sábado, 31 de agosto de 2013

¿MORIR DE ÉXITO?
Tree of Life - Prosopis cineraria - Bahrein


Este parece ser el peligro para este árbol solitario. Se ubica en mitad de la nada cerca de la carretera que recorre la isla de norte a sur. Recibe la visita de cientos de visitantes. Le han rodeado de una cerca de hierro que no impide que algunos  "admiradores" trepen por sus ramas, marquen su corteza o pisen el espacio de las raíces cercano al tronco.

Los locales le atribuyen misteriosas cualidades y cuentan algunas leyendas como que su emplazamiento marca el punto exacto del Jardín del Edén.




Nombre y aprovechamiento: Shajarat-al-Hayat (Prosopis cineraria). Es un tipo de mezquite, nosotros las conocemos como mimosas, árboles bien adaptados a condiciones extremas de aridez. Todo de él se aprovecha, semillas, hojas, flores y tronco. Además la bacterias de sus raíces enriquecen el suelo porque fijan el nitrógeno.
Coordenadas: N 25º 59' 39" - E 50º 34' 59"
Datos: Altura 9,75m; Diámetro de la copa: 25m; Edad: Dicen que fue plantado en 1583 (vaya precisión), por tanto tendría 430 años; Altitud: 10 msnm.








Muy cerca crecen unos cuantos  árboles más pequeños y también aislados. La fuente de agua de la que se nutre no es un gran misterio porque este tipo de árboles hunden sus raíces a profundidades considerables. En este caso el nivel freático se encuentra entre los 7-8 metros. Por otra parte las noches son muy húmedas, lo que proporciona al árbol de otra fuente de agua. Tenemos que apuntar que en el pasado esta zona no era tan árida como lo es ahora. En tiempos pretéritos había abundantes granjas y campos de cultivo, desde donde se exportaban abundantes frutas y hortalizas.






Fotos e información en la wed
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miércoles, 28 de agosto de 2013

MAGDA STELLA QUINTERO (Colombia, 1935-1998) 
El araguaney o guayacán

Árbol nacional de Venezuela

¿Has visto cómo cambia
todos los Mayos,
el araguaney que crece
en medio del campo?

Va perdiendo las hojas,
flores brotando,
como un rey que se pone
traje dorado.

Después caen las flores
sólo quedando
las semillas aladas
que van volando.
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  • Guayacán amarillo / Tabebuia chrysantha
    El Guayacán amarillo -Tabebuia chrysantha-, originario de Colombia, Ecuador y Venezuela, es un árbol abundante en Medellín. Por esta época están florecidos, como para celebrar la Feria de las Flores de Medellín. Este año florecieron todos al mismo tiempo, tal vez por el clima irregular por "La Niña", ya que la mayor parte del año ha llovido pero hace una semana hay tiempo seco. Hay una "traviesa" de floración de algunos de estos árboles en febrero. Las flores caen rápidamente, formando una alfombra de flores.
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  • sábado, 24 de agosto de 2013

    MANUEL CORNEJO GLEZ. (Sevilla, 1930) 
    A la olvidada higuera

    La torcida higuera
    de enferma esperanza,
    la del huerto humilde
    por fea olvidada,
    coqueta sonríe
    aún con viejas ramas.

    Suspira entre dicha
    llena de arrogancia,
    igual a otro árbol
    ha sido admirada.

    Perdió la tristeza
    y el goce la embarga,
    al compás del viento
    parece que canta,
    parece que ríe
    llena de prestancia
    porque una poeta
    la versificaba.

    Recogió el piropo
    que siempre anhelaba
    porque nunca, nunca,
    la llamaron "GUAPA",
    y en la umbría huerta
    creció desolada.

    Hoy sin esperarlo
    fue piropeada
    y un ramo de verso
    su tronco abrazaba.
    “Hermosa le han dicho
    y gozo derrama”
    ¡La rugosa higuera,
    de contenta estalla!
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    martes, 20 de agosto de 2013

    JOSÉ FRANCO (Panamá, 1936) 
    El Guayacán y el Niño

    El niño mira a los cielos
    bajo un celaje encendido,
    la belleza lo conmueve,
    las luces de los racimos,
    parecen que fueran de oro
    salidos del paraíso.

    El niño interroga al árbol
    que lo escucha conmovido,
    ¿De qué te asombras?, pregunta.
    ¿De qué te asombras cariño?
    ¡De tan hermoso ramaje
    que te viste de amarillo!
    ¡Ja, Ja, Ja!, el árbol ríe
    y así le contesta al niño

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    Durante los meses de julio y agosto del trópico, y sólo por unos días, este árbol estalla en un chispazo amarillo.

    viernes, 16 de agosto de 2013

    COSTA RICA, Premio al Árbol Excepcional

    Se han cumplido diez años desde que el Instituto INBio creara el “Premio al Árbol Excepcional”, con el fin de destacar la importancia de los árboles y los bosques, así como su significado en la vida de las personas y comunidades. Cada año se selecciona una especie para premiar.
    Este galardón busca destacar los árboles excepcionales presentes en el territorio costarricense para promover su conservación. El premio se concede cada año el 15 de junio en el Día Nacional del Árbol.
    Estos han sido los árboles premiados a lo largo de estos diez años:

    Año 2004, se premió por primera vez al gran jícaro o totuma (Crescentia cujete) ubicado en el centro de Ciudad Colón, en San José, por sus características naturales y su importancia para la comunidad.
    (Mas información)

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    Año 2005, se reconoció no sólo la amplitud de copa de este guanacaste ( Enterolobium cyclocarpum), sino también su relevancia para la ciudad de Liberia, pues bajo él sestearon carreteros provenientes de Nicaragua, Santa Cruz y Nicoya.

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    Año 2006, se premió a un árbol de ceiba (Ceiba pentandra), árbol sagrado para los indígenas, que se encuentra en la Finca La Ceiba S. A., en Nuevo Arenal de Tilarán, provincia de Guanacaste.

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    Año 2007, le correspondió a un árbol de almendro de montaña (Dipterix panamensis), localizado en el Hotel Selva Verde en Sarapiquí, provincia de Heredia.

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    Año 2008, el premio correspondió a un árbol de cedro amargo (Cederla odorata), localizado en la Finca El Abuelo Danilo, en Escobal de Atenas


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    Año 2009, se premió a un higuerón (Ficus cotinifolia), localizado en Cabuya, distrito de Cóbano en la provincia de Puntarenas Cabuya.

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    Año 2010, se premió a un roble (Quercus bumelioides), localizado en el Hotel Savegre, distrito de San Gerardo provincia de San José.

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    Año 2011, por sus características naturales, sus impresionantes medidas y su valor para la conservación, un majestuoso cenízaro (Samanea saman), de apróximadamente 30 metros de altura, y un diamétro de 10.85 metros, ubicado en la zona de Abangares


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    Año 2012, se premió el Espavel (Anacardium excelsum) de Guácimo, un árbol sobreviviente en un área que sufrió importante deforestación, en la provincia de Limón.
    
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    Año 2013,  un Cedro Dulce (Cedrela tonduzii), ubicado en Cartago, específicamente en Tres Ríos de la Unión, fue elegido por su gran valor histórico.

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    Situación aproximada de la ubicación de los árboles
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    lunes, 12 de agosto de 2013

    GERMÁN PARDO GARCÍA (Colombia 1902-1991)
    Estrofas a los árboles

    BIENAVENTURADOS los que son como los árboles,
    porque de ellos es el reino de la tierra.

    Cuando un ciprés señala constelaciones hondas;
    cuando un fresno se mece delante del crepúsculo
    y un roble se humaniza por íntimos desiertos,
    todo lo que hay en mí de universal: la sangre
    secreta de los pulsos; la voz elemental;
    el tacto fiel que entiende la oscuridad del barro;
    el color de la piel semejante al centeno
    cuando el sol de las parvas generoso lo entibia,
    todo lo que hay en mi de universal y palpa
    perímetros de rocas, se mueve como un árbol
    y con sed de luceros a los ríos se inclina.

                                        * * *

    BIENAVENTURADOS los que son como los árboles,
    porque de ellos es el reino de la vida.

    Lo digo, porque toda la aridez de unas lágrimas
    ha secado las órbitas y esculpido mi rostro.
    Porque he tenido sed infinita y sin calma.
    Porque mi soledad ha sido como un hálito
    de estepas que devora los amarillos huesos,
    y con jugos amargos de las sienes se nutre.
    Porque he negado y soy salobre como un llanto
    capaz de sostener las negaciones mismas.
    Porque mi dura fuerza me aísla en los destierros
    de un continente solo que flota en el vacío.
    Y, sin embargo, lleno de vigor como un árbol
    que surge de la entraña terrible de la noche,
    mostrando sus cortezas con húmedas heridas,
    he podido sentir el calor del verano;
    recibir en mi seno la bondad de las lluvias;
    amar como los árboles y alzar como los árboles
    las consteladas ramas vestidas de oropéndolas.

                                      * * *

    BIENAVENTURADOS  los que son como los árboles,
    porque de ellos es el reino de los hombres.

    Lo digo, porque en todas las noches yo desciendo
    a visitar los muertos por unas galerías
    insomnes que se pierden en selvas ignoradas.
    Mi espíritu se cubre de estrellas funerales
    y polvo de sayal y luto de cilicio.
    Avanzo por las criptas del tiempo y leo nombres
    amados sobre piedras estériles escritos.
    Oigo correr los ríos de la nada y dialogo
    con sombras de unos seres que están en las orillas.
    Sus rostros me contemplan; sus manos me saludan
    y de nocturno musgo corono su sigilo.
    Cuando surjo del fondo de aquellas catacumbas,
    hay círculos de acero debajo de mis ojos.
    Mis pies, como raíces, conducen las señales
    de bosques silenciarios y tierras ateridas.
    Afuera, torres cándidas, caminos verdaderos
    y un soplo de salud que pasa por la cumbre.

                                     * * *
    AMANECE y el día con aromas frutales
    difunde mi estupor y lava mi sudario,
    como el capullo ciego que dejan las crisálidas,
    convertidas en flor que deslumbra la atmósfera.
    Las campanas un coro de liturgias envían
    a la tierra que siente primaveras triunfales.
    Los barbechos arados y los surcos recientes
    apresuran en grupos la esmeralda del trigo.
    Del monte sube el humo de hogares vigorosos,
    y el cordero vellones paternales orea.

    Amanece y reclino la crueldad de la noche
    en el tronco de un árbol redentor, que, humanado,
    como un cáliz eterno la ventura recibe.
    Agítanse los brazos como ramas adultas.
    Las hostias del amor purifican los seres.
    El corazón se muestra sobre los tabernáculos
    de la naturaleza.
                                             Y al pie de sus llanuras,
    pirámides azules y cúpulas erijo,
    mientras los grandes arboles, los admirables árboles,
    los bienaventurados árboles se dilatan
    y en límites de sol el vivo cielo tocan,
    porque de ellos es la fuerza de los cielos.
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    jueves, 8 de agosto de 2013

    JORGE ROJAS (Colombia, 1911-1995)
    El salmo de los árboles


    Si quieres acercarte más a mi corazón
    rodea tu casa de árboles.

    Y sentirás el júbilo de la flor incipiente
    mientras menos lograda más lejos de la muerte.

    Escucharás las cosas pequeñas que yo escucho
    cuando cae la tristeza sobre los campos húmedos.

    El grillo que devana su pequeña madeja
    de soledad y extiende su música en la hierba.

    Y verá tu pupila la aventura del vuelo,
    la fatiga del ala bajo el plumaje trémulo.

    Planta delgados álamos, donde sus sombras midan
    el césped silencioso y el agua cantarina,

    y el quieto surtidor verde de los saúces
    para que la tristeza caiga en tus ojos dulces.

    El huso de los pinos donde la sombra crece
    que hile la blandura de los atardeceres.

    Y cuando esté maduro el silencio del bosque
    pártelo como un fruto, pronunciando mi nombre.

    Que sostengan los árboles la lluvia entre sus ramas
    con la misma dulzura con que se toca un arpa.

    Y hasta en la oscura noche, cada tallo en aroma
    te entregue la delicia de las futuras pomas.

    Y las redondas bayas —madurez y deseo—
    pendan de los flexibles gajos de los ciruelos.

    Y decoren de plata sus hojas las acacias
    como si amaneciera la luna entre las ramas.

    Que la flor del magnolio, al alto mediodía,
    un loto te recuerde bajo la luz tranquila.

     Y la savia palpite si grabas en los robles
    el contorno perfecto de nuestros corazones.

    El laurel, aun sin frente que aprisionar, recuerde
    a tus manos la ausente materia de mis sienes.

    Y el mimbre que se doble tierno sobre el estanque
    como si en él quisiera ver el vuelo de un ave.

    Despertarán entonces al vaivén de las ramas
    más pájaros que cantos caben en la mañana.

    Y la luz será lira sostenida en el aire,
    iniciación del alba, límite de la tarde.

    Acércate al rumor del viento entre los árboles,
    amada, y sentirás el rumor de mi sangre.
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    domingo, 4 de agosto de 2013

    ÁRBOL DE MEDELLÍN

    Juan Fernando Cano
    El profesor Ramiro Fonnegra revisa sus notas bajo uno de los cinco exponentes de la C. medellinesis que hay en el Parque Bolívar. Quizás por los cambios ambientales en la zona central de la ciudad, donde se da la especie, se perdió su polinizador natural. El árbol será el símbolo del Congreso de Botánica que se celebrará en esta capital.
    Flor del carbonero endémico de Medellín, muy diferente a la que dan los carboneros arbustos. Hasta ahora no se ha podido reproducir este árbol.
    ¿Se extingue el árbol de Medellín?

    Un "poco" tarde os hago partícipes de este interesante artículo copiado en su integridad, publicado en marzo 2007


     El llamado es a las autoridades para que ayuden en el intento por salvarlo.
     Quedan seis exponentes de esta especie que lleva el nombre de la ciudad.
     Es un carbonero que sólo creció en la ciudad y está a punto de perderse.


    Por
    Ramiro Velásquez Gómez
    Medellín

    Un árbol endémico de Medellín, casi que residente exclusivo del Parque Bolívar, está a punto de perderse para siempre.

    De la Calliandra medellinensis, clasificada como tal en los años 40-50 por la pareja norteamericana Britton y Killip, sólo quedan seis ejemplares.
    Un emblema local perdido por desconocimiento.
    El árbol, un carbonero, apenas crece a los 1.470 metros sobre el nivel del mar y no se ha logrado reproducir hasta ahora.
    Ramiro Fonnegra Gómez, biólogo de la Universidad de Antioquia y doctor en Taxonomía Vegetal y Palinología, explicó que para colmo de males, parece que el polinizador natural también se extinguió, pues no se encuentra ninguno asociado al árbol. No se sabe cuál fue. La especie fue poco estudiada.
     

    Otras especies de carboneros (en la región hay cuatro, contando el antioqueño que también está en peligro) reciben la visita de la abeja común, Apis mellifera, que los poliniza.
     

    La Calliandra medellinensis es un árbol, a diferencia de muchos carboneros que son arbustos. Se distingue además de estos por una hoja más pequeña y una flor más despoblada tipo cono, mientras en los arbustos es más como una bola.
    Colecciones del ejemplar se encuentran en los herbarios de la Universidad de Antioquia y en Missouri. En éste se tenían tres, pero luego se encontró que una pertenece a un carbonero de Nariño y el otro a uno de Cundinamarca.


    Hoy sólo quedan seis árboles, cinco de ellos en el Parque Bolívar y uno más en la plazoleta de Mon y Velarde. "Es un endemismo raro", precisó el investigador, director durante muchos años del Herbario de la Universidad de Antioquia.
    Este árbol no salió de Medellín. Se le ha buscado de extremo a extremo del Aburrá y no se encuentra.
    Los científicos han tratado de reproducirlo por estaca y por acodo, pero no ha sido posible. La única alternativa que queda es mediante tejidos, pero la técnica demanda una inversión superior a los 20 millones de pesos, suma con la que no se cuenta.
    "Ahora que la ciudad será sede en abril del Congreso Nacional de Botánica, al que asistirán cerca de 1.000 personas de diversas regiones y países, podría pensarse en que alguna entidad aporte el dinero para tratar de salvar la especie".
    Los ejemplares del Parque Bolívar están en mal estado. Varios son viejos, repletos de epífitas como el matapalos (una bromeliácea) que poco a poco lo asfixia. No han tenido mantenimiento y se nota que alguno pudo ser talado.
    El único que da vainas con frutos está situado hacia la bocacalle de Junín, pero los frutos son estériles y de nada sirven.
    Del asunto pocos conocen. Tampoco hay mayores referentes. El árbol fue muy perseguido en el pasado por los campesinos, para obtener carbón. Y como adorno en pesebres y en la Semana Santa. Es lo que también amenaza al carbonero antioqueño (árbol), que crece de los 1.400 a los 1.700 metros.
    Lo que se pretende es llamar la atención de la Alcaldía y los entes ambientales.
    Si no se actúa pronto, Medellín perdería un árbol exclusivo que lleva su nombre en la denominación científica internacional.


    Ayuda al lector
    Son más de 1.000 especies amenazadas
    Las especies que desaparecen de Colombia y del planeta se cuentan por centenas. De muchas nunca se llega a tener conocimiento.

    La Calliandra medellinensis poco fue estudiada. De acuerdo con un reporte del Instituto Alexander von Humboldt, la flora es la primera gran riqueza del país, porque Colombia posee entre 45.000 y 55.000 especies de plantas, de las cuales cerca de la tercera parte son endémicas (sólo existen aquí).

    Se destacan las orquídeas, representadas en cerca de 3.500 especies, es decir, 15 por ciento de todas las especies de orquídeas del mundo.


    La lista de plantas amenazadas de Colombia abarca cerca de 1.000 especies y en ella, uno de los grupos más amenazados lo constituye, precisamente, el de las orquídeas. En el libro rojo de las plantas amenazadas no figura la C
    alliandra medellinensis.

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    ESPERANZA: Parece que han logrado reproducirlo por semillas, pero tiene un estrecho margen genético. El agente polinizador es un colibrí.
    Estas son fotos actuales de los tres grandes árboles del Parque Bolivar de Medellín.





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