cuidar.

Sentado debajo de un mango
debajo de un árbol de mango
pensando en todo lo que pude ver, a esa bonita conclusión llegué
todo somos necesarios
árboles, loros, monos, flores, sapos,
todo somos necesarios
para cuidar la vida
para que el planeta este a salvo
todos somos necesarios.

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5/12/2017

AYUNTAMIENTO DE BURGOS
Fichas de los árboles destacables de la ciudad

Fichero adjunto descargables con las Fichas de Árboles Destacables

5/10/2017

JEAN-PIERRE CLARIS DE FLORIAN (Francia, 1755-1794)
El viejo árbol y el jardinero
Liv. II, Fable II

Un jardinero, en su jardín,
tenía un viejo árbol estéril;
era un gran peral que una vez fue fértil,
pero había envejecido, tal es nuestro destino.

El ingrato jardinero una mañana quería abatirlo;
así que toma su hacha.
Con el primer golpe el árbol le dice:
Respeta mi edad, y recuerda la fruta
que te he dado cada año.

La muerte me va a llevar, apenas me queda un instante,
no mates a un moribundo
que fue tu benefactor. Te corto con pena,
respondió el jardinero, pero necesito madera.

Entonces, canturreando a la vez,
un centenar de ruiseñores
exclamaron: perdónale, no le tenemos más que a él;
cuando tu esposa viene a sentarse a su sombra,
nosotros la alegramos con nuestro dulce trino;
Está sola a menudo, nosotros entretenemos su aburrimiento.

El jardinero los caza y se ríe de su petición;
golpea por segunda vez. Un enjambre de abejas
sale inmediatamente del tronco, diciéndole: párate,
escúchanos, hombre inhumano,
si nos dejas este hueco,
cada día te daremos
una deliciosa miel que puedes en la ciudad
llevar y vender sus destellos.
¿Esto os importa? Lloro de ternura,
-responde el avaro jardinero-.
Eh! ¿Qué no haría yo por este pobre peral
que me alimentó en su juventud?

Mi esposa viene a veces a escuchar a estos pájaros;
esto es suficiente para mí: que canten tranquilos.
Y vosotras, que os dignáis aumentar mi placer,
Quiero para vosotras sembrar  de flores todo este lugar

Dicho esto, se va, seguro de su recompensa,
y deja vivir al viejo tronco.

Estad seguros con el reconocimiento
cuando responde al interés.

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Le vieux arbre et le jardinier

Un jardinier, dans son jardin,
avoit un vieux arbre stérile ;
c’étoit un grand poirier qui jadis fut fertile :
mais il avoit vieilli, tel est notre destin.

Le jardinier ingrat veut l’abattre un matin ;
le voilà qui prend sa cognée.
Au premier coup l’arbre lui dit :
respecte mon grand âge, et souviens-toi du fruit
que je t’ai donné chaque année.

La mort va me saisir, je n’ai plus qu’ un instant,
n’assassine pas un mourant
qui fut ton bienfaiteur. Je te coupe avec peine,
répond le jardinier ; mais j’ai besoin de bois.

Alors, gazouillant à la fois,
de rossignols une centaine
s’écrie : épargne-le, nous n’avons plus que lui :
lorsque ta femme vient s’asseoir sous son ombrage,
nous la réjouissons par notre doux ramage ;
elle est seule souvent, nous charmons son ennui.

Le jardinier les chasse et rit de leur requête ;
il frappe un second coup. D’abeilles un essaim
sort aussitôt du tronc, en lui disant : arrête,
écoute-nous, homme inhumain :
si tu nous laisses cet asyle,
chaque jour nous te donnerons
un miel délicieux dont tu peux à la ville
porter et vendre les rayons :
cela te touche-t-il ? J’ en pleure de tendresse,
répond l’avare jardinier :
eh ! Que ne dois-je pas à ce pauvre poirier
qui m’a nourri dans sa jeunesse ?

Ma femme quelquefois vient ouir ces oiseaux ;
c’en est assez pour moi : qu’ils chantent en repos.
Et vous, qui daignerez augmenter mon aisance,
je veux pour vous de fleurs semer tout ce canton.

Cela dit, il s’en va, sûr de sa récompense,
et laisse vivre le vieux tronc.

Comptez sur la reconnoissance
quand l’intérêt vous en répond.

Illustration de JJ. Grandville

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