domingo 26 de febrero de 2012

JOSÉ DE VIERA Y CLAVIJO (1731-1813)
Del "Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias"

     La majestad con que un robusto árbol levanta su copa a los cielos, le da un aspecto halagüeño y le imprime un aire de grandeza, que ningún ser viviente suele tener. ¡Qué género de conmoción no se experimenta a la vista de un alte pino o de un copudo castaño, de un descollado tilo o de una eminente palma! ¡Quién será el que al penetrar en un bosque no sienta en su interior no sé qué extraña impresión que no es posible encarecer! La dulce calma, el grato olor, la media luz vista por entre el templado verdor, el silencio, lo erguido de los troncos, lo dilatado de la perspectiva, todo convida al placer le meditar. Por el contrario, ¡qué desnudez más triste la de un terreno sin árboles!
     Así, después de haber bajada de la cima del pico de Teide de Tenerife, por medio de lavas de volcanes y páramos de piedra pómez, los primeros arbustos que yo encuentro son los escobones o "cítisos prolíferos", y aquellas retamas de flor blanca que regalan mi olfato y que recrean mis ojos.
Más abajo se me presenta una. selva de pinos gigantescos, entre los cuales se distinguen algunos cedros del Líbano. Luego el monte verde poblado de brezos, tilos, avernos, palos blancos, viñátigos, acebiños, xinjas, laureles, barbusanos, follados, hayas, lentiscos, saúcos, acebuches, hormigones, madroños, sauces, etc. Y, por último, los predios de castaños, nogales y otros frutales especiosos.
     Sabemos que todavía a principios del siglo XVII se iba desde la villa de la Orotava al puerto de Garachico, que son casi cinco millas de camino, por debajo cíe una floresta continuada de laureles, acebuches, palmas, dragos, cipreses, etc., cuyo olor perfumaba el contorno. (Viaje de Purchass, tomo 5, cap. 11).
     Si por otra parte me acerco a la célebre montaña de Doramas, en Canaria, el peristilo de acebiños y laureles por el cual entro, desde luego me anuncia que voy a penetrar a paraje más intrincado, donde los mayores árboles descuellan. Llego, en efecto, al sitio llamado las "Madres de Moya", y unos excelsos tilos con eminentes bóvedas que las espesas ramas tejieron, me presentan un templo augusto, imagen de la Catedral, cuyo nombre lleva. Sentado a su benigna sombra mi pecho se dilata; respiro un aura suave; oigo el canto de los pájaros canarios, capirotes y mirlos, y el susurro de las aguas que corren, frías, diáfanas y delgadas. Miro hacia arriba., y por los claros de las aberturas de las ramas alcanzo a ver las inmediatas cumbres de los altos peñascos que rodean aquel ameno valle, y pendientes en ellos algunas cabras y la manada de ovejas que guía un pastorcillo vestido con capote de lana blanca con aguadera..
     Pero pasemos del placer que los árboles nos ocasionan a los bienes innumerables, que les debemos. Aquel fuego que la leña mantiene para las necesidades de la vida; aquel arado que surca la tierra; aquella fragua, aquella barca, aquel torno, aquel techo, en su¬ma, todas aquellas artes en que se emplean las maderas, ¿podrán existir sin los árboles, por ventura? Mas antes que ellos caigan víctimas del hacha, ¿con cuántos ricos presentes no nos favorecen? De sus ramas bajan, a echarse a nuestros pies la castaña, la aceituna, la nuez, la almendra; y se ponen en nuestras manos: la naranja, la granada, la ciruela, la pera, el plátano, el limón... Corre el aceite de la oliva, y el vino de la parra. El moral nos da seda y el algodonero su preciosa pelusa. Suda el drago su sangre, el almácigo su resina, el pino su brea, el cardón y la tabaiba su leche...
     ¿Y por qué aquellas lomas se han descarnado, y perdido su antigua feracidad? ¡Ah! Priváronlas de los árboles que con sus raíces entrelazadas sos¬tenían la tierra. ¿Y por qué el otro cerro se reviste ahora todos los años de nuevos céspedes y de lozanas yerbas? Porque las hojas de los árboles y arbustos inmediatos, habiéndose deshecho y podrido, le ofrecen sin cesar una admirable tierra hortense.
     Además de esto, nadie puede ignorar que la espesura de los montes es una de las cosas que más atraen las benéficas lluvias, y que contribuyen, por consiguiente, a enriquecer los manantiales de agua viva. Por tanto, no cortes jamás un árbol sin haber plantado antes diez. Catón, en su Libro de la Vida Rústica, decía: "Cuando se trata de edificar, delibéralo largo tiempo; mas cuando se trata de plantar, el deliberar sería, un absurdo: no te detengas, planta sin dilación; esta es una ocupación digna de un honrado vecino, es un obsequio debido a la naturaleza, y fácil de practicar. Pero, al contrario, tropezamos a cada paso unos hombres que tienen la osadía de destruir en pocos instantes la bella obra de los siglos, y el patrimonio de la posteridad, mientras no han hecho en toda su vida nada útil ni dejarán en los campos vestigios de su existencia.
    ¡Qué placer se puede igualar al de extender la vista por la campiña que uno ha vestido de árboles, y decir: ¡Dios crió las especies; yo, las he multiplicado! ¡La posteridad bendecirá mis cuidados, cuando eche de ver que yo he tenido la generosidad de trabajar para ella; la Patria me tributará elogios, porque he aumentado sus verdaderos bienes...! Gratas reflexiones que deberían animar a todos los canarios, amenazados de la temible situación de carecer de árboles de montaña.

-----

miércoles 22 de febrero de 2012

XVI  - (EL FRESNO)
Snorri Sturluson, principios del siglo XIII, Islandia

De "Textos mitológicos de las Eddas"


El engaño de Gylfi, (GYLFAGINNING)

Entonces dijo Gangleri:
“¿Qué otras maravillas pueden decirse del fresno?”
Hár dice:
“Mucho hay que decir. Un águila se sienta sobre las ramas del fresno, y es muy sabia; entre sus ojos se sienta un halcón que se llama Vedrfölnir. Una ardilla, llamada Ratatosk*, sube y baja corriendo por el fresno y lleva habladurías entre el águila y Nidhögg. Y cuatro ciervos corren por las ramas del fresno y mordisquean el borrajo; se llaman así: Dáinn*, Dvalinn, Duneyr, Durathrór. Y en Hvergelmir hay tantas serpientes que no hay lengua que las pueda contar.
“Se dice también que las nornas que viven en la fuente de Urd toman agua de la fuente todos los días, y el lodo que hay en torno a la fuente, y rocían el fresno para que no se resequen o se pudran sus ramas. Pero el agua es tan sagrada que todas las cosas que llegan a la fuente se vuelven tan blancas como eso que llamamos clara, que está dentro de la cáscara del huevo.
“El rocío que cae de él sobre la tierra lo llaman los hombres rocío de miel, y de él se alimentan las abejas. Dos aves se alimentan en la fuente de Urd, se llaman Cisnes, y de esas aves viene la especie de aves que así se llama”

*”Diente raedor”
**Dáin: “muerto”, Dvalinn: “que permanece”, Duneyr: “el que camina con estrépito sobre la grava”, Durathrór (es dudoso su significado).
-----

sábado 18 de febrero de 2012

BLAS DE OTERO (1916-1979)
Canción quince

Ramo de oliva, vamos
a verdear el aire,
que todo sea ramos
de olivos en el aire.

Defenderemos la tierra
roja que vigilamos.
Que todo sea ramos
de olivos en el aire.

Puestos en pie de paz,
unidos, laboramos.
Ramo de oliva, vamos
a verdear el aire.

A verdear el aire.
Que todo sea ramos
de olivos en el aire.

-----

martes 14 de febrero de 2012

LA MORT ET LE BÛCHERON
Jean de La Fontaine (1621-1695)

Un pauvre Bûcheron, tout couvert de ramée,
Sous le faix du fagot aussi bien que des ans
Gémissant et courbé, marchoit à pas pesants,
Et tâchoit de gagner sa chaumine enfumée.
Enfin, n'en pouvant plus d'effort et de douleur,
Il met bas son fagot, il songe à son malheur.
Quel plaisir a-t-il eu depuis qu'il est au monde?
En est-il un plus pauvre en la machine ronde?
Point de pain quelquefois, et jamais de repos:
Sa femme, ses enfants, les soldats, les impôts,
Le créancier, et la corvée,
Lui font d'un malheureux la peinture achevée.
Il appelle la Mort; elle vient sans tarder,
Lui demande ce qu'il faut faire.
«C'est, dit-il, afin de m'aider
A recharger ce bois; tu ne tarderas guère.»

Le trépas vient tout guérir;
Mais ne bougeons d'où nous sommes:
Plutôt souffrir que mourir,
C'est la devise des hommes.
-----

viernes 10 de febrero de 2012

CIPRÉS, CIPRÉS DE SILOS
S. González


Ciprés, ciprés de Silos
monasterio, en pequeño, de pájaros
oración, hecha vida, de un fraile.

Ciprés que contemplas tu imagen
entre el susurro intranquilo
del cristalino estanque.

Ciprés que cobijas tus plantas
en el suelo sagrado del claustro
y que miras con honda nostalgia
al cielo, aún, tan alto.

Ciprés, ciprés de Silos
que ves que paseo a tus pies
y acaricio, con pena tus ramas
y te dejo en recuerdo mi alma.

Ciprés, oración, hecha vida, de un fraile
llega al cielo en un último intento
y di a Dios que quiero volver a mirarte
y, sintiendo la envidia de verte tan alto
con tu ayuda poder enviarle a mi canto.

26-8-1963

-----

lunes 6 de febrero de 2012

Enseñaba el Rabí Uri de Strelisk (muerto en 1826)

“El hombre es como un árbol. Si uno se para frente a un árbol y lo mira sin pausa para ver cómo crece y cuánto ha crecido, no verá nada. Pero si se lo atiende en todo momento, se lo poda y se lo protege de los insectos, a su debido tiempo alcanzará su desarrollo. Ocurre lo mismo con el hombre: todo lo que necesita es superar los obstáculos, y entonces progresará y crecerá. Pero no es correcto examinarlo a cada hora para ver cuánto se ha agregado a su crecimiento.”

De "Cuentos Jasídicos" de Martin Buber
-----


domingo 29 de enero de 2012

Jamás cortes un árbol en invierno
Cuentos de hoy

Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó.
Pero luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol le brotaron renuevos.
Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en el invierno. Hacía tanto frío que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora advierto que aún alentaba la vida en aquel tronco".
Y volviéndose hacia mí, me aconsejó: "Nunca olvides esta importante lección. Jamás cortes un árbol en invierno. Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso. Nunca tomes las más importantes decisiones cuando estés en tu peor estado de ánimo. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará”.

Carolina Toval: Los mejores cuentos juveniles de la literatura universal

-----

miércoles 25 de enero de 2012

ZEN y MATEMÁTICAS
Un árbol oculto

La wed de kirainet.com tiene una interesante entrada, del 2006, comentando la belleza del jardín del templo Ryoan-ji de Kyoto...


"Durante muchos años se pensó que la mejor interpretación del sentido de la disposición de las piedras en el jardín del templo Ryoan-ji de Kyoto era el de una especie de Tigre cruzando un río. En el 2002, unos científicos de la Universidad de Kioto utilizaron ordenadores para buscar formas usando la disposición de las zonas vacías del jardín en vez de la disposición de las piedras. El resultado es que encontraron el patrón de un árbol escondido dentro de la estructura del jardín. Dicen que por eso es tan placentero presenciar el jardín, nuestro subconsciente capta el patrón del árbol sin que lo notemos...."



-----

domingo 22 de enero de 2012

JOSÉ EMILIO PACHECO (México 1939)
La granada
de "Tarde o temprano"

¿En qué sueña la carne
de la granada
allá adentro
de su corteza efímera?
Quién sabe.
Desde aquí sólo puede especularse
que piensa:
“Gozo de mi esplendor.
No durarán
esta apretada simetría,
esta húmeda
perfección que me constituye
y me hace granada.
No una joya ni un árbol
o una brizna de hierba.
Tampoco piedra, plomo o alondra.
Seré putrefacción
o bien, devorada,
me haré sin duda carne de tu carne.
En ambos casos
(¿es necesario repetirlo?)
regresaré a la tierra en forma de polvo
y desde ese polvo
(tú no)
reconstruiré mi perfección de granada.”

-----

miércoles 18 de enero de 2012

GABRIEL FERRATER (1922-1972) 
Bosque

Recuerda. Cinco niveles.
Tierra y vida oscura.
Una hiedra profusa.
Y ella. Sobre ella
la araña oscilante,
la avispa estremecida
y tú. El espino
a tu lado, infecta
herrumbre. Cinco niveles
de un sedimento espeso
de instintos soñados.
Y todo en torno,
proyecto de luz
cansado o inexperto
veíais alinearse
los troncos de los robles.
Nada confiaba en ello,
pero te diste vuelta
furtivo, ojos bebidos.
Un instante de observación
y, excitadas de pronto
como nervios, las ramas
rezumaron azufres
de sol invernal.

-----