jueves, 30 de abril de 2009

JULES SUPERVIELLE - Le premier arbre

JULES SUPERVIELLE (Uruguay, 1884-1960)
Le premier arbre


C'était lors de mon premier arbre,
J'avais beau le sentir en moi
Il me surprit par tant de branches,
Il était arbre mille fois.
Moi qui suis tout ce que je forme
Je ne me savais pas feuillu,
Voilà que je donnais de l'ombre
Et j'avais des oiseaux dessus.
Je cachais ma sève divine
Dans ce fût qui montant au ciel
Mais j'étais pris par la racine
Comme à un piège naturel.
C'était lors de mon premier arbre,
L'homme s'assit sous le feuillage
Si tendre d'être si nouveau.
Etait-ce un chêne ou bien un orme
C'est loin et je ne sais pas trop
Mais je sais bien qu'il plut à l'homme
Qui s'endormit les yeux en joie
Pour y rêver d'un petit bois.
Alors au sortir de son somme
D'un coup je fis une forêt
De grands arbres nés centenaires
Et trois cents cerfs la parcouraient
Avec leurs biches déjà mères.
Ils croyaient depuis très longtemps
L'habiter et la reconnaître
Les six-cors et leurs bramements
Non loin de faons encore à naître.
Ils avaient, à peine jaillis,
Plus qu'il ne fallait d'espérance
Ils étaient lourds de souvenirs
Qui dans les miens prenaient naissance.
D'un coup je fis chênes, sapins,
Beaucoup d'écureuils pour les cimes,
L'enfant qui cherche son chemin
Et le bûcheron qui l'indique,
Je cachai de mon mieux le ciel
Pour ses distances malaisées
Mais je le redonnai pour tel
Dans les oiseaux et la rosée.

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miércoles, 29 de abril de 2009

LUIS CERNUDA - El árbol

LUIS CERNUDA (Sevilla, 1902-1963)
El árbol


Al lado de la aguas está, como leyenda,
en su jardín murado y silencioso,
el árbol bello dos veces centenario,
las poderosas ramas extendidas,
cerco de tanta hierba, entrelazando hojas,
dosel donde una sombra edénica subsiste.

Bajo este cielo nórdico nacido,
cuya luz es tan breve, e incierta aún siendo breve,
apenas embeleso estival lo traspasa y exalta
como a su hermano el plátano del mediodía
sonoro de cigarras, junto del cual es grato
dejar dormir el tiempo divinamente inútil.

Tras el invierno horrible, cuando sólo la llama
conforta aquella espera del revivir futuro,
al pie del árbol brotan lágrimas de la nieve,
corolas de azafrán, jacintos, asfodelos,
con pujanza vernal de la tierra, y fielmente
de nueva juventud el árbol se corona.

Son entonces los días, algunos despejados,
algunos nebulosos, más tibios de este clima,
sueño septentrional que el sol casi no rompe,
y hacia el estanque vienen rondas de mozos rubios:
temblando, tantos cuerpos ligeros, queda el agua;
vibrando, tantas voces timbradas, queda el aire.

Entres sus mocedades, vida prometedora,
aunque pronto marchita en usos tristes,
raro es aquel que siente, a solas algún día
en hora apasionada, la mano sobre el tronco,
la secreta premura de la savia, ascendiendo
tal si fuera el latido de su propio destino. (…)

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martes, 28 de abril de 2009

J.F. DUCIS - A mon petit bois

JEAN-FRANÇOIS DUCIS (Francia, 1733-1816)
A mon pettit bois


 ...Bois pur, où rien ne m'importune,
Où des cours et de la fortune
J'ignore et la pompe et les fers,
Où je me plais, où je m'égare,
Où d'abord ma muse s'empare
De la liberté des déserts;
Où je vis avec l'innocence,
Le sommeil et la douce aisance,
Et l'oubli de cet univers,
Loin de moi jetant dans les airs
Tous les orgueils de l'importance,
Tous les songes de l'espérance
Et l'ennui de tous les travers;
Où pour moi, ma seule opulence,
Ce que je sens, ce que je pense,
Devient du plaisir et des vers.
O le plus charmant bois de France!
Que de douceurs dans tes concerts!
Quel entretien dans ton silence!
Quel secret dans ta confidence!
Que de fraîcheur sous tes couverts!

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lunes, 27 de abril de 2009

LA BÚSQUEDA DEL ÁRBOL CUYO FRUTO HACE INMORTAL
Cuento sufí


Un día un hombre instruido, por gusto de relatar una historia, hablaba de un árbol situado en la India. Nadie que come de sus frutos, decía, envejece ni muere jamás.
Un rey oyó referir este relato a una persona fidedigna, y se puso ansioso por descubrir aquel árbol. Por eso envió en su busca un mensajero inteligente. Éste recorrió el país, visitando todas las ciudades, llanuras y montañas.
Todos aquellos a quienes preguntaba se burlaban de él, lo trataban de loco, o le mostraban un respeto irónico más penoso que el insulto. O, también, lo enviaban a lugares en los que supuestamente estaba el árbol en cuestión. Cada uno le daba informaciones diferentes, hasta que al final, tras varios años transcurridos en vanas investigaciones, el mensajero resolvió renunciar a su búsqueda, y totalmente desconsolado, tomó el camino de vuelta.
Ahora bien, en un lugar donde hizo un alto, vivía un Sabio. El mensajero se dijo: “Ya que no tengo más esperanza, lo visitaré antes de irme, para que me acompañe su bendición”. Y llorando, se fue a ver al Sabio y le puso de manifiesto su desespero.
El Sabio le preguntó cuál era el motivo. El respondió:
“El emperador me envió a buscar un árbol que es único en el mundo; su fruto es de la substancia del Agua de la vida. Hace años que lo estoy buscando y sólo he recibido rechiflas”.
El Sabio se echó a reír y dijo. “¡Ingenuo!, este árbol es el del conocimiento; altísimo, enorme y que se extiende hasta muy lejos: es el Agua de la vida que proviene del océano infinito de Dios.
Partiste en busca de la forma y te perdiste; no puedes hallarlo, pues has abandonado la realidad.
A veces lo llaman árbol, a veces sol, ora mar, ora nube.
Es ese algo único de donde provienen cien mil efectos: el menor de ellos es la vida eterna.
Aunque su esencia es una, tiene mil efectos y se le puede aplicar innumerables nombres.
Una persona puede ser tu padre; con respecto a otro individuo puede ser su hijo. Respecto a otro puede ser su enemigo, y para otro más, mostrarse amigo.
Posee cientos de miles de nombres, pero es un solo ente; ninguna de sus características puede dar de él una verdadera descripción.
Quienquiera que busque el nombre sólo, estará extraviado y perdido, como tú lo estás. ¿Por qué atenerte a la palabra “árbol” de tal modo que quedes amargamente defraudado?
Renuncia a los nombres y considera los atributos, para que los atributos puedan guiarte a la esencia.
Las disputas de los hombres las causan los nombres: la paz llega cuando se dirigen a la realidad indicada por el nombre".

(Rûmî, Mathnawî, II, 3641 ss.)

viernes, 24 de abril de 2009

Árboles venerables de MÁLAGA

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M Á L A G A
Datos: Junta de Andalucía-Málaga y propios
Localidad, Lugar, Nombre propio, Nombre vulgar, Dimensiones (P=perímetro 1,3m, h=altura, edad, altitud) Nombre científico y coordenadas (Altitud y coordenadas de Google)

Má, Alcaucín, Cortijo Zárate, Algarrobos, P5,5m h7m 404m
Ceratonia siliqua - N 36º 55' 2" - W 4º 7' 15"

Má, Alcaucín, Cortijo de Zárate, Algarrobo, P5,85m h7,5m 414m
Ceratonia siliqua - N 36º 55' 4" - W 4º 7' 17"

Má, Alcaucín, Peña del Águila, Arce, P1,55m h5m 1850m
Acer opalus sub. granatense - N 36º 54' 43" - W 4º 3' 24"

Má, Alcaucín, El Cerro, "Parra", Olivo, P6,7m h11m 307m
Olea europaea - N 36º 53' 41" - W 4º 7' 54"

Má, Alcaucín, Raja del Cañuelo, Tejos I, P(base)3,6m h7m 1802m
Taxus baccata - N 36º 54' 31" - W 4º 3' 31"

Má, Alcaucín, Raja de Cañuelo, Tejo II, P(40cm) 0,45m h4,5m 1781m
Taxus baccata - N 36º 54' 33" - W 4º 3' 34"

Má, Alfarnate, Carretera a Alfarnatejo, Olmo, P3,2m h21m 850m
Ulmus minor - N 36º 59' 26" - W 4º 16' 42"

Má, Álora, El Acebuchal, Madroño, P(60cm)2m h4,25m 481m
Arbustus unedo - N 36º 47' 46" - W 4º 38' 9"

Má, Antequera, Cortijo de la Perdices, Acerolo, P(0,5)1,15m h7,5m 445m
Crataegus azarolus - N 37º 00' 32" - W 4º 38' 27"

Má, Antequera, El Torcal de Antequera, Ruta Verde, Arce, P1,6m h9,25m 1218m
Acer monspessulanum - N 36º 57' 8" - W 4º 32' 56"

Má, Antequera, Paraje Natural Torcal, "del Agrasol", Hiedra, P1,1m h14m 1211m
Hedera helix - N 36º 57' 00" - W 4º 33' 12"

Má, Antequera, Paraje Natural Torcal, "del Barco", Hiedra, P1,05m h4m 1211m
Hedera helix - N 36º 56' 59" - W 4º 33' 11"

Má, Antequera, Paraje Natural Torcal, "del Macetón", Hiedra, P(40cm)1m h4m 1217m
Hedera helix - N 36º 57' 11" - W 4º 32' 50"

Má, Benaoján, Cortijo de los Núñez, Cornicabra, P(0,9)2m h10m
Pistacia terebinthus - N 36º 43' 2" - W 5º 13' 4"

Má, Burgo El, Huerta del Capellán, Nogal americano-Pecán, P3m h31m
Carya illinoinensis - (Ya no figura en la lista de la Junta de andalucía)

Má, Canillas de Albaida, El Nevazo, Nogal, P3,5m h16m 1306m
Juglans regia - N 36º 52' 562 - W 3º 57' 10"

Má, Canillas de Albaida, Sendero del Puerto de Cómpeta, "Pino Tres Cruces", Pino pinaster, P3m h11,75m 1157m
Pinus pinaster - N 36º 51' 58" - W 3º 55' 40"

Má, Cartajima, Camino del Molino Real, "Arena", Castaño, P7,2m h17m 794m
Castanea sativa - N 33º 38' 43" - W 5º 9' 1"

Má, Casabermeja, Cortijo de Santa Bárbara, Olivo, P10m h6m
Olea europaea

Má, Casabermeja, Lagar Locueto, Olivo,
Olea europaea

Má, Casabermeja, Arroyo Carnicero, Olivo, P7m x 3
Olea europaea

Má, Casabermeja, Casaria, Olivo, P6,4m h7m 465m
Olea europaea - N 36º 54' 9" - W 4º 27' 23"

Má, Casabermeja, Los Frailes, Olivo, P6m h5,5m 537m
Olea europaea - N 36º 54' 36" - W 4º 27' 16"

Má, Casarabonela, Cortijo La Cacería, Algarrobo, P4,1m h9m 364m
Ceratonia siliqua - N 36º 45' 5" - W 4º 50' 25"

Má, Casarabonela, Cortijo La Cacería, Pino piñonero, P4,4m h30m 360m
Pinus pinea - N 36º 45' 5" - W 4º 50' 23"

Má, Cómpeta, Carretera de Torrox, Castaño en alcornoque, P(0,7)1,57m h6m 497m
Castanea sativa - N 36º 47' 49" - W 3º 57' 54"

Má, Cortes de la Frontera, El Palero, Alcornoque, P7,8m h19,5m 500años 554m
Quercus suber - N 36º 35' 46" - W 5º 24' 11"

Má, Cortes de la Frontera, El Berrueco, Alcornoque I, P5,5m h20m 727m
Quercus suber - N 36º 36' 49" - W 5º 25' 48"

Má, Cortes de la Frontera, El Berrueco, Alcornoque II, P6m h10,5m 724m
Quercus suber - N 36º 36' 48" - W 5º 25' 47"

Má, Cortes de la Frontera, La Sauceda, "de la Ventana", Acornoque, P4,8m h12m 677m
Quercus suber - N 36º 31' 8" - W 5º 35' 38"

Má, Cortes de la Frontera, La Salceda, "de la Vereda", Alcornoque, P4,8m h17m 734m
Quercus suber - N 36º 31' 00" - W 5º 35' 48"

Má, Cortes de la Frontera, Puerto Oscuro, Quejigo I, P5,85m h20m 867m
Quercus canariensis - N 36º 30' 34" - W 5º 35' 48"


Má, Cortes de la Frontera, Puerto Oscuro, Quejigo II, 840m
Quercus canariensis - N 36º 30' 38" - W 5º 35' 51"

Má, Istán - Río Hoyo del Bote-Cerro Duque, "Santo", Castaño, P14,5m h21m 700m 700años
N 36,61305º - W 5,01666º, Castanea sativa

Má, Istán, Hoyo del Bote, Quejigo, P5m h28m 712m
Quercus canariensis - N 36º 36' 48" - W 5º 1' 3"

Má, Jubrique, Puerto de la Encineta, "de la Cruz", Castaño, P6,8m h22m 798m
Castanea sativa - N 36º 33' 12" - W 5º 12' 00"

Ma, Jubrique, Umbría, " de los Saltarines", Castaño, P5,5m h16m 759m
Castanea sativa - N 36º 33' 13" - W 5º 12' 20"

Má, Macharaviaya, Cerro Mingo, Encina, P3,75m h17,5m 391m
Quercus ilex sp. ballota - N 36º 35' 53" - W 4º 13' 50"

Má, Málaga, Botánico la Concepción, "Reina", Palmera coco plumoso P1,2m h27m 150años
Syagrus romanzoffiana

Má, Málaga, Jardín Botánico, Cipreses, P3,6m h25m 95años
C. sempervirens/lusitanica,

Má, Málaga, Gobierno Civil, Palmera,
Washintognia robusta

Má, Málaga, Casas Viejas, Algarrobo, P5,6m h8m 207m
Ceratonia siliqua - N 36º 46' 31" - W 4º 29' 9"

Má, Málaga, Cerro Santopitar, Fresno, P3,7m h19,5m 966m
Fraxinus angustifolia - N 36º 48' 16" - W 4º 17' 27"

Má, Málaga, Lagar de Torrijos, "de Benefique", Mirto, P4,3m h4m 732m
Myrtus communis - N 36º 49' 36" - W 4º 21' 46"

Má, Málaga, Jotrón, Ombú, P7,3m h7m 498m
Phytolacca dioica - N 36º 49' 39" - W 4º 24' 59"

Má, Mijas, Río Las Pasadas, Alcornoque, P2,55m h8m 136m
Quercus suber - 36º 34' 54" - W 4º 43' 12"

Má, Molina, Cortijo de los Perales, Alcornoque-Encina (híbrido) P4,5m h20m 499m
Quercus suber/Q. ilex - N 37º 11' 9" - W 4º 40' 1"

Má, Monda, Los Bancales, "del Caserón de Los Bancales", Alcornoque, P5m h14,5m 501m
Quercus suber - N 36º 38' 42" - W 4º 53' 53"

Ma, Monda, Mojeda, "Macho", Castaño, P6,6m h22m 805m
Castanea sativa - N 36º 35' 28" - W 4º 49' 40"

Má, Montejaque, Los Llanos del Zurraque, Encina, P4,8m h9m 926m
Quercus ilex sp. ballota - N 36º 42' 35" - W 5º 18' 42"

Má, Ojén, El Cerezal, Pino, P3,7m h28m 469m
Pinus halepensis - N 36º 34' 17" - W 44º 51' 46"

Má, Parauta, Sierra de las Nieves, Paraje Las Escaleretas, Pinsapo "Gordo", P5,1m h26m 1146m 300años
N 36,66611º - W 5,03388º, Abies pinsapo

Má, Parauta, Vallecillo, Encina, P3,8m h16,5m 823m
Quercus ilex sp. ballota - N 36º 39' 18" - W 5º 7' 47"

Má, Parauta, Puntal de la Mesa, Pinsapo, P(75cm)5,5m h15,8m 1188m
Abies pinsapo - N 36º 39' 50" - W 5º 1' 53"

Má, Periana, Frenta a la Escuela de Mondrón, Olivo,
Olea europaea

Má, Ronda, Cortijo Lifa, Arce, P1,5m h10m 1040m
Acer monspessulanum - N 36º 44' 52" - W 5º 1' 32"

Má, Ronda, La Alberca, Encina, P6m h12m 795m
Quercus ilex sp. ballota - N 36º 51' 8" - W 5º 6' 21"

Má, Ronda, Cerro Mures, Lentisco, P1,7m h8m 817m
Pistacia lentiscus - N 36º 45' 30" - W 5º 13' 25"

Má, Ronda, Puerto del Pinsapo, "Solitario", Pinsapo, P3,5m h17m 1088m
Abies pinsapo - N 36º 44' 44" - W 5º 1' 12"

Má, Tolox, Cerrete Higuerín, Olivo, P(base)13m
Olea europaea

Má, Tolox, Cañada de La Plazoleta, Mostajo, P(20cm)3,4m h5m
Sorbus aria - 36º 41' 3" - W 5º 00' 10"

Má, Tolox, Cañada del Pilar, "de La Alcazaba", Pinsapo, P5,1m h28m 1487m
Abies pinsapo - N 36º 40' 36" - W 5º 00' 40"

Má, Tolox, Puerto de la Perra, Pinsapo, P(50cm)5,1m h22m 1422m
Abies pinsapo - N 36º 42' 6" - W 4º 58' 44"

Má, Tolox, Cañada de la Plazoleta, Quejigo, P4,8m h9m 1631m
Quercus alpestris - N 36º 41' 3" - W 5º 00' 8"

Má, Tolox, Froncaile, Tejo, P4,5m h19m
Taxus baccata - N 36º 41' 23" - W 4º 58' 59"

Má, Yunquera, Cortijo de La Capellana, "de los Quinitos", Encina, P3,25m h23m 633m
Quercus ilex sp. ballota - N 36º 45' 48" - W 4º 56' 9"

Má, Yunquera, Puerto Saucillo, "El Candelabro, Pinsapo, P(base)4,8m h16,5m 100años 1216m Abies pinsapo - N 36º 43' 27" - W 4º 58' 5"

Má, Yunquera, Cueva del Agua, Majuelo, P(90cm)1,05m h9m 1131m
Crateagus monogyna - N 36º 43' 56" - W 4º 58' 7"

Má, Yunquera, Cañada Bellina, "Moreno", Pinsapo, P(90cm)5,9m h21m 1330m
Abies pinsapo - N 36º 43' 14" - W 4º 58' 56"


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Árboles que figuran en la lista de la Junta de Andalucía pero sin datos
Nombre de la Junta, altitud y coordenadas tomadas de Google

Acebo Cañada del Pilar, 1416m, N 36º 40' 30“ - W 5º 00' 33“
Laurel del Cortijo de Auta, 573m, N 36º 56'44“ - W 4º 17' 35“
Mimbrera del Cortijo de Las Puertas, 899m, N 36º 56' 44“ - W 4º 8' 4“
Mirto del Puentecillo de Las Chaperas, 748m, N 36º 49' 35“ - W 4º 21' 48“
Olivos de Casa Santa (3), 437m, N 36º 54' 4“ - W 4º 28' 35“
olivo Cañada del Cerro, 187m, N 36º 44' 28“ - W 4º 14' 53“
Olivo del Lagar, 694m, N 36º 51' 26“ - W 4º 23' 56“
Olivo El Toril, 691m, N 36º 55'41“ - W 4º 8' 49“
Olivo de Santana, (Tolox), 337m, N 36º 41' 3“ - W 4º 53' 3“
Pino de Jotrón, 1292m, N 36º 49' 41“ - W 4º 25' 1“
Pino del Juanar, 823m, N 36º 34'42“ - W 4º 53' 3
Pino del Angel, 442m, N 36º 37' 5“ - W 4º 49' 9“
Roble Melojo del Nevazo, 1292m, N 36º 52' 54“ - W 4º 57' 12“

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JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (Huelva, 1881-1958)
El alma necesita los baños de frescura

El alma necesita los baños de frescura
como esas flores mustias el agua venturosa
y aquí en Silos se empapa de una savia tan pura
que eleva sus ensueños feliz y vigorosa.

En este claustro majo, misterioso y cautivo,
en su huerto cercado por tunas tan bravías,
en sus calmas solemnes de santas abadías
para el dolor se encuentra un dulce lenitivo.

El ciprés me ha guardado como eterno vigía,
el silencio y el rezo arrullaron mi frente
y el ambiente pregona una dulce alegría.

He vivido unas horas entre Dios y la calma,
he sentido el secreto de la vida silente
y he prendido unas flores de oración en mi alma.

17-7-1927

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jueves, 23 de abril de 2009

PIERRE DE RONSARD - Odes IV

PIERRE DE RONSARD (Francia, 1524-1585)
Odes IV, 22

Bel aupébin, fleurissant,
Verdissant
Le long de ce beau rivage,
Tu es vêtu jusqu'au bas
Des longs bras
D'une lambruche sauvage.
Deux camps de rouges fourmis
Se sont mis
En garnison sous ta souche.
Dans les pertuis de ton tronc
Tout du long
Les avettes ont leur couche.

Le chantre rossignolet
Nouvelet,
Courtisant sa bien-aimée,
Pour ses amours alléger
Vient loger
Tous les ans en ta ramée.

Sur ta cime, il fait son nid
Tout uni
De mousse et de fine soie,
Où ses petits écloront,
Qui seront
De mes mains la douce proie.

Or vis gentil aubépin,
Vis sans fin,
Vis sans que jamais tonnerre,
Ou la cognée, ou les vents,
Ou les temps
Te puissent ruer par terre.
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miércoles, 22 de abril de 2009

JOSEP CARNER - Presseguer florit

JOSEP CARNER (Barcelona, 1884-1970). 
Presseguer florit

En el turó més petit
–on cadascú juraria
que entre l’oratjol destria
un bell presseguer florit–,

    Venus fou visible als ulls
del merlot de la ribera;
allí s’ajustà, lleugera,
son cinyell o bé sos rulls.

    Tocatardans la conversa
ens féu, i en ésser al turó
sobtem l’aparició
en el moment que es dispersa.

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martes, 21 de abril de 2009

MIGUEL DE UNAMUNO - Las magnolias...

MIGUEL DE UNAMUNO (Bilbao, 1864-1936)
Las magnolias de la Plaza Nueva de Bilbao


Mi Plaza Nueva, fría y uniforme,
cuadrado patio de que el arte escapa;
mi Plaza Nueva puritana y hosca,
¡tan geométrica!

Tus soportales fueron el abrigo
de mis vagas visiones juveniles
mientras el cuadrado de tu pardo cielo
llovía lúgubre.

En ti, a la edad en que el imberbe mozo
ternuras rima, yo en mi mente ansiosa
con abstractos conceptos erigía
severa fábrica.

Dando vueltas en ti, nunca lo olvido,
discutía del todo y de la nada,
del principio primero de las cosas
y del fin último.

Entre tus casas orvallaba* triste
como si al mundo el cielo aleccionase,
era tu cielo un cielo, hoy lo comprendo,
muy metafísico.

En torno a aquel estanque de las ranas
de metal, vomitando el agua a chorros,
se alzaban desterradas las magnolias
soñando a América.

Llegaba primavera con tus flores
y el perfume, recuerdo de la selva,
a embalsamar el patio despedían
las blancas ánforas.

Tiritando las pobres bajo el terco
orvallo, con los trinos se dormían
que entre el verdor de su follaje alzaban
cientos de pájaros.

Así, bajo el tedioso sirimiri*
que hizo en mi alma caer la para lógica,
florecieron magnolias que soñaban
la patria mística.

Y me dieron perfumes de la selva
nunca hollada, y los pájaros celestes
bajaron a cantarme en su verdura
de amores trémulos.

Mi Plaza Nueva, fría y uniforme,
cuadrado patio de que el aire escapa,
mi Plaza Nueva, puritana y hosca,
¡mi metafísica!

*orvallaba – lloviznaba
* sirimiri - llovizna
Plaza Nueva, año 1874


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miércoles, 8 de abril de 2009

LOS KAURIS DE WAIOPUA FOREST, NZ


CONTEMPLAR LOS GRANDES KAURIS
Waipoua Forest, Isla del Norte, Nueva Zelanda


Estaba alojado en una de las cabañas que el servicio de parques nacionales tiene destinadas a los viajeros. El amanecer ya me encontró levantado y dispuesto a patear las bien trazadas y cuidadas sendas del bosque de Waipoua. Pero la climatología del lugar, pleno otoño, no estaba dispuesta a facilitarme la jornada. Así que bien dispuesto contra los elementos me dirigí a la colina donde el servicio de incendios tiene una torre de observación. Estaba cuidada pero no había nadie. Alrededor se levantaban perezosamente las brumas de la mañana y mirando hacia el norte contemplé la llegada de una oscura masa de nubes.
Estas islas son un farallón, encarado y orgulloso, en mitad de los mares del sur. Aquí golpean pertinazmente los vientos y las mareas del norte, aquí descargan sus iras las tempestades del océano. Más al sur serán ya insuperables.
Dentro del bosque el viento no se sentía. Al suelo sólo llegaban densas gotas de agua que lo empapaban. El viento hacía crujir las copas de los árboles indicándome que no era muy recomendable el seguir caminando. Sin embargo el turista o viajero no entiende de días buenos o malos, sólo que ése es el día, no va a tener más oportunidades. Fuertes ráfagas hacían gemir las copas de los altos kauris. Un gran cimal, en un crujido bestial, anunció su caída arrastrando ramas menores. Después… silencio. Yo sólo pensaba en llegar a contemplar los grandes árboles, seguro de que, si alguna otra rama mas caía, no me encontraría cerca.
Este bosque deja pasar la luz, es claro, a menudo se muestra a gran distancia y los altos árboles parecen columnas hacia el cielo. Las sendas te conducen con facilidad hacia los grandes monstruos, serenos, amables, corpulentos pero sin copa. Los más viejos parecen desproporcionados. Con los años han seguido incrementando sus anillos de crecimiento pero sus copas han sufrido el rigor de las tormentas y han sido desmochados repetida y despiadadamente. Sólo los jóvenes kauris tienen una copa proporcionada. Sucede también en otras especies. El servicio forestal los protege con esmero, incluso al Tane Mahuta -Dios del Bosque- con alambre de espino en la proyección de su copa, para que nadie dañe sus raíces. Las sendas, al llegar a las proximidades de un gran kauri, se elevan con entramados de madera para proteger las raíces del árbol. La contemplación de estos grandes seres te hacen olvidar el presente y te proyectan a un pasado que, deseo, no hayamos perdido.

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“…Hablo de gigantes de épocas olvidadas
aquellos que me alimentaron en tiempos pasados:
Nueve mundos en total, las nueve raíces del árbol,
el maravilloso fresno, se abren paso bajo la tierra…”

La creación del mundo según Völuspá

lunes, 6 de abril de 2009

EL CIPRÉS DE SILOS
Martín Garrido Hernando

Asceta en oración comtemplativa
arrobo monacal en canto llano,
y sutil pensamiento castellano,
con impaciente enunciación de ojiva.

Tu esbelto capitel -estampa viva
de una Santa Hermandad, en molde humano-,
irrumpe en el azul, gentil y ufano,
en audaz escalada fugitiva.

¡Asceta en oración! Y, en duermevela,
románico en tu traza, un mundo de arte
que a tu claustral custodia se abandona.

Y tú, monje, y ciprés, y centinela,
celoso su guardián, de parte a parte,
con tu altiva capucha por corona.

1-4-1973
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sábado, 4 de abril de 2009

Cuento de Japón - EL SAUCE

.EL SAUCE
Japón


Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo cerca de Kioto, vivía un joven granjero llamado Heitaro.
Trabajaba todos los días, desde el amanecer basta el atardecer, deslo­mándose en los campos. Y después, como solía hacer su padre, se sentaba a conver­sar con los vecinos bajo el único sauce del pueblo, desde el atardecer hasta bien entrada la noche. Así había sido desde siempre y todos pensaban que así seguiría siendo por siempre jamás...
Pero un día llegaron unos emisarios del emperador. Necesitaban madera para construir un gran templo en la ciudad en honor a Kwannonja, Diosa de la Piedad, y para ello pretendían cortar el sauce.
A los habitantes del pueblo les daba pena, pero no deseaban contrariar a Kwannon. Heitaro fue el único que se opuso a la tala.
—¡Este árbol es el alma de nuestro pueblo! —exclamó—. No podemos permi­tir que se lo lleven. Tengo tres árboles más pequeños en mi casa. Propongo darle ésos al emperador.
Todos estuvieron de acuerdo y, al día siguiente, cortaron los tres árboles de Heitaro y los emisarios se los llevaron. Aquella noche, la luna brilló con una inten­sidad extraña. Como Heitaro no disponía de ningún árbol que le protegiese de la luz, le fue imposible conciliar el sueño. Se levantó y salió a dar un paseo. Dirigió sus pasos hacia el gran sauce en busca de consuelo.
Para su sorpresa, vio a una extranjera junto al árbol, semioculta entre las som­bras. La joven mostró su delicado rostro, frágil como el pétalo de una flor, a Heitaro. Era tan hermosa que el joven enmudeció de la emoción y sólo cuando la vio mar­char pudo reaccionar y rogar:
—¡Por favor! No te vayas...
—Debo hacerlo...—murmuró la joven.
—Entonces, vuelve mañana, cuando el sol se ponga. Te esperaré aquí.
«¿Ha contestado que sí o ha sido el viento?», pensó.
A partir de entonces, Heitaro no pudo pensar más que en ella. Al día siguiente, trabajó como un loco para conjurar el miedo que tenía de no volver a verla. Por la tarde, al reunirse con sus amigos bajo el sauce, apenas oyó lo que hablaban porque estaba deseando quedarse a solas. Cuando estuvo solo, esperó y esperó...
Hasta que la joven llegó... y se quedó un rato a su lado... y conversaron, aunque no le quiso decir su nombre. Él le anunció que la llamaría Higo, que significa «la pequeña amiga del sauce» y ella sonrió. Y, mejor aún, le prometió que volvería a visitarle.
Se reunieron noche tras noche durante semanas. Hablaron y se enamoraron. Al final, tras mucho rogarle, la joven aceptó casarse con Heitaro e irse a vivir con él. Todos los habitantes del pueblo la recibieron con los brazos abiertos y bailaron en su boda hasta que les dolieron los pies. Y, cuando un año después, su unión fue ben­decida con un hijo, el feliz Heitaro se convirtió en la envidia de todos. Y pasaron así varios años y todos pensaban que seguirían así por siempre jamás...
Pero un día llegaron unos emisarios del emperador. Necesitaban madera para construir un gran templo en la ciudad en honor a Kwannon, la diosa de la piedad. Y para ello pretendían cortar el sauce.
A los habitantes del pueblo les daba pena y a Heitaro también, pero no tenía más árboles que ofrecerles y no podía hacer nada más. Además, aunque le seguía gustan­do reunirse bajo el sauce con sus amigos, ya no se quedaba mucho tiempo por allí porque su corazón estaba en casa, con su familia. Aún así, cuando al día siguiente los emisarios del emperador cortaron el viejo sauce, se entretuvo más de lo habitual en su trabajo porque no deseaba ser testigo de aquel hecho. Y, por si eso no fuera sufi­ciente, regresó a su casa dando un rodeo para no pasar por el centro del pueblo.
Llegó a casa cuando empezaba a anochecer. Le sorprendió ver que no había candiles encendidos ni le llegaba el olor de la cena, como ocurría habitualmente. De pronto se asustó y corrió hacia el interior de su vivienda. Su hijo lloraba senta­do en el suelo.
—¿Dónde está tu madre? —preguntó Heitaro, aunque en el fondo de su cora­zón intuía la respuesta.
—Cada golpe asestado al sauce —explicó el niño— hacía gemir a mi madre como si la hiriesen a ella. Cuando el árbol se tambaleó y crujió, mi madre empe­zó a temblar. Cuando el sauce cayó al suelo, ella se desmayó. Pero antes de tocar el suelo, lanzó un suspiro, un grito y un último beso amoroso, y desapareció.
Heitaro abrazó a su hijo y se dirigió lleno de dolor hacia el pueblo. El viejo sauce yacía como un cadáver sobre el suelo y de su tronco todavía manaba savia. Las hojas temblaron al verlo acercarse. ¿Era el viento o era Higo que se despedía?
Al caer el árbol se había partido una de las ramas, que yacía a un lado sin que nadie reparara en ella. Aunque pesaba mucho, Heitaro la llevó hasta su casa con la ayuda de su hijo, aunque parecía que era la rama la que llevaba al niño.
Cuenta la leyenda que Heitaro le hizo una cama a su hijo con aquella rama del viejo sauce para mantenerle siempre cerca de Higo, su madre. Cuando el niño se acostaba en aquella cama, podía oír a su madre cantándole nanas para que se dur­miera.
El niño creció y se convirtió en un gran artista capaz de pintar árboles llenos de vida, que parecían respirar. Y también cuentan que, cuando llegó a viejo, fumaba en una pipa tallada en madera de sauce y que el humo que rodeaba su cabeza tenía la forma de una hermosa mujer. Y cuando nadie miraba, él le hablaba a aquella mujer como se le habla a un ser querido...



---Fin---

viernes, 3 de abril de 2009

LOPE DE VEGA - Soneto

LOPE DE VEGA (Madrid, 1562-1635)
Soneto

Cuando por este margen solitario
villano agricultor os trasponía,
verdes olmos, apenas yo sabía
que fuese honesto bien ni mal contrario.

Treinta veces el Sol al Sagitario,
saliendo de la casa húmeda y fría
del Escorpión, tocó, desde aquel día,
curso inmortal de su camino vario.

Crecistes y crecí; vuestra belleza
fue mi edad verde, como ya a mis años
espejo vuestra rígida corteza.

Los dos sin fruto vemos sus engaños;
mas ¡ay, que no era en vos naturaleza!
Perdí mi tiempo, lloraré mis daños.

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jueves, 2 de abril de 2009

Frases y árboles (4)

"La diosa hizo brotar del suelo de la Acrópolis el olivo y el dios el caballo. Venció la diosa porque, según los atenienses, el árbol proporciona más riqueza que el animal"
Del frontón occidental que representaba la contienda de Atenea y Poseidón por el patronato de Atenas




Dios me ayuda a crecer sin molestarte, soy tu sombra amiga que te protege del sol, mis flores y mis frutos sirven de alimento y te recrean. El bosque en el que vivo es fuente de salud, deleite y belleza. Yo no puedo moverme aunque me ataquen, defiéndeme tú.
El ÁRBOL, ANÓNIMO



“Los árboles son las columnas que sostienen el cielo; si los talamos, el cielo caerá sobre nosotros”
PROVERBIO HINDU




De la primera desobediencia de hombre, así como del fruto de aquel árbol prohibido cuyo mortal bocado llevó la muerte al mundo y todas nuestras aflicciones.
JOHN MILTON (1608-1674), “El paraíso perdido”





Cuando plantamos árboles, plantamos las semillas de la paz y de la esperanza
WANGARI MAATHAI, Fundadora Movimiento Cinturón Verde, Nobel de la Paz 2004

miércoles, 1 de abril de 2009

MARY OLIVER - A dream of trees

MARY OLIVER (EE.UU. 1935)
A dream of trees

There is a thing in me that dreamed of trees,
A quiet house, some green and modest acres
A little way from every troubling town,
A little way from factories, schools, laments.
I would have time, I thought, and time to spare,
With only streams and birds for company,
To build out of my life a few wild stanzas.
And then it came to me, that so was death,
A little way away from everywhere.

There is a thing in me still dreams of trees.
But let it go. Homesick for moderation,
Half the world's artists shrink or fall away.
If any find solution, let him tell it.
Meanwhile I bend my heart toward lamentation
Where, as the times implore our true involvement,
The blades of every crisis point the way.

I would it were not so, but so it is.
Who ever made music of a mild day?

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