11/17/2016

ANAMARÍA MAYOL (Argentina, 1953)
Árbol en algún bosque

Tal vez antes de ser mujer
fui árbol en algún bosque
y mis ramas crecían hacia el cielo
siempre intentado ver
el horizonte

y estuve allí por siglos
enraizada
aferrada a la tierra
bebiendo el cielo
habitada de pájaros y estrellas

Tal vez antes de ser mujer
disemine retoños
dejé semillas
y el viento fue mi amante
en los silencios
mi piel era corteza
y mis colores símbolos
del transcurso del tiempo
en crecimiento

A veces pienso en ello
y el bosque
no es un lugar extraño

Tal vez antes de ser mujer
fui árbol en algún bosque
aún siento el latido de la tierra
en mis venas
y hay días que regresan los pájaros
y anidan

                           En "Poemas pájaros", Ediciones El Mono Armado

ARBRE DANS QUELQUE FORÊT

Peut-être qu’avant d’être femme
j’étais arbre dans quelque forêt
et mes branches poussaient vers le ciel
dans l’espoir fou de voir
l’horizon

plantée là des siècles durant
enracinée
accrochée à la terre
buvant le ciel
habitée d’oiseaux et d’étoiles

Peut-être qu’avant d’être femme,
je répandais des bourgeons
semais des graines
et avais le vent pour amant
dans les silences
ma peau était écorce
et mes couleurs symboles
du temps qui passe
et grandit

J’y pense parfois
et la forêt
ne m’est pas étrangère

Peut-être qu’avant d’être femme
j’étais arbre dans quelque forêt
je sens encore le battement de la terre
dans mes veines
et il est des jours où les oiseaux reviennent
et font leur nid.

Traduit de l’espagnol par Silvia Guzzi de "Terres de femmes"
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11/13/2016

La leyenda del açaí

LA LEYENDA DEL AÇAÍ

En tiempos remotos, había una tribu que vivía donde hoy se erige la ciudad de Belem. Atravesaban un período negro de escasez de alimentos y, como la tribu aumentaba día tras día, el cacique Itaki reunió a su gente haciéndoles sentir la gran crisis que se iniciaría en el caso de que la tribu continuase creciendo demográficamente. Decidió, de común acuerdo con los más viejos guerreros y curanderos, sacrificar a todo bebé que naciese a partir de aquel día. Tal vez debido a esta medida, pasaron muchas lunas sin que ninguna nativa concibiese.
     Sin embargo, un día, Iaçá, la hija del cacique Itaki, concibió un bebé. No tardaron mucho para que el Consejo Tribal se reuniese y pidiera el sacrificio del bebé de Iaçá. Su padre, guerrero de palabra, no dudó en hacer cumplir su orden.
     Al saber el destino de su fruto, Iaçá imploró al padre que preservase la vida de su bebé, puesto que los campos estaban verdes y la caza no tardaría en abundar en la región. Aún así, el cacique Itaki mantuvo su palabra y el bebé -una niña- fue sacrificada.
     Iaçá se enclaustró en su tienda, quedándose allí durante días de rodillas, rogando a Tupã que le mostrase a su padre una manera por la cual no fuese necesario repetir el sacrificio de otros inocentes. Una noche Iaçá oyó un lloro de bebé. Se aproximó a la puerta de la tienda y entonces vio a su hija sonriente al pie de una esbelta palmera. Al principio, se quedó paralizada. Después echó a correr como una loca, se lanzó hacia la niña queriendo abrazarla, pero se encontró con la palmera. Misteriosamente la niña había desaparecido. Iaçá, inconsolable, lloró hasta desfallecer.
     Al día siguiente, su cuerpo fue encontrado aún abrazado a la palmera. Estaba muerta pero su semblante risueño irradiaba satisfacción, al mismo tiempo que sus grandes ojos negros, inertes, señalaban la copa de la palmera.
     Itaki vio que la palmera tenía un racimo de frutitas negras. Ordenó que fuesen recogidas y
aplastadas, obteniendo así, un vino rojizo. Este descubrimiento hizo que el cacique suspendiese los sacrificios y los bebés nacieran libremente, puesto que la alimentación ya no era un problema para la tribu. Itaki agradeció a Tupá la nueva fuente de alimentación e, invirtiendo el nombre de su hija Iaçá, bautizó el extraño vino con el nombre de Açaí.
     Pasaron los años y este vino rojizo fue fortaleciendo generaciones de guerreros y caboclos. La región creció y hoy sus habitantes toman el vino de esa palmera nativa sintiéndose fortalecidos gracias a las lágrimas de sangre de la india Iaçá.

---Fin---

A LENDA DO AÇAÍ

Em tempos remotos, havia uma tribo que vivia onde hoje se erige a cidade de Belém. Eles
atravessavam um período negro de escassez de alimentos e, como a tribo aumentava dia a dia, o cacique Itaki reuniu sua gente fazendo sentir a grande crise que adviria, caso a tribo continuasse a crescer demograficamente. Resolveu, de comum acordo com os mais velhos guerreiros e curandeiros, sacrificar toda criança que nascesse a partir daquele dia. Talvez devido a tal medida, passaram-se
muitas luas sem nenhuma nativa conceber.
      Porém, um dia, Iaçá, a filha do cacique Itaki, concebeu uma linda criança. Entretanto, não demorou muito para o Conselho Tribal se reunir e pedir o sacrifício da filha de Iaçá. Seu pai, guerreiro de palavra, não hesitou em dar cumprimento à sua ordem.
     Ao saber da sorte de seu rebento, Iaçá implorou ao pai que poupasse a vida da filha, pois os campos estavam verdejantes e a caça não tardaria a abundar na região. Contudo, o cacique Itaki manteve sua palavra e a criança foi sacrificada.
      Iaçá enclausurou-se em sua tenda, ficando ali por quase dois dias de joelhos, rogando a Tupã que mostrasse para seu pai uma maneira pela qual não fosse preciso repetir o sacrifício de inocentes. Altas horas da noite, ouviu Iaçá um choro de criança. Aproximou-se da porta da tenda e, então, viu sua filha sorridente ao pé de uma esbelta palmeira. A princípio, ficou estática. Depois, em correria louca, lançou-se em direção à filha, abraçando-se a ela, mas deparou-se com a palmeira, pois, misteriosamente, a criança desaparecera.
     Iaçá, inconsolável, chorou copiosamente até desfalecer.
     No dia seguinte, o seu corpo foi encontrado ainda abraçado à palmeira. Estava morta, mas seu semblante risonho irradiava satisfação; ao mesmo tempo, seus grandes olhos negros, inertes, fitavam o alto da palmeira.
     Itaki notou que a palmeira tinha um cacho de frutinhas pretas. Ordenou que fosse apanhado e amassado, obtendo, assim, um vinho avermelhado. Este achado fez com que o cacique suspendesse os sacrifícios e as crianças voltaram a nascer livremente, pois a alimentação já não era mais problema na tribo. Itaki agradeceu a Tupã e, invertendo o nome da sua filha Iaçá, batizou o estranho vinho de Açaí.
     Passaram os anos e o vinho vermelho foi fortalecendo gerações de guerreiros e
caboclos. A região cresceu e, até hoje, seus habitantes tomam o vinho dessa palmeira nativa sentindo-se fortalecidos graças às lágrimas de sangue da índia Iaçá.

---Fin---  
 
http://www.acaidobrasil.es/que-es/
http://www.mecd.gob.es/brasil/dms/consejerias-exteriores/brasil/publicaciones-y-materiales--didacticos/publicaciones/orellana/leyendasamazonas.pdf
https://www.youtube.com/watch?v=vPjMs7HuWv0
https://www.youtube.com/watch?v=t04EP9ywux8
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11/08/2016

El sabino de Tepetitlán

SABINO DE TEPETITLÁN
Estado de Hidalgo, México

Ahuehuete.. sabino... viejo del agua... ciprés de Moctezuma... Taxodium mucronatum

Visita al gran ahuehuete... 23 de marzo de 2016
     ¡Cuántos disgustos -tres- le han dado a este hermoso gigante!

     Ha sufrido tres incendios de los cuales el tercero fue el más devastador. En la década de los sesenta, durante unos carnavales alguien le prendió fuego. ¿Las causas? el/los ¿quienes lo quemaron? todo son conjeturas... envidias, falsa diversión, ... ¡quién lo sabe! Esa tarde, al ver las llamas, los vecinos acudieron y trataron de sofocar el fuego. No sirvieron ni los cubos de agua ni el fango que se le arrojó, estuvo ardiendo muchas horas... los bomberos de Pachuca, la capital del estado de Hidalgo, ya entrada la noche, llegaron para sofocar las últimas brasas... Perdió gran parte de su estructura.
      Era el segundo sabino más grueso de México pero nadie lo tuvo en cuenta. Aún ahora es poco el interés que provoca. Las autoridades del estado de Hidalgo están sordas para coger bajo su protección a su vecino más antiguo, el más viejo.
      Las condiciones ambientales donde radica siguen siendo positivas puesto que el suministro de agua es constante, aún en épocas de sequía, y ha estado vallado. La intervención que se le quiere hacer ahora esperemos que no sea dramática. A veces queremos proteger mediante vallas, cercas, cemento (concreto), carteles... y lo que hacemos es poner parapetos al suministro de agua, cortar raíces, quitar la visión completa del árbol... la buena voluntad no vasta, hay que pensar bien qué se debe hacer o simplemente seguir como hasta ahora, reponer la simple cerca de madera para que los animales de dos o cuatro patas no nos acerquemos a él y pisoteemos sus raíces. Esta medida ha servido hasta ahora, y hay que tenerla en cuenta.
      En la misma ladera del monte y muy cerca del gran sabino hay tres medianos y uno pequeño. Todos tienen provisión de agua y están cercados, por lo que su entorno es favorable. Además se ha tenido el buen criterio de cortar el bosquecillo de eucaliptos que ladera arriba habrían podido secar las fuentes.
      Está situado hacia el norte, como a 3,5 km del centro del pueblo. Es de fácil el acceso porque un camino casi recto te lleva a él. Para acercarse a él la bici sería el vehículo adecuado porque apenas hay tráfico rodado.
      Me prometieron alguna foto antigua, de cuando el gran sabino estaba en todo su esplendor, si me llegan las pondré. 
Los restos de la batalla...

Con Mario, posando en un segundo ahuehuete, el señor que me contó algunas historias

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