sábado, 30 de marzo de 2013

ANTONIO CASARES (Lugo, 1812-1888)
Querencia del olivo

Yo quisiera estar siempre como tú, viejo olivo,
enhiesto bajo el cielo azul de Andalucía,
como un dios que se siente eternamente vivo,
heraldo de una tierra que anuncia la alegría.

Sembraría en el viento estos versos que escribo,
para que todo el mundo oyera la armonía
del árbol de los sueños, del árbol sensitivo,
que sólo da frutos de amor y de poesía.

Quisiera mirar siempre la soledad del monte,
la belleza sin fondo del mar del horizonte,
la tierra que me acoge, hermosa como un verso.

Y levantar mis ramas al cielo como un grito,
para así proclamar mi dolor infinito,
cuando quieran cortarme, a todo el universo.

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ORACIÓN DEL ÁRBOL

Tú que pasas y levantas contra mí tu brazo;
antes de hacerme mal, mírame bien.
Ermita del Remedio - Utiel - Valencia
Yo soy el calor de tu hogar,
en las noches frías de invierno.
Yo soy la sombra amiga que te protege,
del sol estival.
Yo soy la viga que soporta el techo,
de tú casa, la tabla de tu mesa,
la cama en que descansas.
Mis frutos, sacian tu hambre
y calman tu sed.
Yo soy el mango de tus herramientas,
la puerta de tu hogar.
Cuando naces,
tengo madera para tu cuna;
cuando mueres, en forma de ataúd,
aún te acompaño al seno de la tierra.
Soy el pan de bondad y flor de belleza.
Si me amas como merezco, defiéndeme
contra los insensatos.

NOTA. Esta oración se encuentra grabada en placas colocadas en plazas y jardines
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martes, 26 de marzo de 2013

KT Tunstall (Escocia, 1975)
Black Horse & Cherry Tree



woo-hoo,woo-hoo) 
(woo-hoo,woo-hoo) 

well my heart knows me better than i know myself 
so i'm gonna let it do all the talking. 
(woo-hoo,woo-hoo) 
i came across a place in the middle of nowhere 
with a big black horse and a cherry tree. 
(woo-hoo,woo-hoo) 

i fell in fear, upon my back 
i said don't look back, just keep on walking. 
(woo-hoo,woo-hoo) 
when the big black horse that looked this way, 
said hey lady, will you marry me? 
(woo-hoo,woo-hoo) 

but i said no, no, no,no-no-no 
i said no, no, you're not the one for me 
no, no, no,no-no-no 
i said no, no, you're not the one for me

(ooooo,woo-hoo) 

and my heart had a problem, in the early hours, 
so it stopped it dead for a beat or two. 
(woo-hoo,woo-hoo) 
but i cut some cord, and i shouldn't have done that, 
and it won't forgive me after all these years 
(woo-hoo,woo-hoo) 

so i sent her to a place in the middle of nowhere 
with a big black horse and a cherry tree. 
(woo-hoo,woo-hoo) 
now it won't come back , cause it's oh so happy 
and now i've got a hole for the world to see 
(woo-hoo,woo-hoo) 

but it said no, no, no,no-no-no 
i said no, no, you're not the one for me 
no, no, no,no-no-no 
said no, no, you're not the one for me 

(ooooo,woo-hoo) (not the one for me, yeah) 
(ooooo,woo-hoo) 
said no,no, no,no, no, no, no 
you're not the one for me 
said no,no, no,no, no, no, no 
you're not the one for me 

big black horse and a cherry tree 
i can't quite get there cause they've all forsken me 
big black horse and a cherry tree 
i can't quite get there cause they've all forsken me

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domingo, 24 de marzo de 2013

GABRIELA MISTRAL (Chile, 1889-1957)
La encina

                                                                 A la maestra señorita Brígida Walker
                               I

Esta alma de mujer, viril y delicada,
dulce en la gravedad, severa en el amor,
es una encina espléndida de sombra perfumada,
por cuyos brazos rudos trepara un mirto en flor.

Pasta de nardos suaves, pasta de robles fuertes,
le amasaron la carne rosa del corazón,
y aunque es altiva y recia, si miras bien adviertes
un temblor en sus hojas que es temblor de emoción.

Dos millares de alondras el gorjeo aprendieron
en ella, y hacia todos los vientos se esparcieron
para poblar los cielos de gloria. ¡Noble encina,

déjame que te bese en el tronco llagado,
que con la diestra en alto, tu macizo sagrado
largamente bendiga, como hechura divina!


                                  II

El peso de los nidos ¡fuerte! no te ha agobiado.
Nunca la dulce carga pensaste sacudir.
No ha agitado tu fronda sensible otro cuidado
que el ser ancha y espesa para saber cubrir.

La vida (un viento) pasa por tu vasto follaje
como un encantamiento, sin violencia, sin voz;
la vida tumultuosa golpea en tu cordaje
con el sereno ritmo que es el ritmo de Dios.

De tanto albergar nido, de tanto albergar canto,
de tanto hacer tu seno aromosa tibieza,
de tanto dar servicio, y tanto dar amor,

todo tu leño heroico se ha vuelto, encina, santo.
Se te ha hecho en la fronda inmortal la belleza,
¡y pasará el otoño sin tocar tu verdor!


                                  III

¡Encina, noble encina, yo te digo mi canto!
Que nunca de tu tronco mane amargor de llanto,
que delante de ti prosterne el leñador
de la maldad humana, sus hachas; y que cuando
el rayo de Dios hiérate, para ti se haga blando
y ancho como tu seno, el seno del Señor!
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viernes, 22 de marzo de 2013

THE CURE
A forest



Come closer and see 

See into the trees 

Find the girl 

If you can 

Come closer and see 

See into the dark 

Just follow your eyes 

Just follow your eyes 



I hear her voice 

Calling my name 

The sound is deep 

In the dark 

I hear her voice 

And start to run 

Into the trees 

Into the trees 



Into the trees 

Suddenly I stop 

But I know it's too late 

I'm lost in a forest 

All alone 

The girl was never there 

It's always the same 

I'm running towards nothing 

Again and again and again and again

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Acercate y mira entre los árboles

encuentra la chica
sí puedes
acércate y mira
 en la oscuridad

sólo sigue tus ojos
, sólo sigue tus ojos


Escucho una voz

diciendo mi nombre

çel sonido se encuentra profundo

en la oscuridad
 escucho su voz

y comienzo a correr
dentro del bosque

dentro del bosque
, dentro del bosque


De repente paro

pero se que es muy tarde

estoy perdido en el bosque

solo
 la chica nunca estuvo ahí

siempre es lo mismo
yo
estoy corriendo hacia la nada

una y otra vez y otra vez y otra vez
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lunes, 18 de marzo de 2013

GUILLAUME APOLLINAIRE (1880-1918)
L'Adieu

J'ai cueilli ce brin de bruyère

L'automne est morte souviens-t'en

Nous ne nous verrons plus sur terre

Odeur du temps brin de bruyère

Et souviens-toi que je t'attends  



El adiós


Recogí esta brizna de brezo
El otoño está muerto acuérdate
No nos veremos más sobre la tierra
Olor del tiempo brizna de brezo
Y recuerda que yo te espero


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jueves, 14 de marzo de 2013


ABDERRAMÁN I 
(Damasco 731, Córdoba 788)
Tú también eres ¡oh palma!...

Éste es un poema árabe escrito en España, en Al-Ándalus, en el siglo VIII que expresa la tristeza y la añoranza de Abderramán I, el primer emir de Córdoba, que, como la palmera que él ha plantado en los jardines de la Arruzafa, está lejos de su patria:


En Almuñécar
Tú también eres ¡oh palma!
en este suelo extranjera.
Llora, pues; mas siendo muda,
¿cómo has de llorar mis penas?
Tú no sientes, cual yo siento,
el martirio de la ausencia.
Si tú pudieras sentir,
amargo llanto vertieras.
A tus hermanas de Oriente
mandarías tristes quejas,
a las palmas que el Éufrates
con sus claras ondas riega.
Pero tú olvidas la patria,
a par que me la recuerdas;
la patria de donde Abbas
y el hado adverso me alejan.

(Von Schack, 1867-1871: capítulo II)

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Los versos de Almakkari en boca del gobernador de Sevilla, Abdulmalek, no difieren en gran parte de los anteriores, atribuidos por Conde a Abderraman I...


Como yo, palmera hermosa,
vives aquí solitaria:
a ti también de los tuyos
te aleja la suerte infausta.
Lloras, ay, y tus flores
el blanco cáliz desmaya:
lacios penden tus racimos,
que aura extranjera no halaga.
¿Lamentas acaso, oh palma,
que tu simiente arrebaten
los vientos de la montaña?
-¡Lloro, sí, porque aunque prenda
en suelo que riegan aguas
cual las que el Eúfrates lleva
de Siria a las vegas caras,
menguados serán mi hijos,
no verán aquí su patria:
que crueles Abassidas
quieren que extranjeros nazcan!

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LAS PALMERAS DE LA RUSAFA

Cuenta una leyenda que una vez, el emir Abderramán I estando paseando por los jardines de su palacio de la Arruzafa encontró un pequeño brote que salía del suelo. 
Se agachó y lo estudió con detenimiento… Era una única hoja que miraba hacia el cielo, como preparándose para abrirse en abanico pasados unos días.
 Abderramán sabía que en aquella tierra no nacían plantas así, salvo los pequeños palmitos del Guadalquivir.
 Según pasaba el tiempo iba viendo crecer a la planta. La protegía, y avisó a sus sirvientes de que no debía ser dañada bajo ningún concepto. 
Poco a poco, fue tomando la forma que el emir esperaba y la pequeña planta se convirtió en una palmera. 
Dice la leyenda que no existía ninguna hasta ese momento en la península Ibérica, y que esta primera vino como semilla de algún dátil que habría caído de algún cargamento procedente de Oriente.
 El caso es que Abderramán I, que añoraba su tierra de origen, veía a la palmera como una compañera en el destino que le había llevado a fundar su dinastía lejos de su tierra de nacimiento... 

---Fin---

domingo, 10 de marzo de 2013

JONI MICHELL (Canadá, 1943)
Cactus Tree




There's a man who's been out sailing
In a decade full of dreams
And he takes her to a schooner
And he treats her like a queen
Bearing beads from California
With their amber stones and green
He has called her from the harbor
He has kissed her with his freedom
He has heard her off to starboard
In the breaking and the breathing
Of the water weeds
While she was busy being free

There's a man who's climbed a mountain
And he's calling out her name
And he hopes her heart can hear three thousand miles
He calls again
He can think her there beside him
He can miss her just the same
He has missed her in the forest
While he showed her all the flowers
And the branches sang the chorus
As he climbed the scaley towers
Of a forest tree
While she was somewhere being free

There's a man who's sent a letter
And he's waiting for reply
He has asked her of her travels
Since the day they said goodbye
He writes, "Wish you were beside me
We can make it if we try"
He has seen her at the office
With her name on all his papers
Through the sharing of the profits
He will find it hard to shake her
From his memory
And she's so busy being free

There's a lady in the city
And she thinks she loves them all
There's the one who's thinking of her
There's the one who sometimes calls
There's the one who writes her letters
With his facts and figures scrawl
She has brought them to her senses
They have laughed inside her laughter
Now she rallies her defenses
For she fears that one will ask her
For eternity
And she's so busy being free

There's a man who sends her medals
He is bleeding from the war
There's a jouster and a jester and a man who owns a store
There's a drummer and a dreamer
And you know there may be more
She will love them when she sees them
They will lose her if they follow
And she only means to please them
And her heart is full and hollow
Like a cactus tree
While she's so busy being free
Like a cactus tree
Being free

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Joni Mitchell (nacida como Roberta Joan Anderson, en Alberta, Canadá), el 7 de noviembre de 1943, es una cantante y pintora canadiense. Comenzó su carrera musical en Toronto y en el oeste de Canadá, se relacionó luego con la floreciente escena de folk de Nueva York de mediados de los sesenta. A lo largo de los años 70 amplió sus horizontes musicales, dirigiendo su interés hacia el pop y el jazz, para convertirse en una de las cantantes y compositoras más respetadas de finales del siglo XX. Es la autora de la canción Woodstock.

miércoles, 6 de marzo de 2013


KIM NAMJO (Corea del Sur, 1927)
Junto al árbol

Árbol, junto a ti 

árbol soy, 

cuerpo inerte en baño glacial sumergido.

El cielo resplandece 

la amistad no deslumbra. 

Y el invierno supera,

flor entre las flores.

Árbol, junto a ti

árbol soy. 

Frío que estremece. 

En agua helada, glacial, 

tú y yo, día y noche, sumergidos.
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sábado, 2 de marzo de 2013

AGUSTÍN COMOTTO
Los viajes del abuelo


Todas las noches antes de acostarse, el abuelo se sienta sobre la cama, abre su cofre de madera y mira las cosas que hay dentro. Luego, lo cierra y vuelve a ponerlo en su sitio.
Me gusta observarlo, en silencio, desde la puerta.
Nunca le he interrumpido. Pero me intriga mucho lo que el abuelo guarda con tanto interés. Por eso, y porque creía que el abuelo no estaba, he cogido el cofre para tocarlo y ver si podía adivinar lo que contenía.
¿Qué guardará aquí dentro? Entonces ha aparecido el abuelo.
-¿Qué buscas debajo de mi cama?
-Te gustaría saber lo que hay dentro del arcón, ¿verdad?. Ven, Jorge, siéntate conmigo. Te voy a contar una historia...
-Mucho antes de que tú nacieras, incluso de que naciera tu madre, fui marinero de La Celeste, una fragata mercante que me llevó a lugares muy lejanos y en la que recorrí los siete mares.
Soy perezoso para escribir, pero quería recordar los lugares fascinantes por los que anduve. Así que, se me ocurrió guardar, en este cofre, semillas de árboles originarios de los sitios que recorrí en mis viajes.
Ahora, al verlas, como tengo buena memoria, recuerdo lo que ocurrió tanto tiempo atrás.
Esa semilla que tienes en tus manos es del Polo Norte. Para que allí fructifique, como hace tanto frío, tiene que caer en un hueco del terreno y permanecer abrigada bajo la superficie helada. De la semilla nace una plantita tan frágil y transparente que, si la tocas, se quiebra como el cristal. Aquel invierno fue tan duro que el hielo nos atrapó y tuvimos que quedarnos hasta que llegó la primavera. Encontré la semilla, un día que salí a explorar los alrededores.
-¿Y esta que parece un granito de arena, abuelo?
-Una vez, encallamos en una playa de los Mares del Sur. Los habitantes de esa isla eran enormes. A los pocos días, un grupo de ellos se acercó por el barco. Pese a su fiero aspecto eran afectuosos, y nos trajeron comida y regalos. Una mujer depositó un granito de arena en mi mano. Era una semilla. Con dibujos y señas, me explicó que esta semilla sólo crece en el desierto y que, cuando brota, apenas vive unos minutos antes de secarse abrasada por el sol.
-Esta grandota la encontré en la selva brasileña. La Celeste ancló en el delta de un río enorme lleno de yacarés y rayas venenosas. Nos internamos en nuestras chalupas, río arriba. Nuestro propósito era comerciar con un pueblo que vivía en la selva y tejía unas telas vistosas. Por desgracia, caí enfermo de unas fiebres extrañas. Estuve muy grave. El hechicero de la tribu me curó con raíces y plantas medicinales que él mismo recogía.
-Durante mi convalecencia, el curandero me contó muchas historias; cómo surgió el cielo, la tierra, el sol, todo lo que conocemos. También me habló del secreto de la selva madre, que mantiene y renueva el Universo. Fue allí donde me hablaron de un árbol que hoy no existe. Entonces quedaban unos pocos de esa especie, pues sólo algunas de sus semillas germinan. Pero, si una de ellas logra brotar, el árbol se hace tan inmenso como una montaña.
-¿Por qué, abuelo?
-No lo sé, nadie lo sabe. Al regresar de mis viajes traje dos de esas semillas. Una, como ves, está en la caja, la otra la planté hace años, fuera, junto a la casa. Todas las tardes la riego pero no ha brotado nada...
-Abuelo, ¿todos los árboles dan semillas?
-Los árboles dan frutos y los frutos tienen semillas. Las semillas tienen memoria. Si supieran hablar nos contarían nuestra historia y la de nuestro planeta, pues las plantas llegaron a la Tierra mucho antes que nosotros. Las semillas han viajado siempre. Algunas flotando por los mares y los ríos antes de que nadie inventase un barco; otras, arrastradas por el viento mucho antes de que los pájaros volasen.
Esta semilla tiene una historia triste. La recogí de un lugar de África donde el paisaje es seco y árido.
La Celeste nos dejó junto a una ciudad hecha de barro. Mientras conseguíamos provisiones, pude ver cómo hacían una casa. Las paredes eran de adobe: un barro hecho con paja y arcilla; pero allí, en vez de paja, usaban semillas. Las plantas crecían por los muros como un ser más de la familia.
En las afueras de la ciudad encontré una llanura con restos de una antigua guerra. Me explicaron que la misma semilla que usaban para construir, también les servía como proyectil. La semilla, tan llena de vida, era, al mismo tiempo, un instrumento de muerte.
-¿Y ésta otra, abuelo?
-La encontré en Asia, en una isla muy pequeña. La gente del lugar me contó que en las noches calurosas, las madres ponen esta semilla dentro de la mano de sus hijos. Si éstos le dan calor, brota una plantita que los cubre y protege mientras duermen para que nada malo les suceda.
No oí las últimas palabras del abuelo ya que me quedé dormido en su regazo.
Soñé con un árbol enorme que crecía y crecía hacia el cielo. Más grande que la Tierra. Incluso más grande que el mismo Universo.
Siguió hablando un rato. Ya era de noche y no iba a salir a regar su semilla. Me llevó con suavidad a mi cama y me acostó.

---Fin---