lunes, 29 de septiembre de 2014

LUIS EDUARDO CARO MONTEJO (Colombia, 1955)
Grande ceiba

En la plazuela solitaria,
están las viejas casas coloniales
fantasmales espacios sostenidas en alegres paredes de antaño,
paredes carcomidas por el tiempo,
y habitadas por el polvo del olvido,
manto de recuerdos fenecidos,
y sostenidos en el hilo de tiempos perdidos,
y en el centro de la plazuela
la gran ceiba.

Hermosa Ceiba,
Bailarina estática, vestida de túnica verde tal la diosas griegas,
testigo silencioso por trescientos años mirando con los ojos de las hojas,
el desarraigo de las gentes y el pronto olvido de otra aldea de mi tierra natal.
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viernes, 26 de septiembre de 2014

PATRIMONIO SECRETO
El tejo en la cuenca del Sil

La Asociación A Morteira publicó el año pasado el libro “Patrimonio Secreto, Cultura y Biodiversidad del Tejo en la Cuenca del Sil”. Se trata de un libro que intenta recuperar la cultura del Tejo en la Cuenca del Sil, cuyo significado cultural y ecológico ha sido olvidado.
Es una obra colectiva en la que han participado veinte autores en torno a tres grandes temas: biodiversidad, cultura y la conservación. El libro es introducido por el gran maestro de los tejos, Ignacio Abella, y ha sido ilustrado por las fotografías de Isidro Canóniga.
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martes, 23 de septiembre de 2014

NICANOR PARRA (Chile, 1914)
Defensa del árbol

Por qué te entregas a esa piedra
Niño de ojos almendrados
Con el impuro pensamiento
De derramarla contra el árbol.
Quien no hace nunca daño a nadie
No se merece tan mal trato.
Ya sea sauce pensativo
Ya melancólico naranjo
Debe ser siempre por el hombre
Bien distinguido y respetado:
Niño perverso que lo hiera
Hiere a su padre y a su hermano.
Yo no comprendo, francamente,
Cómo es posible que un muchacho
Tenga este gesto tan indigno
Siendo tan rubio y delicado.
Seguramente que tu madre
No sabe el cuervo que ha criado,
Te cree un hombre verdadero,
Yo pienso todo lo contrario:
Creo que no hay en todo Chile
Niño tan malintencionado.
¡Por qué te entregas a esa piedra
Como a un puñal envenenado,
Tú que comprendes claramente
La gran persona que es el árbol!
El da la fruta deleitosa
Más que la leche, más que el nardo;
Leña de oro en el invierno,
Sombra de plata en el verano
Y, lo que es más que todo junto,
Crea los vientos y los pájaros.
Piénsalo bien y reconoce
Que no hay amigo como el árbol,
Adonde quiera que te vuelvas
Siempre lo encuentras a tu lado,
Vayas pisando tierra firme
O móvil mar alborotado,
Estés meciéndote en la cuna
O bien un día agonizando,
Más fiel que el vidrio del espejo
Y más sumiso que un esclavo.
Medita un poco lo que haces
Mira que Dios te está mirando,
Ruega al Señor que te perdone
De tan gravísimo pecado
Y nunca más la piedra ingrata
Salga silbando de tu mano.

De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento, 1954)

El 5 de septiembre cumplió cien años,  felicidades
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sábado, 20 de septiembre de 2014

YUME CYAN
Fotógrafo

Long Exposure Photographs of Fireflies in the Forests of Nagoya City 
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jueves, 18 de septiembre de 2014

ESOPO (Tracia, +/-570-526 a. C.)
El abeto y el espino

Disputaban entre sí el abeto y el espino. Se jactaba el abeto diciendo:
- Soy hermoso, esbelto y alto, y sirvo para construir las naves y los techos de los templos. ¿Cómo tienes la osadía de compararte a mí?
- ¡Si recordaras -replicó el espino- las hachas y las sierras que te cortan, preferirías la suerte del espino!

No hay que enorgullecerse en la vida de la reputación, pues la vida de los humildes, en cambio, está libre de peligros.
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domingo, 14 de septiembre de 2014

RAFAEL JANINI JANINI (Tarragona, 1866-1948)



Olivo de Casinos
A principios del siglo XX, cuando el interés de la inmensa mayoría estaba centrado en colonizar territorios naturales para convertirlos en urbanos, agrícolas o industriales, hubo un ilustrado valenciano que fue consciente de los valores que se estaban perdiendo en el proceso. Se llamaba Rafael Janini y trabajaba como ingeniero agrónomo en la Diputación de Valencia, donde se ocupaba preferentemente de buscar remedios contra la plaga de la filoxera, que estaba arruinando los viñedos de casi toda Europa.

Janini (Tarragona 1866 – Valencia 1948) publicó y tradujo numerosos libros y artículos de gran altura científica. Pero su obra más personal, y sin duda la más avanzada a su tiempo, se titula “Algunos árboles y arbustos viejos de la provincia de Valencia”. Se trata de la primera publicación española y una de las pocas del mundo en aquel remoto 1914 donde se recoge de forma exclusiva una muestra ilustrada de lo que hoy llamamos árboles monumentales o singulares.
Olmos negros del calvario de Chelva
Del libro llama la atención la visión, la intención y la profundidad del mensaje, reflejado ya en el prólogo: “No será posible conseguir una repoblación forestal intensa y duradera, y todos los esfuerzos de los amigos del árbol quedarán reducidos a buenas intenciones, chispazos y lirismos, mientras no dé un gran avance la repoblación intelectual”.
A principios del siglo pasado existió una dedicación especial en fomentar la cultura del árbol y llevar a cabo mejoras en el cuidado y plantación de todo tipo de arbolado. Hay que destacar las actividades de la Sociedad Amigos de la Fiesta del Árbol que volvió a instaurar la celebración de esta festividad en muchos pueblos. Entre los miembros más conocidos se encuentran Ricardo Codorniu, Joaquín Costa, Rafael Piug y Valls o Andrés Avelino de Armenteras.

Olmo de Aras
Buscando este reverdecimiento de la mentes, Janini regaló cada ejemplar de la obra a una persona muy concreta y que de alguna manera podría ayudar a convencer a políticos y ciudadanos de la necesidad de repoblar España. El libro era tan anómalo en aquella época que Janini tuvo que editarlo a su cargo. Sólo pudo imprimir 300 ejemplares, teniendo en cuenta que cada una de las 46 fotografías de cada árbol está reproducida sobre papel para reducir los costes y conseguir la máxima tirada.

Olivo de Pedralva
Las fotografías revelan además un avanzado concepto de la relación entre los humanos y los árboles. En muchas de ellas aparecen personas, que no sólo dan idea del tamaño de los ejemplares, sino que proporcionan información etnográfica. Son, en su mayoría obra de Saturnino Muñoz Latorre, perito químico, aparejador y colaborador de Janini, que las obtuvo sobre placas de cristal emulsionado, cuando ambos trabajaban en la Diputación de Valencia. Parte -23- de estas placas acaban de ser recuperadas por el Departamento de Árboles Monumentales de IMELSA de la Diputación de Valencia, justo cuando se cumple un siglo de su publicación, pasando a formar parte del Patrimonio Cultural
Olivo de Liria
Roble de Vallanca
Pino carrasco de El Robollar - Requena

Yuca del Botanic 1914
Yuca del Botanic, mayo 2014
2014 es el "Año JANINI" para la Diputación de Valencia en su departamento de Árboles Monumentales-IMELSA
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jueves, 11 de septiembre de 2014

LITORAL, REVISTA nº 257
EL ÁRBOL, Poesía y Arte

Para los amantes de estos temas, una publicación cuidadísima y muy interesante


...Los árboles, esos sondeadores infatigables, como los llamó Vicente Huidobro, siempre se agitan y nos observan por las ventanas cuando preparamos la revista. Muchas veces hemos tenido que cerrarlas para que no supieran lo que hacíamos y se lo contaran a los vientos....

Navega por la revista
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lunes, 8 de septiembre de 2014

CRISTINO GASÓS (Huesca, 1876-1944)
Al almendro
Gentil almendro florido
que creces en la ladera,
si la Musa me dijera:
"voy a inspirarte un cantar"
mejor a ti lo ofrendara,
que a las mujeres hermosas,
que al ruiseñor, que a las rosas,
que a los cisnes y que al mar.

Nuncio de la Primavera,
abres tus flores rosadas,
sin temor a las heladas
ni a los céfiros de Abril;
y, cuando todo está yerto
en el invernal paisaje,
le viste tu flor un traje
de malla blanca y sutil.

Mil pintados pajarillos
saborean en tus ramas
el te amo y el me amas
de sus cánticos de amor;
y con pajas y con plumas
y con barro entretejidos,
construyen sus lindos nidos
en la espuma de tu flor.

Las abejas laboriosas,
zumbando en tus derredores,
liban néctar de tus flores
con que rica miel harán;
y las tórtolas veloces,
perseguidas, temerosas,
entre tus ramas frondosas
esquivan al gavilán.

En el lecho de tu sombra,
el labriego jadeante,
y el mendigo caminante,
duermen su siesta mejor;
mientras, al pie de otro almendro,
que los rayos del Sol doran,
se cuentan lo que se adoran
la zagala y el pastor.

Con la harina blanca y dulce
de tus almendras sabrosas,
se hacen muchas cosas
que agradan al paladar;
y, cuando el invierno llega,
con la leña de tus ramas,
se encienden las rojas llamas
que caldean el hogar.

¡Salve, almendro soberano,
rey de los bellos paisajes,
el que de blancos encajes
viste al campo en el Abril!

Brisa fresca y rumorosa,
¡ofrécele tus amores
y el aroma de las flores
más hermosas del pensil!

Poema de Cristino Gasós publicado en Huesca en 1935 en el libro “Líneas cortas” y publicado de nuevo, en 2011, en la reedición de tal libro llevada a cabo por el Instituto de Estudios Altoaragoneses, de Huesca, bajo la dirección de Fidel Sebastián Mediavilla, con el título “Líneas cortas y otros poemas”
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viernes, 5 de septiembre de 2014

EPIFANIO MEJIA (Colombia, 1838-1913)
Las hojas de mi selva


Las hojas de mi selva
     son amarillas
y verdes y rosadas ...
    ¡Qué hojas tan lindas
    Querida mía!
¿quieres que te haga un lecho
    de aquellas hojas?

De bejucos y musgos
    y batatillas
formaremos la cuna
    de nuestra Emilia:
    cunita humilde
remecida a dos manos
    al aire libre.

De palmera en palmera
    las mirlas cantan,
los arrollos murmuran
    entre las gramas
    !Dulce hija mía!
duerme siempre al concierto
    de aguas y mirlas.

Gallinetas reales
    de canto dulce
guardan en la hojarasca
    huevos azules…
    perlas del bosque
que lleva a los altares
    la gente pobre.

Los altivos monarcas
    en sus palacios
con diamantes adornan
    los mismos cuadros.
    Hija, !sé libre!
busca siempre la choza
    del hombre humilde.

En mi selva penetran
    del sol los rayos,
mariposas azules
    pasan volando;
    sobre sus alas 
brilla el blanco rocío
    de la mañana.

Siete-cueros, uvitos
     y amarrabollos
de botones y flores
     visten sus copos,
     de ramo en ramo
los cupidos al aire
     vuelan libando.

Por angostos caminos
     de tierra y hojas
pasan negras hormigas
     unas tras otras,
     para sus casas
llevan verdes hojitas
     en sus espaldas.

Sobre campos de flores
    revolotean
susurrando apacibles
    rubias abejas,
    miel exquisita
en el hueco de un árbol
   todas fabrican.

Entre dragos y dragos,
    chilcos y chilcos
las arañas pasando  
    tienden sus hilos,
    fabrican nuevas…
!Maquinistas de Europa,
    Venid a verlas!

Entre cedros y robles
    de verdes copas
el yarumo levanta
    las blancas hojas;
    patriarca anciano
que en trono de esmeraldas
    vive sentado.

Adorno de los campos,
Yarumo blanco
    flores humildes
que nacéis en mi selva,
    solas y libres;
    la noche os riega,
el sol os ilumina,
    nutre y calienta.

Oasis escondidos
    bajo las palmas
olorosos jardines
    de mis Montañas:
    para mi esposa,
para mi dulce Emilia,
    tejed coronas.

En las frentes altivas
    de las Cleopatras,
resaltan sobre el oro
    las esmeraldas.
    Hija sé buena;
busca siempre las flores
    que hay en mi selva.
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martes, 2 de septiembre de 2014

ÁLVARO MUTIS (Colombia, 1923-2013)
Soledad


             En mitad de la selva, en la más oscura noche de los grandes árboles, rodeado del húmedo silencio esparcido por las vastas hojas del banano silvestre, conoció el Gaviero el miedo de sus miserias más secretas, el pavor de un gran vacío que le acechaba tras sus años llenos de historias y de paisajes. Toda la noche permaneció el Gaviero en dolorosa vigilia, esperando, temiendo el derrumbe de su ser, su naufragio en las girantes aguas de la demencia. De estas amargas horas de insomnio le quedó al Gaviero una secreta herida de la que manaba en ocasiones la tenue linfa de un miedo secreto e innombrable. La algarabía de las cacatúas que cruzaban en bandadas la rosada extensión del alba, lo devolvió al mundo de sus semejantes y tornó a poner en sus manos las usuales herramientas del hombre. Ni el amor, ni la desdicha, ni la esperanza, ni la ira volvieron a ser los mismos para él después de su aterradora vigilia en la mojada y nocturna soledad de la selva.
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Se cumple un año de ausencia...